Andy Serkis, el actor sin cara
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un intérprete oculto bajo los efectos especiales

Andy Serkis, el actor sin cara

Gollum, King Kong y ahora César, el primate que lleva la voz cantante en 'El amanecer del planeta de los simios', su cara es desconocida para casi todos

Foto: Andy Serkis en el rodaje de 'El amanecer del planeta de los simios' (Reuters)
Andy Serkis en el rodaje de 'El amanecer del planeta de los simios' (Reuters)

Gollum, King Kong y el simio César son el mismo ser. Un ser humano para más pistas. Y la lista sigue, también es el capitán Haddock y será alguna de las criaturas que se paseen por las secuelas de Los vengadores y Star Wars. Se trata de Andy Serkis, uno de los actores más taquilleros del mundo del cine y un intérprete que se ha metido bajo la piel de los más extraños personajes, a los que ha otorgado voz, gestos y sentimientos.

Andy Serkis (1964, West London) comenzó como actor de teatro en Inglaterra, donde se ganó un nombre sobre las tablas, pero el éxito le llegó por interpretar a un extraño personaje obsesionado con el anillo único: Gollum.

Serkis se enfundó en un traje lleno de bolas blancas que capturaban al detalle cada uno de sus movimientos y expresiones y dio vida a uno de los protagonistas de la saga de El señor de los anillos. Un auténtico robaescenas que le puso en órbita para los estudios de Hollywood.

Peter Jackson y Serkis demostraron que la técnica de la captura de movimiento podía hacer que un ser digital fuera interpretado por un actor real. Gollum era Andy Serkis y viceversa.

La colaboración entre ambos se extendió a King Kong, donde dio vida al mono gigante, pero también a un personaje real, y a la saga sobre Tintín, cuya primera parte dirigió Steven Spielberg y en la que interpretó al Capitán Haddock.

Cada película que pasaba conllevaba un avance de la técnica, y la interpretación de Andy Serkis era cada vez más visible. Eran sus gestos, sus sonidos. Era él. A pesar de todos estos personajes pocas personas podrían reconocer su cara por la calle. Es el ejemplo perfecto de actor que desaparece con su personaje, el hombre bajo la máscara.

Algo que al actor le enorgullece, como contaba a este periódico en la presentación de El amanecer del planeta de los simios: “Cuando me hice actor quería desaparecer en cada personaje que interpretaba. Me ponía delante de un espejo preguntándome cómo podía cambiar mi cara para que no me reconocieran. La transformación para mí es muy importante y esta técnica me permite llevar esto a un nuevo nivel”.

Andy Serkis dignificó a todos aquellos actores que en la historia del cine se han tenido que disfrazar o que salían de forma irreconocible en pantalla. Y, sobre todo, ha dignificado la técnica del Motion Capture. Por primera vez las críticas alababan una interpretación que antes era más vista como un alarde técnico que como el trabajo de un actor.

Andy Serkis no cree que existan prejuicios hacia este tipo de interpretaciones, sino “falta de educación para entender lo que hacemos”.

“La interpretación es interpretación”, añadía el actor, que ponía como ejemplo a Scarlett Johansson en Her, que sólo con su voz conseguía una gran actuación.

Un debate que se recupera gracias a César, el simio protagonista de la precuela de El planeta de los simios de 2011 y su continuación, que acaba de llegar a las salas. Desde América lo tienen claro, Andy Serkis merece el Oscar. Su simio ha conseguido emocionar. Su mirada, sus actos, son de verdad y merecen un reconocimiento al actor que los ha creado. La pelota está de nuevo en el tejado de la Academia.

Quizás les ayudaría el montaje de El amanecer del planeta de los simios que Serkis propuso al director Matt Reeves. Una primera versión del filme sin un solo efecto especial. Así todo el mundo podría ver que la forma de actuar de Serkis es la que luego se aprecia en su mono.

Buscando al actor real

A pesar de mostrarse encantado con la técnica de Motion Capture y de desaparecer bajo el rostro de sus personajes, Andy Serkis se deja ver de vez en cuando con su aspecto real.

Tuvo un pequeño papel en El truco final (El prestigio), otro en King Kong, donde hizo doblete de personajes, y destacó sobre todo en Sex & Drugs & Rock & Roll. Una biografía sobre el cantante Ian Dury, que sufrió polio siendo un niño, lo que condicionó su carrera.

Serkis ya estaba en el culmen de su fama gracias a sus papeles 'digitales', y esta interpretación sirvió para confirmar a un gran intérprete y para descubrirle actuando con su cara real. Un papel por el que llegó a ser nominado al Bafta.

Este es el reconocimiento en forma de premios más prestigioso que ha tenido, pero en su haber tiene otro logro, el haber dado vida a los personajes más icónicos de la historia del cine sin que nadie supiera su nombre.

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