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'Padre no hay más que uno': Santiago Segura ya es el mayor cuñado de España

Santiago Segura estrena nueva película como director y protagonista, un elogio de la familia tradicional disfrazado de comedia en torno a un 'padre-cuñado'

Foto: Santiago Segura dirige y protagoniza 'Padre no hay más que uno'. (Sony)
Santiago Segura dirige y protagoniza 'Padre no hay más que uno'. (Sony)

¿Hay tanta distancia como parece entre el humor grueso de 'Torrente' y 'Padre no hay más que uno', esta comedia blanca y familiar que estrena ahora Santiago Segura? Como ya llevó a cabo en 'Sin rodeos', su primera película tras la saga del policía casposo, el popular director no parte en su nueva obra de un guion original sino que adapta junto a Marta González de Vega el de otra película reciente, en este caso la argentina 'Mamá se fue de viaje' (2017), de Ariel Winograd, todo un éxito de taquilla en su tierra de origen que está dando pie a 'remakes' en varios países.

La base argumental de ambos filmes es más o menos la misma: Javier (Santiago Segura), padre de una familia numerosa, se queda en casa al cuidado de la prole mientras la madre, Marisa (Toni Acosta), se marcha unos días, cansada de soportar ella sola toda la responsabilidad de la educación de los hijos. Se trata de que el 'pater familias' entienda que esas tareas de las que nunca se ocupa no resultan tan fáciles de asumir y gestionar como él cree.

Otra escena de 'Padre no hay más que uno'. (Sony)
Otra escena de 'Padre no hay más que uno'. (Sony)

En su versión, Segura se apunta a un más difícil todavía al añadir un quinto hijo a los cuatro originales, de forma que los responsables del filme hasta se han visto obligados a introducir un chiste para aclarar que los protagonistas no son una familia del Opus. Y, por supuesto, no faltan las apariciones de los amiguetes de turno, la mayoría en una función más de gancho comercial que cómico. Además de algunos colegas veteranos, este estajanovista de la autopromoción que es Santiago Segura ha invitado a figuras de relevancia mediática para las nuevas generaciones como la nadadora Ona Carbonell o El Rubius. Por otro lado, la participación de los dos protagonistas de 'El mejor verano de mi vida' (2018), Toni Acosta en el mismo rol de madre entregada y comprensiva que le cede todo el protagonismo a su cónyuge y Leo Harlem aquí en el papel secundario de tío sin mano para los niños, pone en evidencia la conexión de 'Padre no hay más que uno' con ese filme de Dani de la Orden que reabrió con éxito en el cine español el filón de la comedia familiar veraniega en su vertiente más conservadora.

Aunque Segura vende la película como una crítica al sistema patriarcal, adopta su humor cuñado y, en parte, lo legitima

La película presenta a su protagonista bajo el concepto 'padre-cuñado', un rol que define al típico patriarca que se permite el privilegio de centrarse solo en su trabajo porque su mujer ya se ocupa de los hijos al tiempo que presume desde su sillón de conocer mejor que ella cómo llevar a cabo unas tareas de las que nunca se ocupa. La película se vende así como una supuesta crítica y desmontaje de esta tipología patriarcal; pero más bien adopta su humor cuñado para, después de un amable tirón de orejas, en parte legitimarla. Así, si en la anterior y oportunista 'Sin rodeos', 'remake' de la chilena 'Sin filtro', de Nicolás López, Santiago Segura vendía como “comedia de empoderamiento” un filme cargado de tópicos machistas que celebraba una visión profundamente conservadora de la mujer, en 'Padre no hay más que uno' también se reafirma la visión patriarcal de la familia y la sociedad bajo la operación cosmética de pulir una de sus manifestaciones más extremas.

Otro momento de la película. (Sony)
Otro momento de la película. (Sony)

La película se centra desde el humor en el proceso de concienciación que vive Javier para asumir su responsabilidad como padre a la hora de encargarse de los múltiples quehaceres que suponen los hijos, hasta ese momento monopolio involuntario de Marisa con el apoyo de una trabajadora del hogar, Rosaura (Wendy Ramos), que se queda al pie del cañón. Los momentos desastre que encadena Javier por su falta de experiencia en el cuidado de los menores funcionan para dejar claro cómo los había desatendido hasta el momento. Pero sobre todo permiten mantener al padre como centro del universo y revertir en su beneficio las simpatías que genera ver al tipo 'esforzándose' tanto para 'ayudar' en casa mientras aprende a ser un progenitor responsable.

La reafirmación del rol patriarcal de Javier se complementa con esa pertinaz misoginia que atraviesa toda la filmografía de Santiago Segura

La reafirmación del rol patriarcal de Javier se complementa con esa pertinaz misoginia que atraviesa toda la filmografía de Santiago Segura. El personaje de Marisa no se desarrolla más allá de su rol de madre. En algún momento se apunta que ella también trabaja. Pero mientras vemos constantemente a Javier en su ámbito laboral, en el caso de Marisa ni tan siquiera se explica cuál es su oficio. La película desaprovecha totalmente las posibilidades jocosas de la escapada vacacional de Marisa con su cuñada (y de paso no le saca punta a la vis cómica de Silvia Abril), porque no concibe que esta esposa y madre de familia realmente lleve a cabo algún tipo de actividad que no sea preocuparse por sus hijos y su marido. El humor por tanto no se pone en ningún caso al servicio de la liberación del personaje que más lo necesita.

Toni Acosta y Silvia Abril, en 'Padre no hay más que uno'. (Sony)
Toni Acosta y Silvia Abril, en 'Padre no hay más que uno'. (Sony)

Por otro lado, todos los personajes femeninos secundarios, a excepción de las menores, se perfilan sin ningún tipo de simpatía. Aunque nadie va a negar el agobio que suponen los grupos de WhatsApp de progenitores de la escuela, resulta chocante el resentimiento con que se dibuja a las madres del colegio, mientras que es un padre, el propio Segura, por supuesto, quien primero se rebela y después pone orden a la dictadura que marcan estas redes sociales. Los dos únicos personajes femeninos claramente positivos, aparte de las hijas, son Marisa y Rosaura, las dos mujeres entregadas a los cuidados, que se rebelan puntualmente en contra de los abusos del protagonista para acabar volviendo a su rol. Javier, por su parte, acepta ceder un poco en sus privilegios a cambio de no abandonar su papel patriarcal de héroe positivo y dominante.

'Padre no hay más que uno' resulta tan conservadora en su visión de los roles de género como en su concepción de la comedia

'Padre no hay más que uno' resulta tan conservadora en su visión de los roles de género (en este aspecto no deja de ser la otra cara de la misma moneda de la saga de 'Torrente') como en su concepción de la comedia. Si en el caso de las primeras películas del fanático del Atleti, la apuesta por el humor grueso y por el mal gusto servía en parte como revulsivo ante cierto pensamiento dominante, aquí la falta de chistes o gags transgresores pone en evidencia que Santiago Segura no tiene buena mano ni para el tempo cómico ni para subvertir o actualizar las dinámicas de un género clásico.

Cartel de 'Padre no hay más que uno'.
Cartel de 'Padre no hay más que uno'.

Como excepción a la regla, 'Padre no hay más que uno' es una comedia familiar en que los personajes infantiles resultan mucho más divertidos que los adultos sin necesidad de forzar su registro. La película gana enteros cuando se da cancha a la adolescente Sara (Martina D’Antiochia), la responsable Carlota (Calma Segura), la apasionada Rocío (Luna Fulgencio) y su vocación de convertirse en una nueva Rocío Jurado, el torpe Dani (Carlos González) y la pequeña e ininteligible Paulita (Sirena Segura), aferrada a su peluche del muñeco diabólico. En la segunda parte de la película, la energía fuera de control de los cinco menores podría haber desembocado en una celebración del caos, tal y como anticipa el prólogo del filme. Pero Santiago Segura tampoco se muestra interesado en una práctica del humor en este sentido y reconduce esta tendencia a la entropía encadenando una serie de 'sketches' más o menos previsibles que se decantan por explotar el sentimentalismo en torno a las relaciones paterno-filiales. Porque padre solo puede haber uno...

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