Los artífices en la sombra del pelotazo de C. Tangana: así se hizo 'El Madrileño'
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PRODUCTOR Y MULTIINSTRUMENTISTA

Los artífices en la sombra del pelotazo de C. Tangana: así se hizo 'El Madrileño'

Cristian Quirante (Alizzz) y Víctor Martínez son las dos personas que han trabajado junto al artista para crear el álbum del que todo el mundo habla (y que todos escuchan)

placeholder Foto: El cantante Antón Álvarez, alias C.Tangana. (EFE)
El cantante Antón Álvarez, alias C.Tangana. (EFE)

Una semana después del lanzamiento es probable que seas parte de una de las dos Españas: los que han acabado hartos de escuchar hablar sobre C. Tangana y los que han fundido 'El Madrileño', su nuevo disco. Tan probable como que ni le suenen los nombres de Cristian Quirante y Víctor Martínez, las dos personas que han trabajado junto a Antón Álvarez —Pucho para los amigos, C. Tangana para el mundo artístico— para crear el álbum del que todo el mundo habla y que ha sobrepasado expectativas, que no eran precisamente bajas. Pero ¿cómo se fraguó este pelotazo? El Confidencial ha hablado con ellos para contar la intrahistoria de 'El Madrileño'.

Alizzz, el nombre artístico de Quirante, sí es familiar para los seguidores del género. Es el productor de cabecera de Tangana desde hace un lustro, tiempo en el que ambos han ido reforzando y retroalimentando su nombre dentro de eso que se llama música urbana y que nadie sabe definir muy bien qué es. En sus trabajos destacan nombres como Becky G, Lola Índigo, Cupido, Aitana, Paula Cendejas, Pablo Alborán o, más recientemente, Amaia Romero, con quien ha lanzado un 'single' dentro de su proyecto en solitario.

Pero Quirante venía de otro mundo: su alias proviene de Alice In Chains, la mítica banda de 'grunge' de Seattle. Empezó a tocar la guitarra y componer con 14 años, pero el mundo de los festivales le llevó más allá. "En el FIB descubrí la música electrónica. Yo iba a ver a Radiohead o The Cure, pero por la noche había sesiones y flipé. Era algo mucho más sofisticado de lo que pensaba, me entró curiosidad en saber cómo se hacía y tardé mucho en entenderlo", recuerda el productor en conversación con este periódico. Con los años empezó a sacar sus primeras canciones de electrónica y pinchar en sesiones. Así fue como conoció a C. Tangana. "El rap español estricto nunca me había gustado, pero él sí, porque hacía cosas más experimentales con la electrónica, el 'soul' o el r&b y nos teníamos respeto mutuo", continúa Alizzz.

La primera colaboración fue 'Trouble' (2014), que "pasó más desapercibido". "Hubo una temporada en la que coincidimos mucho en festivales y nos íbamos de fiesta. Siempre teníamos esa movida de colaborar y encontrarnos en algún punto. Él me propuso probar una fórmula más accesible, más popular, más 'hit'”, indica el productor sobre el nacimiento de 'Llámame más tarde' y 'Antes de morirme' (2016), las colaboraciones de C. Tangana con Rosalía, que dejaba entrever un sonido entonces ajeno en su obra. "Llevamos trabajando casi 5 años y habré producido el 90% de los temas suyos desde entonces", detalla Alizzz, que no considera que este fuera el punto de partida para llegar a 'El Madrileño', sino "el reconocimiento a una artista como ella, que hacía cosas increíbles y no le dimos más vuelta": "Siempre hemos sido de juntarnos con gente que tiene talento, da igual de dónde vengan".

"En cuanto llega Víctor, tenemos un músico que toca lo que queremos y lo clava. Fue la piedra angular que acabó de dar sentido a la composición", asegura el productor sobre este nuevo fichaje, con quien también se ha deshecho en elogios el propio Tangana. Pero, ¿quién es Víctor Martínez? Pues un multiinstrumentista que apareció en esta película casi de casualidad. "Me llamó Niño de Elche para tocar 'Un Veneno' en directo en Operación Triunfo, porque necesitaban un percusionista", cuenta Martínez a El Confidencial. "Unas semanas antes, me llamaron a última hora para grabar el tema en estudio", continúa este músico, que lleva años acompañando a artistas como Niño de Elche, Guitarricadelafuente, Muerdo o Mafalda. Aquella canción fue un tanto rara: un tema acústico y sin ningún tipo de efecto electrónico con los que se identificaba la música de C. Tangana.

"Quien siguiera su trayectoria vería que ahí pasaba algo, porque es un cambio de propuesta y actitud", apunta Martínez, que enfatiza que la buena acogida que tuvo "daba confianza para pensar en el desarrollo de un camino nuevo". Aquí hay que recordar que Tangana ya tenía un disco preparado para salir y que "no tiene nada que ver con 'El Madrileño', es música urbana más convencional", pero se ha quedado en un cajón y no está claro si saldrá ni cuándo.

Sea como sea, ha sido un trayecto dilatado en el tiempo. Entre aquella canción —incluida en 'El Madrileño' en forma de remix con el puertorriqueño José Feliciano— y la publicación del disco han pasado algo más de dos años. Martínez define 2019 como un año de "mucha búsqueda de un sonido", donde incluye 'singles' lanzados durante el 2019, como 'Pronto Llegará', "que usa un arreglo de Héctor Lavoe", o 'Para Repartir'. "Ahí hay guiños. Se graba el vídeo en Cuba y hay un montón de referencias tradicionales", comenta el músico.

Cómo hacer que el folclore suene a 2021

Martínez ha dedicado su trayectoria al estudio de distintos folclores, entre los que menciona el flamenco, pero también la música afrocubana y afrobrasileña. ¿Ha sido difícil el viaje hasta los mundos del 'autotune'? "Cuando me fui a vivir a Barcelona hace años, me empezaron a interesar también las manifestaciones artísticas contemporáneas y la vanguardia. Cuando llegó el momento de 'El Madrileño', tenía el oído preparado porque también había escuchado mucho el trabajo de Pucho y Cristian previamente", responde antes de reconocer que se ha sentido como "un puente entre los dos mundos".

Foto: Califato 3/4, en una imagen promocional. (Taste the floor)

Si bien "las canciones emanan de fuentes y géneros diferentes, como la 'bossa nova', el pop, la rumba flamenca, el son cubano o el corrido mexicano", han cuidado de que haya "un hilo conductor que no se pierde en ningún momento", algo que achaca al hecho de "tener una producción unificada, un sonido heterogéneo que hace que sea una obra". En el plano sónico, la apuesta era clara: "Lo más interesante era no perder de vista la contemporaneidad. No era solo homenajear o reivindicar géneros y artistas clásicos, que sería ceñirnos a repetir de lo que partíamos. Teníamos que revestir eso, llevarlo al año 2021 y que sonara a C.Tangana".

Y aquí es donde reaparece Alizzz. "Víctor y yo somos antagonistas en cómo hemos vivido la música, pero nos entendemos muy bien porque uno hace justamente lo que el otro no", cuenta el productor, más alineado con Tangana en ese sentido: "Somos de intuición y no hemos estudiado música. Siempre hemos hecho las cosas desde la emoción y la prueba-error, más que desde lo académico. Nos hemos embarcado en empresas que eran casi imposibles para nosotros porque no teníamos ni idea de nada, simplemente nos gustaba la música latina y teníamos referentes en ese mundo".

placeholder Portada de 'El madrileño', el nuevo disco de C. Tangana
Portada de 'El madrileño', el nuevo disco de C. Tangana

Ese espíritu hace que Quirante ya estuviera acostumbrado a "buscar la vuelta y utilizar técnicas más de vanguardia a cualquier cosa". "Esa manera de trabajar hace que todo suene diferente porque la visión que tenemos es más particular, como el acercamiento de un niño", ejemplifica. También se querían alejar de "lo más convencional y lo más formulero", pues consideran que había (y hay) cierto estancamiento en el género. "Es algo cíclico y ya lo hemos vivido con géneros como el 'indie' en España: llega un momento que aburre y es difícil que emocione como las primeras canciones". De hecho, considera que el estilo de moda "está muy acomodado y cuesta encontrar cosas que no parezca que ya las has escuchado unas cuantas veces antes, aunque sigue habiendo cosas interesantes, como Morat o Bad Gyal". "La anterior fórmula es para los que ya les ha funcionado y lo podrán seguir haciendo un tiempo", avisa.

En una época en la que se habla —otra vez— de la muerte del disco y auge del 'single', Alizzz subraya que "'El Madrileño' no podía ser otra cosa que no fuera un disco, incluso un disco doble, porque lo que había que explicar no se podía explicar con 'singles'". "Hay discursos artísticos que necesitan un formato largo para que se entiendan y dejar un legado que no sea una pildorita, algo instantáneo", remacha.

Colaboraciones de lujo, composición a todo trapo

Ahora bien, ¿cómo fue el proceso de preparar un disco tan peculiar y cargado de aristas? "Pucho tiene una forma de trabajar muy única, que tiene que ver más con el rap o el género urbano, donde se trabaja mucho en componer en el mismo estudio", enfatiza Martínez, acostumbrado a procesos más convencionales. "Aquí el rollo está más en ir al estudio y aprovechar la energía que se crea para ponerse creativo. Es increíble trabajar así, pero es durísimo. Todo sucede de forma muy explosiva", relata el músico. "Pucho y yo llevamos mucho tiempo haciendo música para otras personas y yendo a Miami, que es donde ves más exagerado eso, porque hacen canciones en horas", corrobora el productor.

Para seleccionar y descartar canciones, había una norma no escrita que les ha funcionado sin fisura alguna: "Si un tema funciona con voz y guitarra, ese tema se tiene que quedar". La razón de tomar esta decisión es que "la producción va a conseguir mejorarlo y enriquecerlo, pero había que partir de algo con suficiente fuerza con lo mínimo, que es voz y guitarra". Así eran las sesiones de grabación: "Decidíamos componer dentro de algún género determinado y pasábamos días escuchando referencias para ir poniéndonos en tesitura, llegar al estudio, escucharlo más y empezar a buscar la inspiración con eso. A partir de ahí cogemos la guitarra y hacemos una armonía para tener una estructura. Después, la melodía y luego la letra. Todo del tirón. En dos o tres horas, el tema está compuesto entero: letra, música y estructura. Después grabo yo la guitarra; Pucho, las voces; y, a partir de esa base desnuda, Cristian empezaba a producir y luego le apoyábamos nosotros, decidiendo entre los tres".

No, 'El Madrileño' no se hizo en cuatro ratos, aunque esa fugacidad sí suponía "el germen de los temas, la explosión del día en el estudio" y, desde ahí, "empezar a divagar y buscar trocitos de canción que recortar o detalles de producción para que no suene tan tradicional", indica Alizzz. Elementos como un 'sampler' de 'Campanera' hacen obligada la siguiente pregunta: ¿en ningún momento pensaron que era una ida de olla o, al menos, que no lo iba a entender su público? "No ha habido mucho reparo en arriesgar y pensar en cómo lo recibiría la gente", sostiene Martínez: "Pucho es osado y el disco se ha movido por la pasión; empezamos a ver que estábamos encontrando un sonido muy especial".

Por su parte, Alizzz opina que "cuando brillaba el disco era en esos momentos". "Si eso no estaba, se volvía más monótono, pero aportaba algo a la cultura cuando la mezcla era más exagerada y te hacía decir: ‘¿Qué coño estoy escuchando?’", continúa el productor, sobre el que su compañero apunta: "Tenía ideas para la producción brutales, que era como ‘joder, qué cabrón’. A veces estaba claro lo que había que hacer, pero otras solo probabámos".

Los temas siempre partían de este trío creativo, y en algunos casos se completaban con letra o arreglos de los artistas, caso de 'Hong Kong', hecho mano a mano con Jorge Drexler y Andrés Calamaro. Otras veces se aportan letras clásicas en algunas estrofas, como el tango 'Nostalgias' o el 'sampler' de H.E.R., ambos en 'Cuándo olvidaré'. Por cierto, también se intentó una colaboración con Estopa, pero no salió adelante. “El colofón de la reivindicación era compartirlo y ejecutarlo con artistas maestros y representantes de cada uno de sus géneros y sus pueblos. Le dan todo el aval que necesita para que sea una obra que se tome muy en serio", asevera Martínez, que agradece la entrega de los artistas invitados: “Ha sido muy bonito verlos apasionarse con humildad por un proyecto con gente joven. Sentir que Eliades, Drexler, Calamaro o Kiko me trataban de tú a tú y confiaban en lo que les proponía. Ya los admiraba, pero ahora cien mil veces más. Tienen un corazón más grande que su carrera".

"También se intentó una colaboración con Estopa, pero no salió adelante"

También está 'Los Tontos', la colaboración con Kiko Veneno que suena a la época de 'Échate un cantecito' (1992) aunque, en contra de lo que pudiera parecer, se la entregaron prácticamente hecha. "La compusimos Pucho y yo en una videollamada durante la mañana de un domingo. Él venía de 'after' y recuerdo las palabras que me dijo: ‘Estoy inspirado y tengo una pulsión, tenemos que escribir ahora’. Lo vi tan convencido que me olvidé de lo que estaba haciendo y me puse al otro lado. Compusimos dos temas, uno que no ha salido y 'Los Tontos' entero, tal cual". La gracia es que ni estaba previsto que Veneno colaborara en el disco, "pero era perfecto para él".

"Las sesiones eran muy abiertas y podía haber pasado cualquier cosa. Quien escuche a Kiko Veneno actualmente sabe que él está en un sonido diferente, pero se sintió cómodo y lo hicimos. Es un tema del que estoy muy orgulloso, porque a Kiko lo admiro muchísimo y me emociona especialmente", enfatiza el multiinstrumentista. En cierto punto, el viaje emprendido por Tangana y Alizzz recuerda a lo que hizo el propio Veneno algo antes de tomar el apellido artístico del grupo que fundaría después con los hermanos Amador. Era principios de los 70 y, tras varios viajes en modo 'hippie' por Europa y Estados Unidos, fascinado por el rock y la psicodelia, acabó redescubriendo el flamenco gracias a Agustín Ríos, un músico gitano al que conoció en San Francisco, California.

La reivindicación de lo de aquí

Tanto Alizzz como Martínez tienen claro que una de las claves del disco es el empaste generacional. "Compartimos gustos musicales y referencias, además de que coincidimos en que tenemos mucha apertura de mente", dice Martínez, mientras que Alizzz menciona influencias como Ketama, Antonio Vega, Los Secretos o Antonio Flores: "Los conocíamos y los teníamos olvidados, pero los hemos pillado otra vez. No solo la música de raíz española, también todo ese pop que cogía ya cosas de la tradición, como Ketama, que era flamenco mezclado con 'bossa nova'".

"Hemos aprendido a valorarla con los viajes, que han sido muy importantes para entender toda la tradición de la música latina y a partir de ahí entrar en la tradición de la música española, algo que teníamos más aprendido”, rememora el productor. Martínez expone que, cuando estás fuera, "te reconocen por cosas de tu cultura que no valoras como se merecen".

placeholder C.Tangana, en una imagen promocional de Loewe.
C.Tangana, en una imagen promocional de Loewe.

"Te identifica en el mundo lo que tú vives cotidianamente y te parece absurdo, banal o no lo aprecias, pero con el tiempo te pasa todo lo contrario. Cuando hemos estado tocando fuera, coges la guitarra, te cantas unos tonitos rumberos y la gente alucina, como nos pasó en La Habana. Pucho se dio cuenta de que eso le vibraba y lo quería reivindicar", indica. "Somos un poco tontos porque necesitamos que nos lo diga alguien fuera para que nos demos cuenta. A veces no tenemos la suficiente personalidad, porque esa música la llevamos escuchando todos toda la vida en el mercado de tu pueblo, en casa, en el autobús, con tu familia... pero la industria va por otros sitios y todos esos géneros y artistas se quedan en una casilla en la que parece que es algo minoritario, casposo o de gueto", lamenta el multiinstrumentista, que recopila: "Igual que lo flipo escuchando son cubano o samba, tengo que fliparlo también con lo de aquí y tiene el mismo valor. Eliades Ochoa, Kiko Veneno, Gipsy Kings... Ahí hay un valor cultural que mucha gente joven se lo está perdiendo".

¿'El Madrileño' será un disco único en su especie o iniciará una etapa de 'revival' del folclore español? Martínez se muestra seguro de lo segundo: "No es una cosa hecha al tuntún, realmente hay una intención de influir en la cultura y provocar un cambio de paradigma. Para mí es una de las cosas más valiosas que tiene C. Tangana, porque todo lo que va haciendo remueve cosas de alguna forma y eso tiene un valor incalculable”. Por su parte, Alizzz se muestra más escéptico, ya que “la visión del disco es tan particular y requiere tanto tiempo de digerir esa música que es difícilmente replicable sin que parezca una copia burda”. En cualquier caso, sí cree "que puede abrir una ventana para investigar": "Va a inspirar a gente que se va a mirar en ese espejo, pero no sé si alguien conseguirá llevárselo a su terreno de verdad".

El disco que no quería hacer números

Sea como sea, el disco ha sido un melocotonazo (Fary 'dixit'). Ha pulverizado el récord de Rosalía con 'El Mal Querer' (2018), que consiguió dos millones de escuchas en Spotify en su primer día. 'El Madrileño' superó los cinco mil millares y se convirtió en el mejor debut de un álbum español en 'streaming' hasta la fecha, pero se quedó a las puertas de ser el disco más escuchado en su estreno en España, trono que aún sigue en manos de Bad Bunny. ¿Esperaban reventar cifras de esa forma? "Teníamos muy buenas sensaciones con los 'singles', que fueron tres números uno, el sueño de cualquiera. Te dan expectativas muy altas, que no eran las de hace un año, cuando éramos muy escépticos", sopesa Alizzz, que sugiere que están a punto de conseguir otro número 1 con 'Ingobernable', la colaboración en la que se puede escuchar a los Gipsy Kings con 'autotune'. Casi nada. "Ahora tengo ganas de ver el largo recorrido y ver en perspectiva el disco, porque ahora es más difícil de decir, se necesita tiempo para analizarlo", dice con tono reflexivo.

Lo curioso seguramente sea que no era un disco pensado "para hacer números" sino que "iba por otro canal, un disco de madurez, de concepto, de plantear otra serie de cuestiones, abrir camino, experimentar". "Todo lo que habían hecho Pucho y Cristian es una losa que tenían encima, porque un artista que ya lo ha reventado esperas que siga reventándolo pero en esa línea", dice Martínez, que explica que querían estar relajados "porque no era un disco para hacer números". "Los números 1 de Tangana y sus temas más importantes han sido estos y no se esperaba que superara ya 'Antes de morirme', 'Mala Mujer' o 'Booty'. Ahora pasa esto y de alguna manera no le veo la explicación lógica", se sincera antes de explicar que sí le ve una explicación "no lógica". "Puede ser por el momento histórico en el que estamos, porque esta música consigue conectar muchísimo con la gente. Llega un momento donde de alguna manera necesitábamos, y yo me incluyo, renconciliarnos con toda esa música, con la rumba, con los Gipsy Kings o La Húngara".

También lo achaca a que C. Tangana "huele el momento que está viviendo y sus letras han conectado con la gente". "He pasado un proceso personal muy complicado coincidiendo con la composición del disco y eso nos ha marcado a nosotros. Hay mucha tristeza, mucho corazón, mucha alma, y eso cuando alguien lo escucha lo identifica, lo siente y también le duele, le raspa", dice a modo de epílogo: "Al final lo popular es eso, conectar con la gente, con lo que dices y cómo lo dices".

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