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ENTREVISTA

Anatomía del asesino de Pioz: "Al psicópata le da igual no tener un móvil para matar"

La periodista Beatriz Osa presenta 'Olor a muerte en Pioz', una recapitulación de la investigación del asesinato de cuatro personas a manos de Patrick Nogueira

Foto: Patrick Nogueira a comienzos de su juicio en octubre de 2018. (Efe)
Patrick Nogueira a comienzos de su juicio en octubre de 2018. (Efe)

Esta semana, la Sala Segunda del Tribunal Supremo dilucidará sobre el recurso de casación presentado por Patrick Nogueira, condenado en noviembre de 2018 a tres penas de prisión permanente revisable, además de otros 25 años, por el asesinato en agosto de 2016 de su tío Marcos, su tía Janaína y sus primos David y Carolina, de uno y tres años. Lo llamaron el crimen de Pioz, por la localidad de apenas 3.500 habitantes en la que Nogueira acabó con la vida de la única familia que tenía en España y que lo había acogido después de que su sueño de ser futbolista profesional en Europa se truncase. Una de las periodistas que siguió de cerca el caso fue Beatriz Osa, que ahora publica 'Olor a muerte en Pioz' (Alrevés, 2020), la recapitulación de su experiencia como cronista de sucesos durante la investigación y el juicio a Nogueira.

Portada de 'Olor a muerte en Pioz'
Portada de 'Olor a muerte en Pioz'

La crónica negra siempre tuvo su público. 'El Caso', el diario de sucesos por antonomasia, "fue un éxito de ventas desde el primer momento, aunque muchas personas lo compraban a escondidas y lo doblaban dentro del diario 'ABC' o se lo encargaban al servicio doméstico 'porque no estaba bien visto'", como recuerda 'La Vanguardia' en uno de sus reportajes.

Ahora el 'true crime' —hemos vuelto a comprar el anglicismo de turno— ya no es un placer culpable del que hay que abochornarse: desde 'Making a Murderer' hasta 'El asesino oculto: el caso de Aaron Hernández' —este ultimo estrenado en Netflix el pasado enero—, las plataformas de contenidos han encontrado un filón en las series documentales sobre crímenes reales y han conseguido convertir el morbo por la tragedia de toda la vida en tendencia. El finde semana en el que se estrenó 'Don't Fuck With Cats', sobre el periplo de Luca Magnotta, el asesino obsesionado con Sharon Stone en Instinto básico', la 'bioserie' se convirtió en el tema de conversación favorito de las redes sociales.

¿Por qué nos gusta el morbo? ¿Por qué nos atrae lo macabro, cuanto más grotesco y sorprendente mejor? "Es por esa necesidad que tenemos de ponernos en situaciones de peligro, aunque sean ficticias", explica Osa. "Y luego está el fenómeno mirón, en el que siempre que ocurre algo la gente se para a mirar qué pasa. La crónica negra, el periodismo de sucesos, las películas de sucesos y el 'true crime' también te permite meterte muy de lleno en la cabeza del malo o de la víctima, y pensar lo que haría él o ella en cada caso. Y, en el caso del ‘true crime’, hacer el papel del investigador".

El 'true crime' también te permite meterte muy de lleno en la cabeza del malo o de la víctima, y pensar lo que haría él o ella en cada caso

El caso del crimen de Pioz tuvo todos los ingredientes para protagonizar horas y horas en los programas de la mañana y en las tertulias de sucesos. Los cuerpos se encontraron descuartizados en bolsas de basura un mes después del asesinato. Primero se especuló con un ajuste de cuentas y hubo dedos que relacionaron a la víctima con negocios ilegales. Pero una serie de conversaciones de Whatsapp, que aparecen incluidas en el libro de Osa, pusieron la pista sobre Nogueira, el sobrino de 19 años de Marcos Nogueira, que había llegado a Europa poco antes con la idea de triunfar en el fútbol inglés —estuvo a punto de acceder a la categoría base del Liverpool—, y al que una lesión de rodilla le hizo pedir acomodo en casa de sus familiares en el pueblo de Guadalajara.

'Olor a muerte en Pioz' reproduce esos mensajes que Nogueira intercambió con su mejor amigo Marvin y que no son aptos para estómagos sensibles. ¿No se dan detalles demasiado explícitos sobre cómo fueron los asesinatos? "No sabía ni cómo afrontar ese capítulo", contesta Osa. "Pensé en transcribir la conversación, sin nada más. Para mí, la conversación debía estar. Cuando ya todo ha salido a la luz, ¿por qué iba a omitir yo esta información? La conversación se puede encontrar en internet y se leyó integral en el juicio. Hubiese sido, según mi opinión, una omisión innecesaria". El libro también despliega una serie de fotografías familiares, pero también las que mandó el asesino a su amigo con el brazo manchado de sangre.

Beatriz Osa, autora de 'Olor a muerte en Pioz'. (Marta Medina)
Beatriz Osa, autora de 'Olor a muerte en Pioz'. (Marta Medina)

El libro de Osa repasa la instrucción del juicio y desvela las conversaciones que se mantuvieron en la sala de la Audiencia de Guadalajara. Durante todo el proceso, cuenta la periodista, que actualmente trabaja el el programa 'Más vale tarde' junto a Manuel Marlasca, Patrick Nogueira apenas prestó atención a las declaraciones de los testigos, pero sí a las de los forenses. Además, cambió su apariencia física y mostró una faceta que nadie hubiese relacionado con la de un asesino múltiple. "Nosotros somos periodistas y picoteamos un poco de todo. Estamos siempre entre la línea del fiscal y la línea de la defensa", admite Osa. "Los investigadores me contaban que a los psicópatas les da igual tener o no un móvil para cometer un crimen. Un día ya no le vales, le estorbas o simplemente te has cruzado en su camino. Patrick, si quiere estar bien, está bien. Es un chaval que se adapta, que cae simpático si quiere caer simpático. Con los investigadores fue híper educado".

La culpa fue del cerebro

"A principios de 2000, James Fallon [uno de los neurocientíficos más reputados de Estados Unidos, que estudiaba el patrón de un cerebro criminal] descubrió que muchos de los individuos que había estudiado tenían ciertas áreas del cerebro menos iluminadas, como si hubieran sufrido un fallo en el circuito eléctrico que afectaba, en concreto, a los lóbulos temporal y frontal, relacionados con la toma de decisiones y con el control de emociones, como la agresión o la violencia", explica Osa en su libro. Lo curioso es que Fallon se dio cuenta de que el escáner de su cerebro también seguía ese patrón.

"Antes del crimen de Pioz, lo habitual era que las radiografías cerebrales se usasen para demostrar los daños que los acusados causaban a sus víctimas, y nada más". Pero la defensa de Nogueira, ejercida por la letrada Bárbara Royo, se agarró a las teorías de Fallon para aducir que Nogueira tiene una alteración del cerebro que justificaba la atrocidad de sus crímenes. "Si Patrick no hubiese tenido ese defecto en el cerebro, objetivo, que podemos observar y que nos han explicado, ¿hubiera matado?", planteó Royo en el juicio.

Patrick Nogueira en una imagen de noviembre de 2018. (Efe)
Patrick Nogueira en una imagen de noviembre de 2018. (Efe)

Porque más tarde se descubrió que, además, en 2013 Nogueira había apuñalado a uno de sus profesores durante una clase. Tenía entonces 16 años. "Podría haberlo matado, porque quedó muy grave. Y su excusa fue que le gastaba bromas que no le gustaban", desvela Osa.

"La pregunta de si un asesino nace o se hace es el gran clásico", recuerda Osa. "La teoría de la defensa de que tenía que tener el cerebro dañado, una predisposición y tenían que ocurrir una serie de condicionantes para que, en un momento dado, por una circunstancia concreta, como puede ser un momento de estrés determinado —ellos tienen una serie de motivaciones—, que si tienen el cerebro así catalizan el asesinato. Entonces, según la defensa, Patrick tiene eso. Pero los peritos del Instituto de Medicina Legal, que son los oficiales, decían que algo así es impensable, porque esa teoría tiraría por tierra todos los análisis y las evaluaciones psiquiátricas hasta ahora", explica. "Los rasgos psicóticos serían un añadido, pero si ya, directamente con el escáner cerebral predeterminas...".

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