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'Men in Black: International': los hombres de negro se pasan al humor blanco

La nueva versión de la saga sobre agentes secretos en lucha contra las amenazas extraterrestres se reinicia desde un nuevo registro cómico más blanco y familiar

Foto: 'Men in Black: International'.
'Men in Black: International'.

En 'Thor: Ragnarok', la tercera entrega de las aventuras del dios marveliano del trueno a quien da vida Chris Hemsworth, la presentación del personaje de Valkiria (Tessa Thompson) resulta toda una declaración de intenciones. En su papel de mercenaria al servicio del Gran Maestro, esta guerrera atrapa con su red a un Thor sometido que no puede contra su fuerza y determinación. Cuando más adelante aúnan fuerzas contra ese enemigo común que es Hela (Cate Blanchett), Thor y Valkiria actúan siempre como colegas en igualdad de condiciones sin que ella se vea obligada a pasar por el peaje de convertirse en el interés romántico del protagonista. Tessa Thompson y Chris Hemsworth son también la pareja protagonista del 'reboot' de 'Men in Black'. Y por cómo funciona su química en esta película, sus personajes parecen más una continuación de la pareja de superhéroes con un punto cómico que encarnan en el filme de Taika Waititi que una reencarnación del dúo que encabezó el reparto de la trilogía de los hombres de negro original, Will Smith y Tommy Lee Jones.

Este cambio significativo deviene el principal elemento diferenciador de 'Men in Black: International' y, probablemente, sea una de las causas del rechazo que ha generado entre buena parte de la crítica. Esta revisión de la saga de comedias de acción alienígenas no va dirigida a quienes echan de menos una 'buddy movie' de ciencia ficción humorística con un Will Smith en plena forma cómica y un Tommy Lee Jones homenajeando a un largo linaje de tipos duros pero 'cool' del cine testosterónico. Por el contrario, la película dirigida por F. Gary Gray va destinada a una nueva generación de espectadores para quienes Smith es ese actor entrañable y simpático que da vida al genio de 'Aladdin' y el cine de acción (o de cualquier otro género) ya no se entiende sin una mujer en la primera línea de fuego. Los cambios en el 'reboot', por tanto, operan en estos dos campos.

'Men in Black: International' hace aflorar constantemente esta vertiente más juguetona y lúdica, directamente infantil o juvenil por momentos

'Men in Black: International' debe ser de los primeros 'blockbusters' que cuentan como protagonistas a una pareja —hombre y mujer— que no mantienen ningún tipo de relación romántica o de atracción sexual entre ellos. Hemsworth da vida al Agente H, un miembro de élite de la división británica de los hombres de negro cuyo perfil se sitúa entre el homenaje y la parodia de los agentes secretos tipo James Bond. El actor australiano es el hombre de confianza de T (Liam Neeson), el mandamás de la oficina, con quien le vemos salvar el mundo desde la Torre Eiffel en el prólogo del filme. Thompson, por su parte, da vida a Molly, una aspirante a convertirse en mujer de negro después de que tuviera un encuentro con un extraterrestre de pequeña y descubriera la existencia de esta institución secreta destinada a controlar la posible invasión o existencia de extraterrestres peligrosos en un mundo en que la convivencia entre oriundos del planeta Tierra y seres de otras galaxias ya es una realidad.

Cartel de 'Men in Black: International'.
Cartel de 'Men in Black: International'.

El arco narrativo de Molly no es en absoluto original. Autodidacta con resultados extraordinarios, Molly se espabila para ser admitida como ayudante entre los hombres de negro gracias a la aceptación de O (Emma Thompson), la jefa de la rama estadounidense. Su primer viaje a la central británica adonde la destinan, a través de una especie de metro secreto, recuerda al de un joven mago Harry Potter en su año inaugural en Hogwarts, pero en versión supersónica. Porque 'Men in Black: International' hace aflorar constantemente esta vertiente más juguetona y lúdica, directamente infantil o juvenil por momentos, que se esconde tras cualquier 'blockbuster' de acción: las armas como artefactos de entretenimiento cuanto más grandes mejores; los coches diseñados para transformarse en vehículos asombrosos; ese despliegue de 'gadgets' propios de una juguetería o un número de magia; el primer alienígena presentado como un peluche achuchable; la diversidad humana interplanetaria que recuerda la escena preferida de todo menor de 'La guerra de las galaxias', la de la cantina de Mos Eisley; el escenario de la torre Eiffel más cercano a un videojuego de ambientación 'steampunk' que al del París más clásico...

Incluso el guiño local que se permite la franquicia, el cameo de El Rubius (el personaje cambia en cada país), va destinado a un público más joven que el que conoció la primera entrega de 'Men in Black'. Todo ello rematado por la aparición a mitad del metraje del secundario gracioso de turno en forma de pequeño peón de ajedrez alienígena, en la estela de Jar Jar Binks y otros personajes parecidos, pero sin llegar a resultar tan irritante.

Por otro lado, entre H y Molly se generan unas dinámicas propias de una comedia 'screwball' vaciada de tensión sexual. La fuerza de su vínculo demuestra que un hombre y una mujer también pueden ser colegas y sostiene buena parte de una película que, como comedia de acción, discurre por caminos de lo más trillados. 'Men in Black: International', en este sentido, no resulta ni original ni sorprendente, pero ofrece las dosis básicas de entretenimiento que se espera de este tipo de 'blockbuster' veraniego. Siempre y cuando no moleste que los hombres de negro se hayan pasado al humor blanco.

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