Guillem Balagué: “Maradona se convirtió en leyenda cuando casi se muere y resucita”
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Guillem Balagué: “Maradona se convirtió en leyenda cuando casi se muere y resucita”

Tras convertirse en el biógrafo de Messi y Cristiano, este periodista catalán ha escrito la biografía de Maradona porque “había un espacio para explicar a Diego de otra manera”

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Guillem Balagué posa junto a una imagen de Maradona. (EFE)

Guillem Balagué (Barcelona, 1968) es uno de los periodistas deportivos españoles más respetados. En los 90 se convirtió en el corresponsal de ‘Don Balón’ en Inglaterra y ya no se ha movido de allí. Fue durante 20 años uno de los rostros más conocidos de Sky Sports. Actualmente trabaja para BBC Radio 5 Live, LaLiga TV y el ‘Sport’.

El catalán también ha tenido tiempo para los libros. Se estrenó en 2006 con ‘Una temporada al borde’, donde relató cómo fue la temporada en la que el Liverpool de Rafa Benítez ganó la Champions. Tras ése, han venido siete más. Entre ellos, la biografía de Cristiano, la autorizada de Messi y uno sobre el Barça de Guardiola. Ahora presenta ‘Maradona: el pibe, el rebelde, el Dios’ (Libros Cúpula, 2021). Una biografía del astro argentino porque “había un espacio para explicar a Diego de otra manera”.

Pregunta: Supongo que el libro lo empezó antes del fallecimiento de Maradona. ¿Por qué justo ahora un libro sobre él?

Respuesta: Los libros te encuentran. Primero escribí el del Liverpool y Rafa Benítez por razones obvias. Tardé cinco años en hacer el siguiente, pero era obvio que había que explicar a Guardiola y a aquel Barça. Si explicas a Pep tienes que explicar a Messi. Y si explicas a Leo, tienes que explicar a Cristiano. Ahí se complica la cosa porque piensas: ¿después de esto qué? Apareció alguien que estaba muy cerca y no lo veía, Pochettino. Ahí la editorial me dijo que me estaba convirtiendo en el biógrafo de los grandes personajes del fútbol. ¿Quién quedaba que siguiera atrayendo la atención del público y que no estuviera bien explicado en algunos sitios? Maradona. Consulté todo lo que se había publicado sobre Diego en inglés porque mis libros siempre se publican primero en una editorial inglesa generalista, Orion. También leí los 40 libros que hay en castellano sobre él. Pensé que había un espacio para explicarlo de otra manera.

P: ¿Cómo era su relación con Maradona?

R: Cuando trabajé para Soccerex, presenté eventos. Me sugirieron hacer uno con Diego, que se celebró en Jordania. Fue una hora de entrevista pública. Compartimos un poco de tiempo antes para romper el hielo. Ahí firmó la camiseta del Biggleswade United (equipo de novena división inglesa que preside Balagué). Había diez camisetas de Argentina y yo vine con la mía. Me dijeron que la pusiera al final para que firmara primero las otras. Llegó Diego y no firmó las de Argentina. Cuando preguntó de qué equipo era la mía le conté. Me dijo que si quería una foto y que la iba a firmar. Estuvimos charlando e hicimos una entrevista para la tele. Luego lo vi dos o tres veces más. Cada vez que nos veíamos era empezar de cero. Ahí quedó la relación.

P: Usted dijo que de las biografías que ha escrito esta sería la que produciría. ¿Cuánto le ha parecido realidad y cuánto ficción?

R: Cuando hablas de Maradona todo el mundo tiene una historia sobre él. Había que hacer un ejercicio periodístico para asegurar que las historias fueran ciertas. Como mínimo que lo explicaran tres versiones y que alguien hubiera sido testigo. Si no, sale mucha leyenda. Consistió en escoger cosas que fueran ciertas. Era una persona que, hasta que estuvo fresco de cabeza, era listo, inteligente de calle… Con su sentido del humor daba para muchas cosas. Y en arrancar esas capas que la gente añadió a Diego para endiosarlo. Mi idea era encontrar la esencia de lo que era. Por ese paré en 2001 porque a partir de ahí todo es privado. Al fallecer tuve que añadir cosas sobre cómo terminó su vida. Maradona se explica en su época de futbolista.

placeholder Maradona, durante el acto en Jordania al que hace referencia Balagué. (EFE)
Maradona, durante el acto en Jordania al que hace referencia Balagué. (EFE)

P: ¿Su mito se explica con el partido frente a Inglaterra?

R: Es un tema curioso. En el libro le dedico cuatro episodios. Es una parte importantísima del mito. Si Inglaterra llega a empatar el partido y hubiera remontado, el mito había que buscarlo por otro lado. El hecho de que triunfara fue la tormenta perfecta. Él ya se sentía cómodo como el líder de la patria, del enfrentamiento a Inglaterra… Yo pensaba que fue a partir de ahí cuando se convirtió en leyenda. No. Eso pasó cuando casi se muere y resucita. Es lo que suelen hacer los dioses.

"La felicidad se le acabó a los 15 años cuando se convirtió en el padre de familia"

P: Informe Robinson tituló el episodio dedicado a la etapa de Argentinos Juniors como ‘Los Años Felices’. ¿Fue su única etapa de felicidad como futbolista?

R: Él siempre soñó con volver a Villa Fiorito, aunque lo hiciera sólo dos veces. Era la melancolía de ese pasado en el que no había tanta responsabilidad. Era niño y eso implica un momento de felicidad pura. La felicidad se le acabó a los 15 años cuando se convirtió en el padre de familia. Consiguió una casa, tenía un sueldo y mantenía a la familia. Le oías hablar con 18 años y hablaba como si tuviera 30 y fuera responsable de mucha gente. Después de aquello encontró muchos momentos de felicidad. Claros y evidentes en victorias del Nápoles, en el Mundial, en las primeras veces que tomó cocaína… Luego intentó ser Maradona todos los días, pero no pudo.

P: Tras la etapa de Argentinos, fichó por Boca, un equipo pobre en aquella época. ¿Por qué tenía esa inclinación hacia los débiles?

R: Es una mezcla de cosas. Al ver que saliendo de Villa Fiorito, con la fuerza y el talento que tenía, podía conquistar el mundo no se quiso olvidar nunca de dónde vino. Sus padres se lo enseñaron. Tanto ellos como su abuela nunca dejaron de estar lejos de sus raíces. Ser rebelde, algo que le venía de educación, le permitía ser líder, estar en el escenario… Se mezclaron una serie de cosas que le hicieron sentirse líder de un movimiento inexistente en favor del débil.

P: En el primer capítulo usted menciona a sus padres. ¿Cuán importante era su presencia? ¿Eran el faro que cuando se apagó no le vio sentido a la vida?

R: Así lo entiendo yo. El día que lo presentaron como entrenador de Gimnasia y Esgrima La Plata dijo que vio a su madre. Era una de las muchas referencias que escogió para explicar todo. A sus padres no les contaba nada. Ellos creían que lo de la droga eran rumores. Asimismo, sus padres tampoco querían ver al Diego de verdad, querían ver al entronizado. Sus padres le servían para no hacer muchas cosas porque no quería que fueran infelices. Aunque hizo muchas, tampoco las hizo todas. Cuando fallecieron sus padres, no tuvo referencias ni miedos y todo se le desbocó.

placeholder Un joven Maradona junto a Menotti en sus inicios.
Un joven Maradona junto a Menotti en sus inicios.

P: Maradona decía que “era la voz de los que no tenían voz”, pero tenía todo tipo de lujos. ¿Era populista?

R: Absolutamente. Él era un poder paralelo que luego utilizó para muchas cosas: sobrevivir ante la amenaza de otros poderes como la AFA, la FIFA, la UEFA… Al mismo tiempo no podía vivir sin eso porque le permitía seguir ganando dinero. Esa mezcla de cosas es muy difícil de explicar, aunque se puede explicar con la palabra populista. Pero va más allá porque el populista el único interés que tiene es el propio. En cambio, Maradona fue muy generoso con la gente, con ciertos movimientos, causas sociales… No tenía necesidad de hacer muchas cosas que hizo.

P: De Boca pasó al Barcelona. Usted que es catalán, ¿por qué no encajó en la ciudad?

R: En Cataluña se mezcla la aceptación del que viene de fuera. Mi madre es andaluza y yo soy charnego orgulloso. Como estoy rodeado de charnegos, entiendo que esa aceptación del otro ha sido generalizada. Al mismo tiempo, hay otro tipo de catalán que entiende que las cosas deben ser una determinada manera: ser discreto, hacer las cosas como se han hecho siempre…

P: ¿Como Josep Luis Núñez?

R: Núñez fue también hijo de inmigrantes. Había gente, como Jordi Pujol, que te decían que para ser catalán había que ser de una manera determinada. El que se salía de ese parámetro no siempre lo ha pasado bien. Ahora es un tema conflictivo porque parece que estás hablando del procés, pero no es eso porque me refiero a los 80. Era argentino y futbolista, que en aquellos tiempos no tenían derechos, ni voz, ni voto. Él decía que tenía voz, voto y quería que las cosas se hicieran a su manera. Eso sentó fatal a todos los niveles. No se le comprendió. Salió de Barcelona mal entendido y en Nápoles se le entendió perfectamente.

"No hubo sinergia porque Núñez entendía que el futbolista sólo firmaba un contrato"

P: ¿No se sintió cómodo porque el Barça era un equipo poderoso?

R: No lo tengo claro porque puestos a hacer relato podía haber dicho que Barcelona era la periferia y luchaba contra Madrid. No hubo sinergia porque Núñez entendía que el futbolista era alguien que firmaba un contrato y listo.

placeholder Maradona, durante su etapa en el Nápoles. (EFE)
Maradona, durante su etapa en el Nápoles. (EFE)

P: Diego siempre dijo que probó en Barcelona la droga. ¿Ha podido corroborar que fue su suegro, ‘Coco’ Villafañe, quien le llevó hasta ella?

R: No, no lo sé. Hay indicios que los da la misma Claudia (Villafañe, la exeposa de Maradona), que habla de que todo cambió en su última noche en Barcelona (hubo una fiesta en su casa en Pedralbes y parece que fue ahí cuando probó la droga). No puedo añadir más. Lo que él decía de que había probado la droga en la Ciudad Condal lo he preguntado al menos a 15 personas que estuvieron cerca de él en aquella época y todos me dicen que no. Esas cosas se hacen en equipo. Nadie compra cocaína para tomársela solo, al menos al principio.

P: En Nápoles se juntaron el hambre y las ganas de comer…

R: Por supuesto. A veces buscamos nuestro lugar en el mundo y él lo encontró porque se parecía mucho a Buenos Aires. Aunque al final se desbordó la pasión, él quería que lo cuidaran, que lo adoraban, poder representar algo… Fue el momento cumbre de su carrera. Por eso no se puede separar la persona del futbolista en Maradona porque necesitaba todo eso que le dio Nápoles. Igual ocurrió con Argentina: se necesitaban mutuamente.

P: Signorini dijo que “Diego en Nápoles no defendía un equipo, defendía una causa”. ¿Hasta qué punto era así?

R: Eso está claro. Se podía haber quedado en el Barça y hubiera sido un simple futbolista. Pero para él no era suficiente. En el Nápoles, que casi desciende el año anterior, enseguida entendió que encajaba con su visión del mundo. Había que luchar contra los poderosos del norte. Eso lo alimentó y le dio fuerza. Tuvo luego que ayudar a escoger jugadores y entrenadores. Quizá mucho menos de lo que él presumió. Porque el club entendió quién era Diego y le buscó buenos escuderos. Ahí se juntaron muchas cosas porque no llegó y ganó de inmediato. Tampoco ganó él solo.

P: En el capítulo del Nápoles, se cita una conversación de Maradona con Ferlaino: “De Napoli, Renica, Vialli…”. Esos fueron los jugadores que le pidió al presidente. No estuvo mal acompañado…

R: Se repite que era solo Maradona y no era así. Fue Diego quien contó que él pidió a esos jugadores, aunque luego Ferlaino dijo todo lo contrario. Habrá que buscar la verdad. Aquel Nápoles era muy sólido atrás. Al no ser un equipo bonito, se suele decir que dependía de uno o ha tenido suerte. En aquel momento, había que proteger a Diego y atacar juntos todos. Los números defensivos son buenísimos. También tenía gente alrededor que entendía cuándo tenía que correr, cuándo tenían que liberar a Maradona… Los partidos del Nápoles que he visto acaban con el mito de que fue él solo quien ganó las dos Ligas y la UEFA.

Maradona celebra junto a sus compañeros la UEFA ganada en 1989. (EFE)

P: ¿Cuándo se dio cuenta Maradona de que no era invencible? ¿Con el embarazo de Cristiana Sinagra?

R: En ese momento se le jode el relato. Todo lo que estaba haciendo, que encajaba tan bien y que le servía para explicarse de cara al mundo, se le viene abajo. Como le pasó toda la vida, buscó culpables por todas partes. Para Maradona, Sinagra era la culpable. Como esa narrativa le encajó a los medios, no respetaron a Sinagra. En la historia de Diego falta el relato de la mujer: de su madre, de Claudia, de Sinagra, de Dalma, de Gianinna… No está muy bien explicado. Le he dado un capítulo a Claudia y la he intentado meter en otras fases de la historia. Cuidado con ser la madre, la hija o la mujer de alguien así.

P: Me llamó la atención una frase que usted recogió: “En casa de Maradona siempre había muchos hombres y una sola mujer”. ¿Cuál era el papel de Claudia?

R: Era un ancla y lo fue hasta el final. Una referencia de lealtad. Una lealtad mal entendida por ella misma porque no se le puede perdonar a alguien todo. Diego intentó poseerla y aniquilarla. Quería que no fuera nadie; que sólo fuera su mujer. Claudia jugó ese papel, pero, poco a poco, fue descubriendo que podía hacer lo que ella quisiera. Aun así, tuvo que esconder a su nueva pareja una década. Tanto Dalma como Gianinna han salido rebeldes, inteligentes, sensibles… porque han visto lo que puede pasar si a una mujer no se le deja ser persona. Ellas son rebeldes ante la figura de su propio padre. Cuando se le escapó la mujer a través de Sinagra, de Claudia, que se va liberando más, su mundo se le desmoronó porque no era como él lo quería.

P: ¿Era machista?

R: Era hijo de su tiempo. Muchos hombres en aquella época eran así. Claro que era machista. Él tenía claro qué tipo de mujer quería en su vida: la que le recordaba al barrio, la que le ponía los pies en el suelo… También una que él pudiera poseer. Se rebeló contra muchas cosas, pero no contra la concepción de la mujer en esa sociedad.

P: He leído que usted piensa que sólo se vio al mejor Maradona durante dos años (1985-87). ¿Por qué lo cree?

R: Por razones obvias: alcohol, cocaína…

"Maradona me dijo que sólo llegó a ser el 30% de lo que podría haber sido"

P: ¿No cree que su esplendor duró hasta el Mundial de Italia de 1990?

R: Para nada. Por los efectos del consumo de cocaína, especialmente. Dejó de ir a los entrenamientos, o a ir tarde, no tener la cabeza ni el cuerpo para entrenar… Él, que fue el primero en entender que necesitaba un preparador personal, entendió en aquel momento que no necesitaba entrenar tanto. Era una manera de entregarse y de caer derrotado. A mí me dijo que sólo llegó a ser el 30% de lo que podría haber sido. Efectivamente. Cuando ganó la segunda Liga, estaba fondón, el equipo tenía que echarse más atrás, no ganaba las carreras, no aparecía en algunos partidos… Imagínate si hubiera estado en su punto álgido. Ese punto fue en algunos partidos como el de Bélgica en México 86. Esas actuaciones no se las he visto a nadie en la historia. La continuidad de Messi es lo que hace que yo diga que es el mejor de la historia. Messi lleva haciéndolo 15 años; Diego sólo dos.

P: ¿Cuándo empezó el ocaso de Maradona?

R: En 1987. No hay un día concreto, pero todo era consecuencia de muchas cosas que hacían que no pudiera dar el 100%. A finales del 1985 ves que era el Maradona explosivo y luego llegaron el Mundial y el Scudetto. Al poco tiempo ya cambió la cosa.

P: ¿Por qué esa abstinencia de cocaína cuando llegaban los Mundiales?

R: No eran sólo los Mundiales. Al principio de la temporada ves que el final está muy lejano, por eso él se marcaba objetivos cortos. Cuando estuvo en el Sevilla jugó bien frente al Madrid, al Sporting… Estuvo bien hasta enero porque se preparó para ello. Lo mismo le pasó con Newell’s. Muy pronto empezó con los objetivos cortos. Es otra manera de entender el Mundial porque solemos tenerlo como referencia para entender muchas cosas. Realmente, el Campeonato del Mundo son siete partidos. Si te preparas y estás bien… Eso lo ha hecho Luis Enrique, gracias a la ayuda del preparador físico y del psicólogo, para estar bien este mes de Eurocopa. Llevaba un tiempo preparándose para ello. Maradona lo hacía como futbolista.

P: Usted ha escrito que Maradona acabó como prisionero de la ciudad. ¿Fue sólo por la adulación de los napolitanos?

R: Una mezcla de todo: no podía salir, la agonía de todo eso, la agonía de su propia cabeza… La prisión estaba en la cabeza. Él no podía salirse de la droga y eso le impedía ser Maradona todos los días. Eran muchas cosas que iban más allá de Nápoles. Todo aquello era asfixiante. Acertó Asif Kapadia escogiendo las imágenes para el documental porque lo explicó muy gráficamente. Él quería estar en el escenario, pero también elegir cuándo, qué gente podía estar…

placeholder Asif Kapadia, durante la presentación del documental de Maradona. (EFE)
Asif Kapadia, durante la presentación del documental de Maradona. (EFE)

P: ¿Su etapa en Italia fue el triunfo del Nápoles o del sur frente al norte?

R: Un partido de fútbol lo puedes dejar en un gol o una falta, pero puedes mirar más allá. El Nápoles consiguió un éxito que no pudo reproducir ni antes ni después. Es un éxito del club. También de Ferlaino por mantenerlo en el equipo porque él se quería marchar tras ganar el primer Scudetto. Asimismo, el club escogió a entrenadores que supieron manejarlo. Fue el éxito del sur sobre el norte porque, cuando estuve en Nápoles, encontré chavales que reproducían esa idea. Se sentían orgullosos de ser de Nápoles porque Maradona les hizo sentirse orgullosos.

P: ¿La causa de su salida fue exclusivamente el divorcio con la afición durante el Mundial de Italia?

R: Si lees su libro, esa es la razón. Como siempre, buscaba culpables. Todos son responsables de su salida, incluyéndole a él. Pasó lo que tuvo que pasar. Si quieres la versión de Maradona, sólo hay que leer sus libros. Pero no todo es tan blanco y negro como lo pinta él.

P: Hay un dato que me ha llamado la atención. El salario de su último contrato con el Nápoles fue de 12 millones de dólares. ¿Cómo le pagaron ese dinero en un fútbol con menos ingresos?

R: De alguna manera. ¿Cómo se le pagó para ir al Nápoles? (risas).

"Si de él hubiera dependido, hubiera cambiado de club cada seis meses"

P: Para lograr ese contrato Guillermo Cóppola, su representante, amagó con una posible salida al Milán o al Marsella. ¿Estuvo cerca de marcharse en algún momento?

R: Los futbolistas estaban en una prisión porque no dependían de ellos. Si de él hubiera dependido, hubiera cambiado de club cada seis meses. O cada dos meses. Él necesitaba huir de sí mismo. Si hubiera tenido la oportunidad, hubiera estado en tres o cuatro equipos la misma temporada. Si hubiera fichado por el Milán, hubiera terminado con la historia del sur y el norte. Creo que se hubiera ido. El Marsella también era un equipo con dinero. Luego, cuando mira para atrás, se da cuenta de que ha encajado todo. La historia de él sigue siendo atractiva por cómo se han contado las cosas. Sus decisiones llevaron a explicar así el relato.

P: ¿A qué se debía su rebeldía frente a la FIFA o la AFA?

R: Es una mezcla de cosas. No le hicimos caso, pero él dijo que la FIFA, la UEFA y la AFA eran corruptas. No le creímos. Él lo veía claramente cuando estaba dentro porque veía el mundo con blancos y negros. También porque tenía pruebas fehacientes de que se estaban haciendo mal las cosas. Algunas imaginadas y otras no tan imaginadas. Bravo por él por haber abierto ese melón. Al principio pensábamos que los jugadores que se metían con los directivos de la FIFA estaban locos. Nadie se atrevía a decir cosas. Tienes que tenerlos bien puestos para ponerte ese traje de guerrero y luchar contra esos estamentos.

placeholder Maradona, tras ganar el Mundial en 1986 (EFE)
Maradona, tras ganar el Mundial en 1986 (EFE)

"Sé por varias fuentes que en 1994 se negoció el final de Maradona"

P: ¿Ha podido corroborar que en el Mundial de 1994 Grondona lo deja de lado cuando dio positivo por efedrina?

R: En 1994 había muchas cosas que la AFA no quiso tapar. Sí que sé, por varias fuentes, que se negoció su final. Hubo un intercambio de favores o de presiones. Diego estaba incontrolado y a la AFA no le interesaba que ese poder fuera superior al de la federación. Tengo la sensación de que lo eligieron como seleccionador para que fracasara y los dejara en paz. Antes de ser el técnico hablaba mucho de cómo se tenían que hacer las cosas. Era un 'win-win' para la selección porque se la podía pegar o ganar. Así se lo sacaban de encima.

P: Por último, Valdano deja una frase interesante: “El problema de las amistades era Maradona”. ¿Se refería a que Diego era la mala influencia?

R: Esa es otra clave. Que sirve también para explicar el clan de Barcelona, que tiene injustamente mala fama. Diego escogía a la gente que tenía alrededor. En sus últimos años no lo sé. Es posible que cuando estaba sedado y le daban cervezas para que no molestara... Eso es otra cosa. Él escogió a Cóppola, a sus amistades… Diego se hizo a sí mismo mucho daño.

Diego Armando Maradona FC Barcelona Mundial de México 1986