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Documental o publirreportaje: cuando las cámaras están al servicio del deportista
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La lucha por el relato

Documental o publirreportaje: cuando las cámaras están al servicio del deportista

Desde las dos temporadas de la vida madridista de Sergio Ramos al partido a partido de Diego Pablo Simeone, los documentales florecen en el deporte... ¿como propaganda?

Foto: Simeone, durante un partido del Atlético de Madrid. (Reuters/Albert Gea)
Simeone, durante un partido del Atlético de Madrid. (Reuters/Albert Gea)
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Más que partido a partido, da la sensación de que un aficionado al deporte podría vivir, literalmente, documental a documental, enlazando un capítulo con otro hasta el fin de sus días. De la mano de plataformas como Netflix, HBO o Disney +, el género de los documentales deportivos, ya sea en forma de serie, miniserie o largometraje, ha multiplicado su producción en los últimos años.

Los hay de todos los tipos: sobre fútbol y cricket, magníficos y olvidables, osados y piezas amables que rozan el publirreportajeDavid Quintana, productor de 'Simeone: Vivir partido a partido', uno de los últimos estrenos del género que abarca la trayectoria del actual entrenador del Atlético de Madrid, asegura que este crecimiento "es una realidad, se están estrenando documentales de deportistas y futbolistas cada mes en distintas plataformas".

Foto: Fotograma del documental. Opinión

Pero ¿a qué se debe este 'boom'? Desde el sector de la producción, Quintana apunta varias razones: el interés que generan figuras como Simeone y que ayuda a garantizar buenas cifras de audiencias, las nuevas formas de consumo bajo demanda asociadas a estas plataformas o incluso que "la producción de ficción es más costosa y requiere un tiempo de producción más largo", dejando al documental como una opción más rápida y barata para rellenar catálogo.

El experto en economía del audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid, José Vicente Santamaría, coincide asegurando que "un documental no tan creativo lo puedes producir en un espacio más corto de tiempo, no dependes de un 'showrunner' como en las series". Esta rapidez resulta clave, pues aclara que para las plataformas, en su lucha por conseguir más abonados que la competencia, "no influye tanto la calidad", sino que "la gente quiere encontrar contenido nuevo constantemente".

Sin embargo, ¿por qué, cada vez más, acceden el deporte y sus protagonistas a exponerse en estos documentales? En el caso de Simeone, Quintana asegura que tuvieron que coincidir el momento idóneo (diez años del Cholo entrenador en el Atleti y la posibilidad de filmar un título de liga), el apoyo de su hermana y su mujer, así como la participación de sus excompañeros futbolísticos Toni Muñoz y Gustavo López, ambos involucrados en la producción de su serie.

El documental, el mejor aliado del deporte

Sin embargo, existe en el propio Atlético de Madrid un ejemplo de todo lo contrario: Antoine Griezmann. Al futbolista francés no hubo que convencerlo, sino que fue él mismo quien quiso utilizar un documental llamado La Decisión para contar al mundo su intención de renovar por el club colchonero en 2018.

Tras las críticas recibidas por su particular forma de comunicar la renovación, aseguró en una entrevista en Universo Valdano que "quería enseñar al mundo que cambiar de equipo no es ir a una tienda de chuches y elegir entre la roja y la azul. Quería mostrar lo que sufre un profesional ante una circunstancia así".

placeholder Griezmann acabó vistiendo la camiseta del Barcelona, pese a su 'decisión' inicial. (EFE/EPA/Sascha Steinbach)
Griezmann acabó vistiendo la camiseta del Barcelona, pese a su 'decisión' inicial. (EFE/EPA/Sascha Steinbach)

Este documental fue una inspiración, literal hasta el propio nombre, de un especial de televisión que grabó LeBron James en 2010 para anunciar su fichaje por Miami Heat. Sin embargo, es la némesis de James en la historia del baloncesto mundial, Michael Jordan, quien ha llevado el servilismo de un documental sobre su figura hasta el máximo exponente.

Aunque resultó un éxito de público y crítica, 'The Last Dance', el documental de Netflix que narra la última temporada de la generación dorada de los Chicago Bulls, fue duramente criticado por los propios compañeros del icono baloncestístico.

Foto: Craig Hodges, en una imagen cedida por Capitán Swing.

"Glorificaban a Michael Jordan mientras apenas prestaban atención a mí o mis queridos compañeros", asegura Scottie Pippen en su autobiografía. "Los productores le garantizaron control editorial del producto final. El documental no podría haberse publicado de lo contrario. Era el protagonista y el director", concluye su antiguo compañero.

El idilio del documental con la Fórmula 1

Sin embargo, no solo los deportistas han aprendido a emplear el documental en su favor. Los equipos y ligas también han descubierto en el documental una poderosa herramienta para promover y promocionar sus marcas internacionalmente, algo que los lleva a estar involucrados en muchas ocasiones en la producción del mismo.

El mencionado documental sobre Simeone tiene entre sus responsables a una productora de Telefónica, empresa que ostenta actualmente los derechos de televisión de La Liga, así como Atleti Studios, compañía audiovisual del presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo.

Tras la producción tanto del especial de James como del documental de Jordan estuvo la cadena estadounidense ESPN. De nuevo, la empresa encargada de retransmitir por televisión la competición vinculada a ambos deportistas (en este caso, la NBA). Esto responde, según Santamaría, al intento de aprovechar las sinergias que existen en estas compañías, pudiendo utilizar las imágenes cuyos derechos ya ostentan para generar más contenidos al margen de la retransmisión de los partidos.

Sin embargo, para tratar el mayor romance entre documental y deporte no hay que hablar de clubes y ligas, sino de escuderías y grandes premios, pues es la Fórmula 1 quien mejor rédito ha sabido sacar a esta asociación con 'Drive to survive', la serie de Netflix que ya va camino de la cuarta temporada.

Cuando le preguntaron en el podcast 'Business of Sport' sobre el motivo de la reciente popularidad de la competición, el CEO del equipo Red Bull, Christian Horner, aseguraba que "una gran parte de eso tiene que ver con el 'fenómeno Netflix'. Ha llevado la Formula 1 a las masas, ha traído una gran nueva audiencia". En la misma línea se pronunciaba el jefe de equipo de Haas, Günther Steiner, para Sports Ilustrated: "Los datos nos muestran que nos ha ayudado mucho en el mercado americano. Ha ayudado a que mucha gente se interese".

Aunque resulta difícil cuantificar el efecto que ha tenido la serie en sus audiencias, el año de su lanzamiento (2019) la competición automovilística registró su audiencia de televisión acumulada más alta desde el año 2012 (según cifras ofrecidas por la propia Fórmula 1). En cuanto a la penetración en suelo estadounidense, la audiencia de este mercado durante 2021 ha crecido un 58% con respecto al año anterior.

Sin embargo, este 'efecto Netflix' tampoco ha gustado a todos, pues el vigente campeón del campeonato, Max Verstappen, se ha negado a aparecer en las últimas temporadas de 'Drive to survive' alegando que "han falseado algunas rivalidades que no existían", según reconoció en una entrevista con Associated Press.

¿Cuánta verdad hay tras estos documentales?

Con sus palabras, Verstappen aviva, precisamente, un debate que se cierne en el sofá de cada espectador cuando visiona estos documentales y series: ¿hasta dónde les habrán dejado meter las cámaras? ¿Qué trifulca o secreto inconfesable habrán obligado a dejar fuera? ¿Hasta qué punto, en definitiva, controlan los protagonistas el resultado final del producto?

Desde su propia experiencia, David Quintana asegura que es algo que varía según proyectos, pero comenta que "el deportista tiene que sentirse cómodo" y ellos intentan "traspasar la barrera de su parte más pública" para mostrar su verdadera personalidad, aunque siempre cuidando de no hacerlo de manera gratuita.

Uno de los mayores ejercicios de libertad editorial y creativa está disponible en Netflix bajo el nombre de 'Sunderland ‘Til I Die'. La serie documental fue filmada durante la temporada 2017/18, en la cual el Sunderland AFC, un club histórico de Inglaterra, había caído a segunda división. La serie trataba, por tanto, de inmortalizar la épica del regreso a la Premier League.

Sin embargo, en Sunderland imperó la Ley de Murphy. Todo lo que pudo salir mal, salió mal: un capitán apartado del equipo por conducir borracho, entrenadores despedidos, derrotas bochornosas y, finalmente, un descenso a tercera división. Todo ello quedó, por supuesto, documentado con todo lujo de detalles en la serie para grata sorpresa del espectador.

En medio de este debate sobre el control editorial de los documentales, hay quien, precisamente en Reino Unido, ha querido dar un paso más allá. Todo empezó con una sorprendente noticia en noviembre de 2020: los actores de Hollywood Ryan Reynolds y Rob McElhenney compraban el Wrexham, equipo galés que actualmente milita en la quinta división inglesa, por alrededor de dos millones y medio de euros.

Mientras la gente se preguntaba por qué demonios querrían Deadpool y su amigo invertir su dinero en un club tan humilde, la respuesta estaba, precisamente, en el anteriormente mencionado 'Sunderland ‘Til I Die'. Según han reconocido posteriormente los nuevos dueños del Wrexham, fue McElhenney quien, tras ver la serie, decidió lanzarse a comprar un club de fútbol con el objetivo principal de crear un documental similar.

Esta es, quizás, la mayor muestra del poder que el documental ha ganado en el sector del deporte: provocar que unos famosos actores de Hollywood inviertan millones en un club galés de quinta división con el principal objetivo de grabar uno. Un último giro a lo 'Show de Truman' que empuja al deporte a las fronteras del 'reality show', haciendo dudar al espectador sobre lo que está viendo: ¿documentales sobre deporte o deporte para un documental?

Más que partido a partido, da la sensación de que un aficionado al deporte podría vivir, literalmente, documental a documental, enlazando un capítulo con otro hasta el fin de sus días. De la mano de plataformas como Netflix, HBO o Disney +, el género de los documentales deportivos, ya sea en forma de serie, miniserie o largometraje, ha multiplicado su producción en los últimos años.

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