En la 33 edición de los premios

Antonio de la Torre, el más nominado (13 veces) gana su segundo Goya

El actor malagueño se alza con el premio a la mejor interpretación masculina en la cinta 'El Reino'. "No sabe qué le diría al chico que abría y cierra una puerta en 'El día de la bestia'"

Foto: Antonio de la Torre, nominado a los premios Goya 2019, en un acto el pasado viernes en el Ayuntamiento de Sevilla (EFE).
Antonio de la Torre, nominado a los premios Goya 2019, en un acto el pasado viernes en el Ayuntamiento de Sevilla (EFE).

Ya lo había ganado todo (el Forqué, el Feroz, el Sant Jordi y la Medalla del CEC) y solo le faltaba el Goya a la mejor interpretación masculina como remate. Antonio de la Torre ha logrado su gran noche con el tan denostado número 13 y 13 son las nominaciones que ha conseguido en su intensa carrera y 13 eran las nominaciones de ‘El Reino’.

"El niño que fui estaría llorando de emoción". De la Torre estaba en su momento. Imitó a José María García, se acordó de Málaga, del periodismo. Era su noche, era el gran favorito y lo consiguió. Estaba pendiente del movimiento corporal de la actriz Nora Navas, vicepresidente de la Academia. "A punto de cumplir los 40 años era compañero vuestro, los periodistas. Yo no sabía lo que iba a pasar. Es como un sueño. Lo que nos define es compartir".

Este niño de La Cala del Moral, una tranquila zona marítima con entidad propia de Rincón de la Victoria, junto a Málaga capital, ha conseguido acreditarse como un actor sólido, de aristas complejas. En su papel en ‘El reino’ y en el reparto en ‘La noche de 12 años’, donde interpreta al expresidente de Uruguay, José Múgica, como guerrillero tupamaro, que no ganó y sí lo hizo su compañero de 'El Reino' Luis Zahera.

En la alfombra roja se mostró De la Torre con toda su naturalidad: "Esto tienes que verlo como es una fiesta y esto da mucha visibilidad a la película. Es la cuarta vez que me pasa y nunca he ganado. Estaría bien que ganara, a mí me vendría bien... si me lo dan no me parece mal", bromeaba.

De la Torre, el menor de tres hermanos, empezó en el cine abriendo y cerrando una puerta en ‘El día de la bestia’ (1995) de Alex de la Iglesia (una de sus mejores interpretaciones la ofreció en ‘Balada triste de trompeta’). En televisión, ya se había estrenado en 1993 con ‘Lleno, por favor’ (Antena 3 TV), donde interpretaba a ‘pelopincho’. Quedadas caseras con sus amigos y se reían a carcajadas. Eran los tiempos de idas y venidas entre Sevilla, donde trabajaba como periodista de deportes en Canal Sur, y Madrid, donde vivía en un torreón cerca de los cines Luna, junto a Gran Vía.

— ¿Qué le diría el actor consolidado Antonio de la Torre de 2019 al de ‘pipiolo’ de 1995?

El actor (Málaga, 1968) piensa la respuesta. Se ve a él mismo probando en los casting, con los pies en el suelo, el trabajo fijo que le da la nómina en la RTVA. Pero el periodismo, que adora y estudió en la Universidad Complutense, se le quedaba corto a este gran imitador de voces y acentos (el uruguayo lo ha aprendido de maravilla).

— Pues no lo sé. Bueno sí sé que lo único permanente es que todo cambia. No tengo perspectiva muy clara. Yo creo que ahora estoy más en paz conmigo mismo y he evolucionado. Sigo teniendo ese punto soñador o de esponja, como dice mi amigo Alberto San Juan. Sería interesante charlar con él, que nos reconozcamos el uno al otro, que nos demos unos abrazos y así me reconcilio con mi pasado.

El Goya por 'AzulOscuroCasiNegro'

El ganador del Goya a la mejor interpretación secundaria en 2007 por 'AzulOscuroCasiNegro' no llevaba su discurso escrito. Alguna vez que se quedó sin el premio, sí había escrito unas líneas. Esta vez prefería improvisar. “En enero, en los premios Forqué, sí estaba nervioso, pero era consciente de disfrutar lo que estaba pasando. Todo suma y con la edad maduras”.

No es actor de método, sino de trabajo, de ensayo, de probarse. Siempre con más retos. Y soñando con interpretar a su ídolo de infancia: el futbolista Juan Gómez ‘Juanito’ (guarda con él cierto parecido físico). “Que la inspiración te pille currando, claro. ¿Sabes una cosa? Cada vez tengo más dudas del talento innato de los demás. En España somos más de 40 millones y eso de ser el más nominado, no es como ser Usain Bolt, del que no había duda que era el más rápido del mundo: ¿cuánta gente habrá de mi edad y que por razones de la vida no han llegado? Todo es un cúmulo de circunstancias”.

Hay papeles a los que, sin mirar de qué va la historia, hay que decir que sí (Almodóvar por supuesto), pero en otros cuesta más hurgar en la memoria. Y otros como en la película ‘La noche de 12 años’ apenas diez minutos de conversación también sirven para enamorarse de lo que se va a rodar. “¿Qué hacemos aquí hablando? Esa película hay que hacerla”, le dijo con su entusiasmo habitual el gran De la Torre, enfrascado ahora, como devoto de los ensayos que es, en la lectura de ‘En defensa de la ilustración’ de Steven Pinker.

En este momento dulce de su carrera se acuerda de su íntimo amigo Raúl Arévalo, con quien coincidió en ‘AzulOscuroCasiNegro’, la primera película que dirigió Daniel Sánchez Arévalo, y a quien brindó una de sus mejores interpretaciones en ‘Tarde para la ira’: “Raúl es como un hermano para mí, me ha ayudado a hacer pruebas, siempre tuve muy claro que sería un gran director de actores. Raúl está queriendo repetir conmigo y yo también”.

De la Torre no pierde de vista la proyección internacional. Ya trabajó con Depardieu en ‘F2014'. Ahora mismo se está leyendo un guion en inglés. “Me encantaría trabajar, de verdad, en el audiovisual estadounidense, la industria más potente del mundo, pero aquí tenemos un idioma del que estar orgulloso y sacar pecho”.

Un ‘cerebro’ televisivo dijo una vez de Antonio de la Torre: ”Tiene cara de patata y nunca va a salir en pantalla”

La conversación acaba con ‘El reino’. En esta trepidante cinta aparece en casi todos las escenas. Él es la película, la trama de corrupción, con ecos de Gürtel, sin cita ninguna a este caso, ni al PP, y sí (también sin mencionarlos) a los ‘Papeles de Bárcenas’, esas libretas que rescata en un piso de Andorra. Manuel es un tipo “con sus contradicciones y fragilidades”, indica. “Los mayores criminales también son seres humanos”, apunta, mientras en el hall del hotel la gente le saluda.

Un ‘cerebro’ televisivo dijo una vez de Antonio de la Torre: ”Tiene cara de patata y nunca va a salir en pantalla”. En efecto, llevaba razón: se ‘sale’ de pantalla con la credibilidad del actor camaleón que siempre te crees cuando actúa.

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