IRENE LOZANO, NUEVA PRESIDENTA DEL CSD

Por qué Pedro Sánchez pasa 'olímpicamente' del deporte (tras usar y tirar a Rienda)

El presidente del Gobierno coloca al frente del Deporte español a Irene Lozano, primando los desafíos políticos en un año olímpico y tras destituir su ministro a María José Rienda por teléfono

Foto: Pedro Sánchez, con Irene Lozano a su espalda. (EFE)
Pedro Sánchez, con Irene Lozano a su espalda. (EFE)

Pues no, finalmente la frivolidad de Iván Redondo de plantear el nombramiento como secretario de Estado para el Deporte a su amigo Gonzalo Miró afortunadamente no se consumó. Ahora bien, el mero hecho de airear la última ocurrencia del ideólogo de Pedro Sánchez debió de servir al menos para que el nuevo ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, se acordara de que tenía a María José Rienda pendiente de ratificación o, como finalmente sucedió, destitución al frente del Consejo Superior de Deportes (CSD).

Como campeón olímpico en bandazos, después de haber vendido a la ex esquiadora como la primera mujer de la historia que ocupaba este cargo y cumplir así con la promesa que hizo su efímero ministro Màxim Huerta de nombrar sí o sí a una mujer para dirigir el deporte español, a Sánchez no le tembló el pulso y Rodríguez Uribes comunicó a Rienda que no seguía. Lo triste es que lo hizo con una simple llamada telefónica, que cogió a la hasta este lunes presidenta del CSD regresando de Estocolmo, donde el domingo representó por última vez a nuestro país en la final del Europeo de balonmano en el que los HIspanos se proclamaron campeones.

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Y a secretaria de Estado para el Deporte 'muerta', secretaria de Estado para el Deporte puesta: Irene Lozano, quien se encontraba al frente de España Global (?). Se confirma así que el nuevo ministro de Cultura y Deporte no parece muy interesado por lo segundo, tal y como dejó claro en su discurso de investidura, en el que habló de cultura, pero ni una palabra de deporte. Y qué mejor prueba de ello que, en un año de crucial importancia para el deporte español al disputarse los Juegos Olímpicos de Tokio, a su nueva máxima responsable no se le conozca ninguna relación con el deporte. Vamos, que Sánchez pasa 'olímpicamente' del deporte y de los deportistas, aunque bien que estará presto y dispuesto para salir en las fotos cuando lleguen las medallas, que pese a todo llegarán.

A diferencia de Rienda, que recaló en la presidencia del CSD, además de tras haber disputado cinco Juegos Olímpicos, con un máster en dirección de entidades e instituciones deportivas por la Universidad de Granada, habiendo sido directora deportiva de la estación de esquí de Sierra Nevada y responsable de Deportes de la Junta de Andalucía, según su biografía, Irene Lozano es licenciada en Lingüística por la Universidad Complutense de Madrid y diplomada en Filosofía por el Birkbeck College de la Universidad de Londres. Es decir, sin ninguna relación con el deporte.

María José Rienda, en el acto de posesión de su cargo de secretaria de Estado de Deportes. (EFE)
María José Rienda, en el acto de posesión de su cargo de secretaria de Estado de Deportes. (EFE)

Amén de haber sido diputada por UPyD y posteriormente en el PSOE, Lozano ha trabajado como periodista y ha escrito varios ensayos. Sin embargo, como escritora es más conocida por dar "forma literaria" al libro de Pedro Sánchez, Manual de resistencia, tal y como confirma el propio presidente del Gobierno en el prólogo. Como comentaba al principio, era la encargada de España Global, con rango también de secretaria de Estado en el Ministerio de Asuntos Exteriores. Su principal cometido estaba siendo, según dicen, rearmar la imagen internacional de España frente a la propaganda del independentismo catalán, algo que, dicho sea de paso, quizás haya dejado de interesar a Sánchez...

Desafíos más políticos que deportivos

Claro que no sería de extrañar que al frente del CSD Irene Lozano fuera a tener una labor muy parecida ante desafíos, por ejemplo, como el que le va a plantear a Sánchez su 'socio' EH Bildu, más incluso que el PNV, con el tema de la oficialidad de las selecciones vascas, un asunto que tiempo habrá de abordarlo. Sabido es también, porque así pudo verse en el anteproyecto de la nueva Ley del Deporte, que desde el Gobierno se quiere plantar cara a LaLiga y más concretamente a su presidente, Javier Tebas, de la mano, cómo no, de la Federación Española de Fútbol (RFEF). Tal y como contamos en El Confidencial, la guerra de Luis Rubiales contra Tebas le pasó por encima Rienda, quien además tuvo que aguantar las impertinencias y los malos modos del presidente de la RFEF.

Al menos desde Moncloa se reconoce algo que estaba cantado: para gobernar —que no necesariamente gestionar— el deporte español se ha buscado un perfil más político que deportivo. Lo mismo que ha sucedido con el ministro del ramo, calificado de 'un hombre de partido'. Ya sea porque no supo o porque directamente no le dejaron, del paso de Rienda por el CSD no va a quedar ningún legado, más allá de ser la primera mujer que ocupó el cargo de responsabilidad más alto del deporte español. Eso sí, a María José no le cogió por sorpresa la decisión del ministro Rodríguez Uribes, pues desde que este tomó posesión de su cargo el pasado 13 de enero no tuvo noticias de él y la primera y única que recibió fue para comunicarle su destitución, vía telefónica y solo hubiera faltado que a cobro revertido....

No lo olviden. De Iván Redondo se comenta que siempre está en ‘modo electoral' y tampoco hace falta que lo juren. Con objetivos muy tácticos y cortoplacistas, sin importar el fondo, sino solo la fachada. Aunque Irene Lozano tiene cierto bagaje político y, a pesar del episodio del libro de Sánchez, no llega al extravagante caso de Gonzalo Miró, los medios no podemos comulgar con ruedas de molino y tragarnos este tipo de nombramientos como si tuvieran alguna lógica o fundamento, cuando sabemos que únicamente obedecen al clientelismo implantado en la política española y, lo que es peor, parece que sin derecho a replicar.

Como de Irene Lozano tendremos tiempo de hablar, vuelvo a insistir en que la forma de despachar a María José Rienda no ha sido la más adecuada, aunque en cierto modo no deja de ser un acto de coherencia. Coherencia con el postureo de Sánchez y Redondo. Ya saben, mujeres y más mujeres, ministras y más ministras, una secretaria de Estado y otra secretaria de Estado, aunque alguna, como ha pasado con la ex esquiadora granadina, sea de usar y tirar. Duro, pero real como este nuevo nombramiento que, como diría mi admirado Groucho Marx, "¡claro que lo entiendo! Incluso un niño de cuatro años podría entenderlo. ¡Rápido, que me traigan un niño de cuatro años!".

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