¿FUE REALMENTE ENTERRADO EN FILIPINAS?

El 'Tesoro de Yamashita', el millonario botín oculto desde la II Guerra Mundial

Uno de los generales de más alto rango del ejército japonés decidió enterrar un tesoro en Filipinas para evitar que los aliados lo recuperasen. ¿Realidad o simple leyenda?

Foto: El 'Tesoro de Yamashita', el millonario botín oculto desde la II Guerra Mundial. (Pixabay)
El 'Tesoro de Yamashita', el millonario botín oculto desde la II Guerra Mundial. (Pixabay)

La II Guerra Mundial estaba empezando a decantarse claramente en favor de los Aliados que, en los dos escenarios del conflicto, avanzaban sitiando a las fuerzas del Eje. El general japonés Tomoyuki Yamashita, apodado 'El Tigre de Malasia', estaba al mando de las fuerzas de Filipinas y, cuando fue consciente de que las tropas del general Douglas MacArthur los tenían sitiados, tomó una decisión. A día de hoy, esa historia ha dado lugar a la leyenda de un enorme tesoro escondido.

El mito dice que Yamashita había expoliado buena parte de las ciudades en las que había combatido con el ejército nipón. A lo largo de los años, fue acumulando riquezas que llevó consigo allá donde le tocó pelear, hasta llegar a Manila. En vista de que no podría escapar de Filipinas con los tesoros conseguidos, decidió enterrarlos bajo tierra, en un complejo entramado de túneles de los que solo él conocía la ubicación. Un tesoro del que nunca se volvió a saber nada.

A sabiendas de que era imposible salir con vida ante el asedio aliado, Yamashita decidió rendirse el 3 de septiembre de 1945. Solo cinco meses más tarde, un tribunal militar le juzgó y le condenó a morir ahorcado. Pese a ser preguntado por el paradero exacto del preciado tesoro, el general japonés se negó a dar ninguna pista al respecto. A día de hoy, muchos expertos continúan creyendo que el botín es real y que debe de estar escondido en algún lugar de Filipinas.

Durante muchos años, los filipinos estaban convencidos de la existencia de este tesoro, por lo que durante décadas se organizaron grupos que trataban de buscar alguna pista que diera visos de realidad al mito. Tras más de treinta años de exploración y búsqueda sin éxito, fue un cazatesoros llamado Rogelio Roxas el que encontró en 1970 un vestigio que desató la locura por el tesoro: un buda de oro, varios lingotes y piedras preciosas enterradas bajo la tierra, en la ciudad de Baguio.

A partir de ese momento, la locura por el tesoro de Yamashita se volvió a desatar: la creencia de que lo que Roxas había encontrado no era más que la prueba de que el suculento botín estaba enterrado, provocó que a lo largo de las décadas decenas de exploradores se lanzaran en su búsqueda, todas ellas con resultado infructuoso. A pesar de las incontables búsquedas, nunca apareció nada más allá que lo hallado por este explorador en la década de los setenta.

A día de hoy, muchos expertos consideran que el tesoro de Yamashita no es más que una leyenda, que fue alimentada inicialmente por el general para darse más protagonismo que el que tenía y que, posteriormente, siguió creciendo por las ansias del pueblo por darse una alegría en forma de dinero. De hecho, las últimas excavaciones en busca del tesoro perdido se han llevado a cabo en 2017, muestra de que sigue siendo un tema candente en la zona.

Pese a ello, las investigaciones más recientes han puesto en marcha la última tecnología disponible, como mapas de calor, láser o ultrasonidos, pero todos ellos han devuelto el mismo resultado: nada. Los amantes de lo enigmático siguen creyendo en la existencia del tesoro de Yamashita, una leyenda que se ha extendido a lo largo del tiempo, pero que de momento no se ha podido comprobar. Un mito de la II Guerra Mundial que continúa más vivo que nunca.

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