EL PRIMER STREET ART DE PEJAC EN NUEVA YORK

La ilusión óptica que ha aparecido en Brooklyn es de un artista español

El artista español Pejac ha realizado su último street art en las paredes de Nueva York, pero sus obras ya habían pasado por Londres, París o Estambul

Foto: La última obra de Pejac critica la relación de la humanidad con la naturaleza (@pejac_art)
La última obra de Pejac critica la relación de la humanidad con la naturaleza (@pejac_art)

Quienes se dejen caer por el barrio de Bushwick, en el Brooklyn neoyorkino, podrán encontrarse con un árbol de ladrillo ennegrecido que se alza en el 27 de Scott Avenue. Es una de las nuevas obras del artista originario de Santander, Pejac, cuyos trabajos hablan de la naturaleza, de la libertad o de la política. El español, dedicado en cuerpo y alma al arte urbano, ya dejó su huella en Rijeka (Croacia), Londres, París, Estambul, Madrid o Barcelona. Ahora, su street art basado en oscuras siluetas se recorta por primera vez en las paredes de la Gran Manzana para prestar su voz a la naturaleza.

“Fossil” es el nombre con el que ha bautizado al árbol formado en una pared de uno de los distritos más conocidos. Mediante unas sombras pintadas en spray sobre algunos de los ladrillos, Pejac crea la ilusión de una grieta que se abre formando la figura de un árbol. “Propone un horrible futuro hipotético en el que el único recuerdo de la naturaleza es la figura fosilizada de un árbol en una pared de ladrillo”, explica sobre su primera obra en Nueva York. “La ilusión es un recordatorio de nuestra ignorancia hacia el medio ambiente”.

Working on new things in this immense city #Pejac #Pejacart #newyorkcity

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La ubicación del distópico árbol de ladrillo no es casual. Como explica en su propia página, Nueva York ha sido una de las ciudades que más ha sufrido con la contaminación a lo largo de los años. Brooklyn, con su intenso proceso de gentrificación, es uno de los distritos más afectados.

Working in to deep #Pejac #Brooklyn #newyorkcity

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Muchos han aplaudido la obra en los comentarios en su Instagram y otros han compartido la foto del árbol negro en sus redes. Sin embargo, fue el tres de abril cuando Pejac anunció en su perfil que había finalizado la obra y cuatro días después ya aparecía vandalizada. “Is this art?” (“¿Esto es arte?”) puede leerse en una pintada con spray sobre el árbol. El propio Pejac compartía una foto con el destrozo y un comentario sarcástico: “Una manera efectiva de preguntar, pero la próxima vez envíame un mensaje privado”.

Quite an effective way to ask a question. But next time just send me a DM. #Pejac #pejacnyc

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Si “Fossil” anuncia el posible futuro de la relación de la humanidad con la naturaleza, la segunda obra de Pejac se mueve hacia un tono más reconfortante. “Inner Power” (“Poder Interior”), ubicada en el número 2 de Henry Street en Chinatown, muestra cómo la rama de un cerezo se abre paso entre una persiana mientras varios pájaros, un dibujo habitual de Pejac, vuelan hacia ella.

“Es una pieza empoderante que retrata otro hipotético futuro en el que la naturaleza rompe las barreras impuestas por la mano del hombre, recuperando el suelo perdido. El hombre pierde pero todos ganamos”, explica el artista. “También es un símbolo de la resistencia contra la intransigente megalomanía de Wall Street, que está justo al otro lado de esta localización”.

Refugiados y mares de neumáticos

El artista español ha realizado varias obras similares en diversos países, casi siempre con su sello característico de silueta negra con un uso inteligente del entorno, que adapta a su gusto. En Croacia, Pejac dejó una de sus obras más conocidas para el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo: cristales rotos formando la silueta de pájaros volando, su particular tributo a Magritte.

'Camouflage' tribute to René Magritte. Croatia 2016 #Pejac #Rijeka

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Hace dos años, veía la luz una de las obras más impactantes de Pejac: un asfixiante mar de neumáticos en el que, casi escondido, flota un pequeño salvavidas. Al igual que “Fossil”, “Heavy Sea” también critica la pésima relación del ser humano con el planeta.

Ese mismo año, Pejac acudió a un campo de refugiados en Palestina en Annan y rascó en sus paredes para “contar la historia de la gente” a través de sus siluetas.

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