sorpresa final

'Campeones' le mete un triple a 'El Reino' en el último segundo de los Goya

La cinta de Rodrigo Sorogoyen se lleva siete 'cabezones', entre ellos el de 'Mejor Director', pero 'Campeones' se lleva el premio a 'Mejor Película'

Foto: El equipo de 'Campeones' que ha ganado el Goya a 'Mejor Película'. (Reuters)
El equipo de 'Campeones' que ha ganado el Goya a 'Mejor Película'. (Reuters)

La gala de los premios Goya 2019 no se podía hacer peor que el año pasado. Tras la inenarrable sesión de 2018 en la que los chanantes abochornaron con un florilegio de chistes malos y peores, la Academia del Cine Español quería apostar este año sobre seguro. Presentadores de postín, Andreu Buenafuente y Silvia Abril, actuaciones 'super top', de Rosalía a James Rodhes, y, en fin, mudanza sevillana. ¿Lo han conseguido? Al lío. Si la corrupción ha marcado la historia reciente de España, también ha dejado su impronta en la gran fiesta del cine patrio. 'El Reino', un thriller sobre la caída en desgracia de un político corrupto, se ha alzado como la gran ganadora, con siete 'cabezones' a 'Mejor Dirección', 'Mejor Actor protagonista', 'Mejor Música Original', 'Mejor Sonido', 'Mejor Guion original' y 'Mejor Montaje'. Pero, en el último segundo, 'Campeones' le ha metido un triple llevándose el Goya a 'Mejor Película'.

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Rodrigo Sorogoyen no está contento con la recaudación de 'El Reino'. Pero seguro que esta noche se le ha pasado. Para todos los minutos que ha ocupado la corrupción política en los medios de comunicación en la última década, el cine de ficción ha desatendido un sustrato con muchas posibilidades para contar esta España nuestra. Si en 'B, la película' (2015) la magia reside en seguir a pies juntillas una declaración judicial real (la de Bárcenas) tan demencial que parece inventada, en 'El reino' la narración hiperbólica (en fondo y en forma) convierte una trama judicial ficticia, más representativa que verídica, en un 'thriller' de espías. De espías zafios, horteras y torpes.

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Justo el día de su estreno, Marta Medina se preguntaba en 'El Confidencial': "¿Será una comedia española sobre discapacitados la sorpresa del año?". Pues oye, sí, los Goya les ha ido muy bien pero es que, además, ninguna cinta española recaudó el pasado 2018 tanto como el film de Javier Fesser. Siguiendo la senda marcada por 'Intocable', paradigma honorífico de ese género de comedia autocomplaciente sobre superación personal, destrucción de prejuicios y convergencia de la —'a priori'— diferencia, pero, afortunadamente, con más mala baba y mordacidad, Javier Fesser hibrida en su última película los dos polos de su personalidad cinematográfica que suponen también los dos puntos álgidos —si la medida es el éxito— de su carrera: la irreverencia de 'El milagro de P. Tinto' (1998) o 'La gran aventura de Mortadelo y Filemón' (2003) y la emotividad de 'Camino' (2008). Y no le sale del todo mal.

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¿El Mejor actor? Antonio de la Torre dedicó el premio "a todos esos políticos que se levantan por la mañana queriendo cambiar el mundo". ¿La Mejor actriz? Susi Sánchez, por 'La enfermedad del domingo'.

Presentadores en cueros

Los presentadores Andreu Buenafuente y Silvia Abril dieron el tipo. Tal vez porque su protagonismo fue escaso. En el ecuador de la gala desaparecieron y apenas se les volvió a ver el pelo. Algo bien pensado si recordamos los precedentes. Comenzaron con un 'sketch' alocado con carreras de coches y acabaron despelotados sobre el escenario. Y dejaron un chiste de postín: "Hoy José Luis López Vázquez no se quedaría encerrado en una cabina sino en un grupo de WhatsApp". Broncano y Berto Romero volaron, por cierto, en uno de los momentos más surrealistas, y divertidos de la velada. Los Goyas se iban sucediendo mientras ellos se mantenían colgados de sendas cuerdas y nadie era capaz de sacarlos de allí.

Silvia Abril y Andreu Buenafuente en los Goya 2019
Silvia Abril y Andreu Buenafuente en los Goya 2019

Mariano Barroso es el presidente de la Academia del Cine y empezó su discurso recordando a su antecesora, la fallecida Ivonne Blake. Y el presidente de la cosa tiene que vender 'la cosa'. Lo hizo bastante bien. Recordó en primer lugar a los espectadores, a los diecisiete millones y medio que han logrado desbrozar la selva de "las pantallas de todos los tamaños" que pueblan el audiovisual para encontrar su sala de cine. Mencionó la tele... y el cine, porque "somos portadores de historias" y "ninguna pantalla puede derrotar a otra pantalla. El cine no va a desaparecer". Barroso habló de emociones, de televisión, de cine y de más emociones. Suficiente.

El homenaje a Chicho Ibáñez Serrador fue memorable. Con Álex de la Iglesia como introductor y el auditorio puesto en pie, con una antología estupenda de escenas icónicas, con miedo, amor y, cómo no, su voz hipnótica y evocadora para tantas generaciones, no importó que el director, muy mayor y con una envidiable mala salud de hierro, no acudiera al Palacio de Congresos de Sevilla. Su no-presencia fue abrumadora. Le llamaron "encuadrador de emociones". Y ha sido eso y más. "Este será el Goya que nunca jamás olvide", dijo en un vídeo grabado para la ocasión. Y todo el resto... es historia del cine español.

Entrega del Goya de Honor a Chicho Ibáñez Serrador durante la gala. (EFE)
Entrega del Goya de Honor a Chicho Ibáñez Serrador durante la gala. (EFE)

El resumen deja un amargo gusto a compensación. ¿Por qué no se llevó también 'El Reino' el Goya a 'Mejor Película' si atendemos a su demoledora superioridad en galardones? ¿Tiene sentido que la primera película que saca tanta ventaja a la segunda no acabe por besar los cielos del Olimpo? Vean ustedes las dos, si es que no lo han hecho ya. Y decidan.

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