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'The Batman': la versión más emo, oscura y violenta del hombre murciélago
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ESTRENOS DE CINE

'The Batman': la versión más emo, oscura y violenta del hombre murciélago

Este viernes se estrena en cines la última versión de Batman, dirigida por Matt Reeves y protagonizada por Robert Pattinson

Foto: Robert Pattinson es el nuevo Batman. (Warner)
Robert Pattinson es el nuevo Batman. (Warner)

Juro por Bob Kane que ansiaba que 'The Batman' me arrebatase. Por la estética heredada del 'Arkham Asylum' que Dave McKean y Grant Morrison imaginaron en 1989. En el cómic, en una de las viñetas, Joker, desde el interior del manicomio, le pregunta al justiciero de Gotham: ¿por qué nosotros estamos aquí dentro y tú estás ahí fuera si no eres más que un hombre vestido con un traje de murciélago? ¿No estás acaso loco tú también?

En 'The Batman' tenemos al Batman más trastornado. Un Batman emo, introvertido y con mirada de psicópata. Y ciertamente lo es: esta vez no se duele en prendas en reventar cráneos a puñetazos. Tampoco parece importarle demasiado que en una persecución con su batmóvil descarrilen y estallen camiones y coches a su paso, que haya víctimas. No demuestra mucha empatía al margen de su obsesiva obstinación por mantener limpias las calles de su ciudad, no como acto generoso, sino como una forma de calmar el dolor causado por su trauma infantil. Por si hay alguien que lleve estos últimos ochenta años escondido en una cueva: los padres de Batman, del multimillonario Bruce Wayne, murieron asesinados. Y, de nuevo, ahondamos en el nacimiento del ¿superhéroe?, pero esta vez incidiendo un poco más en su psique que, por si no lo habían notado, está enferma. Lo que hace al personaje mucho más interesante.

Nuestro nuevo Batman, Robert Pattinson, es lánguido y cariacontecido. Está más cerca de uno de esos asesinos en masa que se lían a tiros en el cine de un centro comercial que de un héroe convencional. Ha decidido aplacar su aflicción de otra manera. En vez de rajarse las venas, su cuerpo lo maltratan los demás y así consigue, por un momento, engañarse. A veces tiene estallidos de furia y resentimiento que lo hacen más terrorífico. En su trato hacia las mujeres tampoco parece el perfecto caballero (oscuro): cualquier psiquiatra lo catalogaría de celoso y posesivo, incluso paranoico. Su traje es pesado, compacto, nada sofisticado.

Parece más bien salido de una distopía retrofuturista -pero para nada lejana, podría tener lugar mañana mismo, y eso es lo terrorífico- en la que la sociedad la ha cagado, y mucho. Una revisión deprimente y siniestra que desmolariza aún más a tenor de los acontecimientos que hoy nos rodean. Y es más o menos de lo que nos viene a prevenir esta versión de Matt Reeves: todo está mal y todo puede ir a peor.

placeholder Zoë Kravitz interpreta a la nueva Catwoman. (Warner)
Zoë Kravitz interpreta a la nueva Catwoman. (Warner)

Gotham siempre ha sido el vertedero moral de la ciudad del futuro. La corrupción, la violencia y el crimen atraviesan todos los niveles de una sociedad "que se devora a sí misma". Nunca Gotham fue más Nueva York, esta vez en un limbo temporal entre el art decó de los años 40, la decadencia de los 80 y a una actualidad a caballo entre el smartphone y el Spectrum. El leitmotiv de este Batman no está compuesto por Danny Elfman ni por Hans Zimmer. Son apenas tres acordes graves compuestos por Michael Giachinno, que ya trabajó con Reeves en 'Monstruoso' (2008), 'Déjame entrar' (2010) y las dos últimas entregas de 'El planeta de los simios'. La música, omnipresente y a veces demasiado subrayada, acompañan las apariciones de un superhéroe preocupado por su puesta en escena. "Yo soy la oscuridad", dice la voz en 'off' de Pattinson, mientras aterroriza a los delincuentes.

Entre el 'noir', el videojuego, el cómic y la película de superhéroes, 'The Batman' persigue una trama de mafiosos que nunca queda demasiado clara: el director se ve obligado a recapitular en varias ocasiones porque en sí no tiene demasiado sentido. Todo comienza con la aparición de Enigma (Paul Dano), un villano con tendencias sadomasoquistas que secuestra y asesina, primero al alcalde de Gotham, y luego a varias figuras de la política, la policía y la judicatura. Nuestro Batman, con el talento de un Sherlock Holmes trastornado, ayuda al comisario Gordon (Jeffrey Wright) a encontrar el nexo entre las víctimas. Además, Enigma es una especie de 'youtuber' enmascarado que consigue vehicular el descontento y la rabia de quienes se sienten abandonados por el sistema y busca tanto la atención de las redes sociales como las del propio Batman.

placeholder Andy Serkis es un Alfred mucho más joven y lozano que de costumbre. (Warner)
Andy Serkis es un Alfred mucho más joven y lozano que de costumbre. (Warner)

'The Batman' consigue erizar la piel a pesar de un guion endeble en el que todo ocurre por la cara. El espectador necesita suspender la incredulidad para admitir un proceso investigatorio poco riguroso, que lleva al protagonista a las cloacas de Gotham, cuya entrada es un club nocturno al estilo de Berghain en Berlín. Música electrónica oscura, mucho PVC y muchos estupefacientes. Algo cuentan de un nuevo tipo de droga llamado drop, pero enseguida el guion pasa muy por encima de ello, queriendo abarcar demasiado. Por allí aparecen algunos secundarios icónicos como El Pingüino (irreconocible Colin Farrell, que parece más bien Joe Pesci bajo capas y capas de látex y maquillaje), Alfred (Andy Serkis), en un papel pequeño pero entrañable, y Catwoman (Zoë Kravitz). La excesiva imbricación de la trama impide que la película pueda detenerse con profundidad en la relación de los personajes. Catwoman, la mayor parte del tiempo, resulta accesoria a pesar de la electricidad BDSM que despiertan los actores en sus escenas conjuntas. El cuerpo pide un poco más de sexo sucio y menos melodrama.

Pero eso acaba dando igual, porque estamos viendo a Batman. Estamos viendo una máquina de matar que sobrevive a peleas, explosiones y acertijos. Si hasta ahora 'El caballero oscuro' de Nolan ostentaba el título del Batman más crudo y oscuro, ahora Reeves ofrece una versión aún más sórdida y desasosegante. Si en 'La leyenda renace' (2012), el descontento del Occuppy Wall Street llevaba a Gotham al caos, en el guion de Reeves y Peter Craig se traduce en locura. Enigma, en su locura y resentimiento, inocula el sentimiento de injusticia y de venganza en aquellos que le financian el Patreon, en aquellos que comulgan con las teorías conspiranoicas, en aquellos que se sienten estafados y buscan una verdad alternativa. "Todo lo que hace falta es miedo y violencia bien dirigida".

placeholder Otro momento de 'The Batman'. (Warner)
Otro momento de 'The Batman'. (Warner)

"Preveo que no hemos tocado fondo", avisa Batman, para luego lanzar una perorata sobre la necesidad de la gente de tener esperanza y sobre la posibilidad de cambiar el legado y sobre las cicatrices como experiencia transformadora. Un mensaje levemente optimista que se siente impuesto dentro de una película absolutamente pesimista. Pero a pesar de sus resoluciones estrambóticas, de ciertos convencionalismos y de su excesivo metraje, 'The Batman' tiene algo perversamente atractivo, que no te suelta, que te sumerge en una pesadilla de bases pesadas, luces estroboscópicas y estupefacientes. Y Batman, como el café, cuanto más oscuro, mejor.

Juro por Bob Kane que ansiaba que 'The Batman' me arrebatase. Por la estética heredada del 'Arkham Asylum' que Dave McKean y Grant Morrison imaginaron en 1989. En el cómic, en una de las viñetas, Joker, desde el interior del manicomio, le pregunta al justiciero de Gotham: ¿por qué nosotros estamos aquí dentro y tú estás ahí fuera si no eres más que un hombre vestido con un traje de murciélago? ¿No estás acaso loco tú también?

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