EL MISTERIO DE LOS GALEONES HUNDIDOS

Medio siglo buscando el tesoro de Sitges: "Yo encontré 3.000 monedas de plata"

El abogado Frederic Malagelada halló en 1962 un tesoro en la playa. Vestigios de un combate naval de la Guerra de los Segadores. La búsqueda de las naves se ha intensificado en los últimos años

Foto: Frederic Malagelada, a la izquierda, tras encontrar el tesoro en Sitges. Malagelada, a la derecha, en su casa de Sitges.
Frederic Malagelada, a la izquierda, tras encontrar el tesoro en Sitges. Malagelada, a la derecha, en su casa de Sitges.
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Frederic Malagelada tiene 83 años... y una doble vida. Abogado de día, submarinista de noche (de noche porque, aunque uno se sumerja de día, bajo el mar siempre está oscuro). Conocido por los especialistas en la industria del libro como “el abogado de Bruguera”, Malagelada ha dejado huella oceánica en sus ratos libres: historiador, dueño de la (dicen) mejor biblioteca de arqueología submarina de España y amigo de referentes mundiales como el francés Jacques Cousteau o el alemán Hans Hass. Pero todavía falta lo más gordo: Frederic Malagelada, 'Fric' para los amigos, encontró un tesoro en 1962.

Tras una tempestad, bañistas de Sitges empiezan a encontrar monedas de plata en la playa. Malagelada, que entonces tenía 26 años, organizó junto a Ramon Padrol una expedición. Encontraron 3.000 monedas de plata castellana de los reinados de los Felipes (II, III y IV) en la playa de la Blanca Subur. Nadie sabía entonces qué hacían ahí. Ahora, más de medio siglo después, se busca el resto del tesoro...

Malagelada nos recibe en su casa de Sitges para contarnos una historia que aún colea.

PREGUNTA. Dice usted que en abril de 1961 hubo varios temporales en Sitges…

Yo soy un aficionado, no saco nada de esto, al margen del honor, que tampoco es para tanto

RESPUESTA. Y salieron las monedas. Los temporales cambian la morfología de la costa.

P. ¿Cuándo supo que los bañistas estaban encontrando monedas?

R. Fueron los bañistas y pescadores del club de natación. En 1961 encontraron las primeras, pero no querían decirme el lugar exacto, porque sabían que yo era submarinista. Hasta que el periodista Pau la Torre, que solía pasearse por la playa, me dijo: “Es aquí”. Fui a casa, me puse las gafas y las encontré.

P. ¿No estaban muy adentro?

R. No. Hasta que no bajamos con escafandra no salieron tantas, eh, pero se veían casi sin necesidad de sumergirte. Estaban bajo dos o tres metros de agua.

P. Se bañaba uno entonces sin saber que había un tesoro bajo sus pies…

R. Es que fue cuestión de suerte, apareció por casualidad. ¿Qué es esto? ¡Coño! ¡Un tesoro!

P. ¿Volvieron a aparecer monedas más tarde?

Desde que se hizo el último espigón, nada de nada. Está tapado. ¡No paran de tirar mierda al mar! Así es muy difícil. Tampoco es que interese mucho la arqueología por aquí; lo primero siempre es vender cervezas y helados en los chiringuitos. ¡Qué le vamos a hacer!

Malagelada, el tesoro y las aguas cristalinas de Sitges en 1962. (Coté Rocha)
Malagelada, el tesoro y las aguas cristalinas de Sitges en 1962. (Coté Rocha)


Richelieu contra Olivares

El tesoro -custodiado por la Comandancia de Marina- se depositó en el Museo de Arqueología de Cataluña. Nadie sabía bien qué hacían esas monedas sumergidas en Sitges. Malagelada empezó a investigar y vinculó las monedas con un combate naval de 1642.

Contexto histórico: Guerra de los segadores. A un lado del ring, Felipe IV y el conde duque de Olivares; al otro Luis XIII y Richelieu.

Soldados españoles quedan sitiados en Roses (Girona) por las tropas franco catalanas. La corona española envía armas y dinero a los sitiados, pero la flota se topa con la armada francesa frente a Barcelona. Combate naval con más de 150 naves. Frente a las costas de Sitges chocan dos galeones: el español La Madalena - con 66 cañones- y el francés Galion-de-Guise, con 48 cañones. Ambos serán pasto ‘accidental’ de las llamas tras chocar contra un brulote -embarcación cargada con material inflamable para incendiar barcos de guerra- arrojado contra La Madalena.

Malagelada con Cousteau en el Calypso.
Malagelada con Cousteau en el Calypso.

Búsqueda de los galeones

En los últimos tres años, se ha activado la búsqueda de los galeones bajo la dirección del arqueólogo Pere Izquierdo y el Consorci de Patrimonio de Sitges. De momento han localizado los restos del brulote a 80 metros de la playa, pero los galeones siguen sin aparecer...

Tras encontrar el tesoro, Malagelada habló con el mítico submarinista y documentalista alemán Hans Hass -“Si Hitler hubiera ganado la guerra, Hass hubiera sido Cousteau”- y le contó qué sintió cuando encontró el tesoro:

“Con nuestras manos seguimos revolviendo en la arena, pues según nuestras conjeturas el tesoro solo podía encontrarse en aquella cuadrícula. De pronto, mi mirada quedó cautiva de un pequeño objeto que se destacaba en el fondo, redondo y verdoso. Me lancé sobre él; tenía que ser la primera pieza del tesoro. ¡Y era, en efecto, una antiquísima moneda española! ¡Qué instante de incontenible alegría! Creo que en aquel momento ninguno de nosotros tenía la sensación de estar nadando sobre el fondo del mar. ¡El escudo de la monarquía española! Nunca antes nos había parecido tan impresionante, con sus castillos y leones rodeando la cruz de Jerusalén. Nuestra respiración se aceleró. A nuestro alrededor el suelo estaba cubierto de burbujas, arena, piedras y monedas.

Me lancé sobre él; tenía que ser la primera pieza del tesoro. ¡Y era, en efecto, una antiquísima moneda española!

Casi perdimos el control de nuestros nervios: las monedas desaparecieron de nuestra vista, como si todo hubiera sido sólo una ilusión de los sentidos, para reaparecer un instante después. Con una palanca apartamos el último obstáculo, consistente en un gran bloque de roca enteramente cubierto de arena de color herrumbroso. Habíamos quitado varias capas de arena y el fondo aparecía cubierto de dinero, cada vez descubríamos más monedas de distintas formas y tamaños. Podía leerse sin esfuerzo, el nombre de un monarca español: PHILIPUS IV.

Mis compañeros seguían rebuscando en la arena, cuando vi, muy cerca, un plano rocoso que parecía liso y sin fisuras. Tal vez había aquí otros tesoros que esperaban ser descubiertos. Aparté la arena y –como esperaba– encontré que también aquí se desplegaban las riquezas, hacía mucho tiempo legendarias, de la monarquía española. El cofre que había contenido las monedas, estaba corroído por el agua del mar, y el óxido las agrupaba en un conglomerado. Todas las piezas de aquel inagotable filón tenían grabado el escudo real. Entonces, llenamos una bolsa con 'reales de a ocho', típicas monedas españolas que llevaban en su anverso los leones y castillos y en el reverso las armas de los famosos Austrias, reyes de España”.

“Que suerte ha tenido usted no encontrando monedas de oro”. Se lo dijo a Malagelada el experto numismático encargado de peritar las monedas en 1962. Lo que nos lleva a hablar de los follones que se suelen montar cuando se encuentra un galeón hundido y colisionan los intereses de Estados y cazatesoros. “Con la tecnología que hay hoy se puede encontrar casi cualquier cosa en el fondo del mar, pero se dedican pocos recursos a las búsquedas. Los cazatesoros tienen mala fama, pero han popularizado la arqueología submarina. Son pioneros y aventureros”, explica Malagelada.

“Yo soy un aficionado, no saco nada de esto, al margen del honor, que tampoco es para tanto”, zanja.

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