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Muere el cantante Pau Donés a los 53 años: aunque solo uno fuera

El líder del grupo Jarabe de Palo y artífice de 'La flaca' ha fallecido a causa de un cáncer de colon con el que lidiaba desde hacía un lustro

Foto: El cantante español Pau Donés. (EFE)
El cantante español Pau Donés. (EFE)

La distancia entre el trabajo que uno tiene antes de vivir de la música y el que resulta después de triunfar suele ser abismal. No siempre. Pau Donés Cirera (1966-2020) empezó trabajando en una agencia de publicidad en la que una de sus tareas era poner banda sonora a los anuncios. Y, al final, terminó componiendo una canción que acabó triunfando gracias a uno. Aunque lo superó porque, en 2020, ¿quién recuerda 'La flaca' y quién el anuncio de Ducados de 1997? Donés ha fallecido hoy a los 53 años de edad, a causa de un cáncer de colon con el que lidiaba desde hacía un lustro. 'Tragas o escupes' (2020) es el título de su último disco, lanzado el pasado 28 de mayo, algo que sorprendió por dos motivos: su publicación estaba prevista para septiembre y, además, los viernes es el día de estrenos en la industria.

["Gracias, Pau": los adiós al líder de Jarabe de Palo]

El disco debut de Jarabe de Palo había salido en octubre de 1996, pero no acababa de despegar. Apenas había vendido 10.000 copias para entonces, pero el vídeo promocional de la tabaquera hizo que se metiera en lo más profundo del tímpano de toda España, y eso que hubo quien pensó en un primer momento que la canción era de Santiago Auserón. Sin embargo, el anuncio no era de tabaco,sino del recopilatorio 'Carácter latino' que la misma empresa editaba a través de la marca Duca-2 Music. No había otra forma: entonces ya estaba prohibida la publicidad de cigarrillos.

Donés nació en Barcelona en 1966 (y no en Montanuy, Huesca, como tantos recogen por error) y tuvo claro que lo suyo era la música desde que tuvo uso de razón. Eso no quitó que se licenciara en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona, aunque más bien lo hizo para regocijo de su padre. “En un negocio tan agresivo como el de la música, me vino muy bien tener una cierta formación empresarial, tanto a nivel de bolsillo como de imagen: nunca permití que nos vendieran por algo que no éramos y, señores, 'la pela es la pela”, contaba en su autobiografía '50 palos… y sigo sonando' (Planeta, 2017).

“La fama no mola”

Al líder de Jarabe de Palo, el mayor de cuatro hermanos, le tocó “hacer en parte el papel de madre” —"lo hice fatal"— a la semana de cumplir 16 años. Esa fue la fecha en que su progenitora, Nuria, se suicidó: “A los dieciséis lo que básicamente eres es un gilipollas. A la semana de mi decimosexto cumpleaños yo pasé de sentirme mayor a serlo. En un segundo pasé de ser un idiota adolescente a un adulto menor de edad (...) La lección fue severa pero definitiva: el sentido de la vida cobró la importancia que en realidad tenía y que yo, hasta el momento, no le había sabido dar”. Donés no era mal estudiante, pero sí tuvo algunos problemas que identificaba con la hiperactividad y la dislexia. Además, pasó por hasta siete colegios distintos.

Ella le dejó una herencia con la que descubrió su “verdadera vocación”. “Antes de morir, madre me compró una guitarra eléctrica y ahí descubrí mi verdadera vocación. La música fue mi aliada, mi compañera en el duelo y mi compañera de viaje, y sin duda me ayudó a continuar. Más que una válvula de escape fue como la fuente de energía que me empujaba hacia delante y aliviaba esa profunda y enorme pena que sentía. En la vida yo iba a ser músico. Lo supe entonces y a por ello fui”.

En la vida yo iba a ser músico. Lo supe entonces y a por ello fui

A Donés no le iba nada mal en el mundo publicitario, pero lo que ganaba con su trabajo lo gastaba en comprar equipo para grabar sus propios temas. Antes de Jarabe de Palo, montó dos bandas con su hermano Marc: Jay & Company Band y Dentaduras Postizas. Ahí empezó a componer las canciones, donde “cuesta encender la mecha, pero una vez en marcha el proceso es una fantasía constante”. “La composición es un proceso muy adictivo y placentero al cual me abandono vehementemente, porque tampoco sucede tantas veces”, escribió antes de reconocer el papel del resto de músicos de Jarabe de Palo: “Han tenido que soportarme con inquebrantable paciencia: hay que dejar brotar las ideas, darles tiempo y recorrido. Cualquier opción puede ser buena, cada idea puede desembocar en una mejor que te acabe dando la clave. Gracias a los músicos de Jarabe, ahora escribo canciones mucho mejores”.

Es más, el cantante afirmaba que en los discos de la banda catalana “nunca hay canciones malas, porque sí que las escribo, pero jamás pasan la selección”. De hecho, aseguraba que “siempre incluyen temazos, porque no hay canciones mejores o peores, hay canciones que gustan más y otras que gustan menos”. “¿Por qué 'La flaca' fue un éxito? ¿Por qué 'De vuelta y vuelta' no funcionó? ¿Por qué 'Agua' gustó tanto y en cambio 'Estamos prohibidos' (una de mis favoritas) pasó desapercibida? Nadie lo sabe, pero son todos buenos temas, os lo aseguro, porque pongo mucho empeño en que lo sean y, de otra cosa no, pero de escribir canciones un poquito sí que sé”.

Donés también consideraba la fama una “brasa”, un “coñazo” del que quería escapar. “Diría que casi estoy de psiquiatra con este tema”, se explicaba. “La fama no mola. Los músicos, los pintores, los escritores... lo que queremos es hacer canciones, pintar cuadros, escribir libros. Hacer lo nuestro y compartirlo con los demás. Y a partir de ahí, vivir tranquilos. (...) ¿El precio de la fama? Pues no sé muy bien de qué va eso, pero en todo caso por ahí no paso. Que lo pague otro, porque yo no quiero ser famoso”.

La siesta que se hizo pelotazo

Jarabe de Palo no es un 'one-hit-wonder', pero tampoco se entiende sin el pelotazo de 'La flaca', por manido que pueda estar ese tema. La historia que cuenta la canción tuvo lugar en 1995, cuando la banda acudió a Cuba para grabar el videoclip de 'El lado oscuro', entonces inédita y de la que solo tenían una maqueta. Buscaban una modelo, pero solo tenían en mente a una chica que vieron en una discoteca conocida como La Tasca. “Y allí que fuimos cada noche hasta que por fin la encontramos. Una diosa, eso es lo que era”, cuenta sobre cómo conocieron a Alsoris, alias ‘la flaca’.

Ella aceptó, aunque al final no pudieron grabar por distintos inconvenientes aunque, entre tanto, se mudó a la habitación de Donés. “No porque le gustase más yo, sino más bien todo lo contrario, porque resultó que Eva [la ayudante de dirección] le gustó un poquito más de lo normal”, aclaraba el cantante en su autobiografía. Así relata su última noche con ella: "No me pude reprimir: 'Flaca, no me puedo ir de la isla sin haberme acostado contigo'. Ella sonrió, abrió los brazos y me dijo: 'Ven, Pablito'. Me recosté en la cama, la abracé y el siguiente recuerdo que tengo es despertarme con el sol de la mañana dándome en la cara, abrazado a Alsoris, pero totalmente vestido. Fue tal la emoción que había sentido esos días que me había quedado dormido. Me levanté, agarré un lápiz y una hoja de papel, y sentado en mi cama y mirando a la Flaca dormida escribí, en apenas diez minutos, una poesía corta que relataba lo que había sentido por esa mujer durante esas dos increíbles semanas en La Habana”.

Me levanté, agarré un lápiz y una hoja, y sentado en mi cama y mirando a la Flaca dormida escribí, en apenas diez minutos, una poesía

Después de 'La Flaca' (1996), llegó 'Depende' (1998), otro éxito en ventas en todo el mundo. Sobre América Latina, donde tuvo especial acogida, Donés apuntaba que en aquel continente, aunque tengan cabida los géneros anglosajones, “llevan su música tan dentro como en España los gitanos el flamenco. Aquí solo manda el fútbol y, por mucho que digamos, excepto los gitanos, la música no la vivimos en las tripas". Lo dijo en una entrevista en 'El País' en 1998, donde achacaba la conexión de sus letras con el público "como reflexiones a pie de acera de una persona normal que puede contar lo que le pasa". "El estilo que mantiene el nexo entre mi primer y segundo disco es que, lógicamente, mantienen una similitud estilística tan natural como buscada con premeditación”, comentaba sobre la continuidad entre ambos.

Una fórmula que le fue efectiva durante dos décadas, y que también ha sido objeto de escarnio. La más conocida fue la de Jordi Évole en el programa 'Una altra cosa' (TV3), presentado por Andreu Buenafuente. Évole, entonces más conocido como el Follonero, interrumpió la entrevista para cachondearse de '1m2' (2004), que acababa de lanzarse: “¿Eso qué es? ¿El disco nuevo? Eso es lo de siempre, hombre. Desde 'La Flaca' no haces nada, tío. (...) ¡Pero si a mí me agradan! ¡Lo que pasa es que en vez de Jarabe de Palo son jarabe del mismo palo!”.

De Pavarotti a Peret

Durante su carrera, Donés colaboró y coincidió con todo tipo de artistas. Y de todo tipo de verdad. Compartió cartel con Rage Against The Machine en el Doctor Music Festival de 1997, cuando 'La Flaca' pegó fuerte. Cantó con Compay Segundo en La Habana en 1999. Un par de años más tarde, fue invitado a cantar Guantanamera con Celia Cruz y Luciano Pavarotti en una gala benéfica en Italia. Entre el resto de artistas, Deep Purple, Tom Jones o Anastacia; entre los invitados, Donatella Versace, Giorgio Armani o Silvio Berlusconi. “Pues por increíble que parezca, sucedió”. También escribió una canción en inglés, 'Cry', de la que salió el dueto con Chrissie Hynde, líder de The Pretenders.

En el ámbito más local, registró colaboraciones con Antonio Vega, Joaquín Sabina o Peret. También con artistas mucho posteriores, como Leiva, con quien grabó una versión acústica de Vecina (2014), uno de sus últimos éxitos. Donés aseguraba que la mejor etapa de su vida fue entre los 40 y los 50 años, pues empezó “a vivir la vida con gran intensidad, pero desde el presente, siendo muy consciente de cada momento, disfrutando del tiempo como nunca antes”.

De hecho, llegaba a firmar que le había vuelto a “coger el gusto” a eso de ser músico porque “después de veinte años en la carretera, para qué nos vamos a engañar, las ganas no siempre son las mismas”. Fue en esas cuando se embarcó en una gira mundial y, cuando pasaba por Estados Unidos, le diagnosticaron un cáncer de colon con 48 años. Tenía un tumor de siete centímetros y, además, una de las metástasis más complicadas, en el hígado. Fue operado en apenas dos semanas, cancelando los conciertos restantes. Consiguió salir adelante, pero la enfermedad resurgió en 2017, año en que publicó '50 palos' junto a sus memorias.

“Morirse es una putada”

“Esto de estar vivo es un chollo, y lo de morirse una putada, la verdad”, escribía en aquel libro: “Ahora [la muerte] me acompaña allá a donde vaya, por lo que hay días en que sí que la tengo en cuenta, y me asusto. Suelen ser de esos días en los que no me quiero morir”. “Tengo un libro y un disco entre manos que me gustaría terminar, porque en estos últimos meses me han venido muchas ideas a la cabeza y quiero aprovechar que estoy vivo para contarlas”, continuaba.

Poco después publicó 'Jarabe Filarmónic'o (2018), disco grabado en directo con la Orquesta Filarmónica de Costa Rica. A finales de ese año, anunció que dejaba la música de forma temporal, asegurando que la enfermedad no tenía nada que ver, sino más bien el cuidado de su hija Sara, de 16 años, con quien consideraba que no había pasado todo el tiempo que debería.

El 1 de enero de 2019 Donés subió un vídeo de despedida a YouTube y borró su rastro de todas las redes sociales, donde era bastante activo interactuando con fans. A mitad de año se marchó a vivir a California -llegó a poner en venta su chalet en el valle de Arán (Lleida)-, aunque en diciembre volvió a Barcelona para actuar en los conciertos benéficos ‘Jarabe contra el cáncer’, cuya recaudación iba destinada a la investigación de la enfermedad.

En pleno confinamiento, a principios de abril, llegó la sorpresa. Apenas 15 meses después de su despedida, un Donés con aspecto físico profundamente deteriorado anunciaba que estaba listo para volver a la carga. Dijo que habría disco para septiembre, pero vio la luz de forma precipitada el pasado miércoles cuando, de una tacada, publicó 'single', videoclip y álbum al completo. 'Eso que tú me das', el último vídeo de la historia de Jarabe de Palo, está grabado en la azotea de su piso en Barcelona, lo que parece cerrar el círculo que abrieron con el de 'La Flaca', el primero que rodaron hace 24 años en el centro Nueva York, con las torres gemelas como telón de fondo. Aquel formato que idearon los Beatles para su despedida ha dado mucho de sí.

“Estamos acostumbrados a ser escuchados, que no a escuchar. Nos gusta mucho pedir y recibir, mucho más que a dar, y rara es la vez que damos sin esperar nada a cambio”, apuntaba el cantante en la nota con la que presentaba Eso que tú me das, su último 'single', donde enfatizaba que le ha pasado “justo lo contrario, he recibido mucho sin pedir ni esperar nada. Cosas buenas, muy buenas: cariño, afecto, respeto, amor, de gente a la que conocía y de gente a la que no”. “Gente supongo que de todo tipo (amigos desconocidos) que quisieron ayudarme y que precisamente por no conocernos, no esperaban nada de mí.”

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