las bandas entran en el tablero político

La revolución de los 'Cayetanos': cuando el pop es el nuevo punk

Carolina Durante es la cabeza más visible de una nueva promoción de artistas que ha encontrado decenas de miles de seguidores y repercusión sociopolítica en terrenos más melódicos

Foto: La banda Carolina Durante. (Sonido Muchacho)
La banda Carolina Durante. (Sonido Muchacho)

Cuenta el letrista y 'frontman' de Carolina Durante, Diego Ibáñez, que cuando compuso la canción 'Cayetano' pensó que había escrito un buen tema que quizás podría hacer reír a los pocos seguidores que entonces tenían: "Todos mis amigos se llaman Cayetano / Zapatillas Pompeii, alguno tiene barco / Siempre tres botones desabrochados / Menudo pelazo, CEU San Pablo". Lo que desde luego no imaginaba era que el término acabaría instaurado en el imaginario colectivo español como una categoría sociológica propia y que los políticos del país terminarían por hablar hasta de la "revolución de los Cayetanos". ¿Cómo consiguió marcar los términos del debate social y político un grupo que se define como pop y evita las letras explícitamente ideológicas, mientras que las bandas que se erigen orgullosas como el verdadero punk y hacen un manifiesto en cada canción no lo han logrado?

Vayamos por partes. La música punk, el más contestatario y anarquista de los subgéneros dentro del rock, nació a mediados de los setenta en Occidente como un rechazo a todas las convenciones sociales; incluidas la política, las cargantes instituciones de las generaciones anteriores o la propia música popular y sus complicaciones instrumentales. El punk era directo, crítico y certero. En España, durante las grandes décadas de crecimiento económico y bienestar, no pocos grupos se han identificado con esa manera de expresar su disconformidad con el sistema: La Polla Records, Soziedad Alkoholika o Ska-P se convirtieron en referentes de radicalidad y pureza en la joven democracia española cantando llamados a la revolución.

Hoy, la etiqueta punk es cada vez más evitada y los grupos de guitarras se mueven hacia el paraguas del pop, donde se sienten más libres. "Cuando tú dices que haces pop, no te ataca nadie", asegura Diego Ibáñez en conversación con este periódico: "Si decimos que hacemos rock, están los rockeros de palo de turno, unos puretísimas de cincuenta años, que te dicen: ¿cómo va a ser eso rock? Yo les digo: 'Veníos a nuestros conciertos'. ¿Qué vamos a decir, que somos punk? Decir la palabra me da una vergüenza que me muero".

Hacer pop no significa necesariamente no tener nada que decir, al igual que -según plantea Ibáñez- "no hacen falta letras explícitamente políticas para ser punk". Bajo su criterio, la banda Axolotes Mexicanos -que comparte con los Carolina dos miembros y plantea ritmos que fusionan el pop japonés, la electrónica o el rock- es "bastante punk en el sentido de la actitud y cómo afrontan todo lo que respecta al grupo y, en general, a la vida". Sus letras hablan de desamores bipolares, enamoramientos con seres de otros planetas o tener que acudir a la farmacia a tomar la pastilla del día después.

Para Carolina Durante, dejar el punk por el pop ha supuesto aterrizar en mitad de la guerra cultural: el término "Cayetano" ya es canon -"No deja de sorprendernos, se ha escapado de nuestras manos", dice Ibáñez- y su canción 'No tan jóvenes' fue citada en el Senado por la parlamentaria del PP Rosa María Arza: "La generación vacía / No estaban altas las expectativas / Pero es que hemos llegado aquí / Es peor de lo que me decías / Dime a quién hay que pedir / La hoja de reclamaciones".

"No voy a negar que me enorgullece que de repente se esté citando 'No tan jóvenes' en el Senado como si fuese, yo qué sé, Lorca. Cuando lo vi, lo pasé por el grupo (de Whatsapp) de la familia", asegura riendo Ibáñez: "Me comentaba un colega: 'Qué putada que lo cite alguien del PP', pero a mí me da bastante lo mismo al final. Me gustaría a lo mejor que fuese otra persona quien nos citase, pero las canciones son de quien las coge. Que las escuche quien quiera. Si tuviese un botón que lo pulsase y eliminase el momento en el que esta señora citaba a Carolina Durante, no lo eliminaría".

Humor absurdo y precariedad

No están solos. Carolina Durante es la cabeza más visible de una nueva promoción de artistas que ha evolucionado desde un estilo más crudo hasta terrenos más melódicos, donde se han encontrado con varias decenas de miles de seguidores y la repercusión sociopolítica. Para estas nuevas bandas, el discurso es aventurero e irónico, inevitablemente en línea con el tono de foros humorísticos de Internet, frente al argumentario explícito de grupos que el letrista y vocalista de La Trinidad, Sixto Martín, define como "Viña Rock". Para que nos entendamos en términos clásicos, andan más cerca de Los Nikis de "El imperio contraataca" que de Ska-P y su "Vals del obrero".

La rebeldía según La Trinidad es contra un sistema de producción y consumo cada vez más inmediato, líquido y alienante

Justamente es La Trinidad, que publicó este 30 de octubre su primer álbum, "Los edificios que se derrumban", otro de los principales representantes de esa nueva oleada. "Aunque tengamos alusiones claramente políticas, creo que el disco tiene un componente más bien de realismo. No es bueno hacer un panfleto ni propaganda, no es nuestro estilo ni nos sentiríamos cómodos haciendo eso. Queríamos darle una vuelta a la cuestión", asegura Martín en una entrevista con este medio. En el videoclip de su primer sencillo de este álbum, "La España invertebrada", aspirante a himno no oficial de la exhumación del dictador, los tres miembros de la banda bailan frente a una recreación en el videojuego Minecraft del Valle de los Caídos entre continuas referencias visuales al humor absurdo de Internet mientras cantan: "¿Y tus huesos dónde están? / Sólo te veo reptar / por las zanjas de Occidente".

El grupo La Trinidad. (Sonido Muchacho)
El grupo La Trinidad. (Sonido Muchacho)

Más allá de las provocaciones, el posicionamiento político dentro del grupo sí es explícito en sus opiniones respecto a la propia industria musical: "Tenemos una posición como grupo clara sobre la idea única actual del 'single'; sobre lo que promueve ahora el CEO de Spotify, que es sacar cosas con menor calidad pero en más cantidad, que te grabes en tu casa... La concepción de la banda es que la música sirva un poco de rebeldía. El simple hecho de montar un grupo de guitarras a día de hoy es echarle muchas horas, muchas ganas y mucha pasta". La rebeldía según La Trinidad es contra un sistema de producción y consumo cada vez más inmediato, líquido y alienante: "La simetría es un valor al alza / Los nombres propios, una nueva marca / No hay lugar para una pureza igual / Huyamos pronto, nos aguarda el capital", cantan en 'La joya'.

Tanto los Carolina como La Trinidad comparten en sus canciones la misma preocupación contemporánea por la precariedad y la ruptura de expectativas de mantener el mismo nivel de vida que la generación de sus padres. Y La Trinidad considera que lo hace también desde el pop: "Aunque al principio fuéramos 'garage' y después pasásemos al (punk del año) 77, nos estamos demostrando como lo que hemos sido siempre: fans acérrimos de los Beatles, entre otros, y consumidores de pop", explica el batería de la formación, Carlos Guerrero, con cierta nostalgia de un pasado con perspectivas más sólidas: "No en el sentido de la radiofórmula más evidente, sino desde el punto de vista melódico. Nos interesa la energía y el mensaje del punk, pero al mismo tiempo nos interesa la melodía y la cercanía del pop".

En esa dialéctica andan también Camellos ("El contrato único / No me viene mal / Opositar, vaya reto / Estudiar me parte el día / Trabajar siempre ha sido mi sueño / Y mi jefe imaginario tiene LinkedIn"), Biznaga ("Dios, la pantalla es Dios / Y yo, su Apóstol / Es transparente, omnipresente / Y yo soy solo información / Yo soy lo que produzco / La democracia es vigilancia / Y yo soy sólo información) o las Hinds, cuyos últimos lanzamientos han sido una revisión del clásico de The Clash 'Spanish bombs', sobre la Guerra Civil, y un himno feminista global con las japonesas CHAI: "A quién yo meto en mi cama / Dime si enseño de más / Cuánto puntúa mi cara / ¿Está en tu top semanal?". Y la terna sigue, formando una enésima edad de oro.


A Diego Ibáñez la popularidad de Carolina Durante le ha hecho replantearse si quizás no debería ser más punki en el sentido clásico de la palabra. Pero luego se le pasa: "A veces digo: 'Debería utilizar este altavoz que tengo más a menudo para expresar qué siento o con las que no estoy de acuerdo'. Es un pensamiento que creo que deben tener muchos artistas. Por el hecho de tener la capacidad de llegar a equis personas, tienes que usarlo sí o sí y ser activista. Hay una parte de mí que constantemente se siente culpable por no serlo. Pero otra parte solo dice: 'Bueno, limítate a ser buena gente con la peña a la que quieres y eso es ya un gran paso'".

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