SE ENCONTRARÍA EN UNA RESERVA DE LA BIOSFERA

Polémica en Chile por la búsqueda del mayor tesoro enterrado en una isla (y es español)

Hace tres siglos, un tesoro valorado a día de hoy en unos 10.000 millones de euros habría quedado enterrado en el archipiélago Juan Fernández. Ahora, un holandés lo quiere hallar

Foto: Imagen del Archipiélgao Juan Fernández, donde supuestamente está enterrado el tesoro. (CC/Wikimedia Commons)
Imagen del Archipiélgao Juan Fernández, donde supuestamente está enterrado el tesoro. (CC/Wikimedia Commons)

Corría el año 1714 cuando Juan Esteban Ubilla quiso traer a España uno de los grandes tesoros nunca antes vistos. A bordo del galeón 'Nuestra Señora de Monte Carmelo', el jefe de la Armada española en México contaba con un cargamento de 800 barriles, todos ellos llenos de oro, joyas y piedras preciosas procedentes de los templos de Tenochtitlán y de Chichén, pero nunca llegó a su destino. Ahora, Chile ha otorgado un polémico permiso para buscarlo.

Según cuenta la leyenda, el tesoro del Archipiélago Juan Fernández es uno de los grandes misterios sin resolver de todos los tiempos. La mitología cuenta que el galeón español fue interceptado junto a las costas chilenas por el almirante inglés Lord George Anson. Tras hacerse con el suculento botín, lo habría enterrado en la citada isla, ante la imposibilidad de transportar tanto oro en su barco. Tras llegar a Reino Unido, decidió programar otra misión para hacerse con el tesoro.

Así, le encargó a Cornelius Webb que, a bordo del Unicorn, llegara hasta la isla, acompañado por un mapa que el propio Anson había realizado, para recuperar los 800 barriles de oro. Pero tras encontrarlo, una enorme tormenta le hizo huir a toda prisa, enterrándolo de nuevo en la misma isla, pero en una ubicación diferente. Conseguiría regresar a Reino Unido, pero los mapas y la documentación para recuperar el tesoro se habían perdido para siempre por el temporal.

Desde entonces, la leyenda de que uno de los mayores tesoros de la historia se encontraba en el Archipiélago Juan Fernández -llamado así en honor del marinero español que lo descubrió en 1574- fue creciendo. Tanto que, durante muchas décadas, fue un refugio de piratas que buscaban hallar el botín oculto, aunque sin éxito... hasta que, en 1950, unos investigadores habían descubiertos los documentos perdidos del tesoro, que habrían sido entregados a un político local llamado Luis Cousiño.

El empresario holandés Bernard Keiser conoció esta historia y, tras ponerse en contacto con una nuera de Cousiño, llamada María Eugenia Beéche, esta le habría entregado estos informes, donde aparecían datos codificados y coordenadas. Desde entonces, Keiser se ha embarcado en la búsqueda de este tesoro -con más visos de leyenda que de realidad-, pero la polémica ha surgido ahora por culpa de un permiso para excavar en una de las zonas más protegidas de Chile.

Reserva de la biosfera

Y es que ha conseguido un permiso por parte del país sudamericano para excavar la tierra en busca de aquellos barriles de oro que la leyenda dice que podrían tener un valor aproximado de 9.000 millones de euros a día de hoy. Es cierto que la licencia obtenida solo le permite utilizar palas y durante seis meses del año -pues en los otros seis las lluvias pueden provocar una erosión irreparable-, pero el problema está en que se trata de un Parque Nacional que es reserva de la biosfera.

Muchos expertos critican duramente esta decisión, al considerar que la mera especulación de la existencia de un tesoro puede tener gravísimas consecuencias, al dañar con la excavación una zona única en el mundo. No en vano, cuenta con una superficie de 9.571 hectáreas, en las que se encuentran aproximadamente unas 130 especies endémicas, muchas de ellas en peligro de extinción. Las excavaciones pueden provocar un daño imposible de subsanar para el ser humano.

La leyenda del tesoro va aún más allá, pues al Archipiélago Juan Fernández se hizo famoso por la aventura que vivió Alexander Salkirk, un náufrago escocés que vivió allí durante cuatro años y medio cuya historia inspiró la novela 'Robinson Crusoe' de Daniel Defoe. A día de hoy, la búsqueda del mayor tesoro nunca antes escondido sigue más viva que nunca: ¿leyenda o realidad? Sea como fuere, el daño a la naturaleza puede ser imposible de reparar.

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