las prioridades

El ministro de Cultura y su equipo deben retratarse de inmediato

Nuestro cine cuenta con prestigio, calidad e influencia, en muchos casos muy superior a otros países cercanos

Foto: Sesión de control al gobierno. Foto: EFE/Sergio Barrenechea
Sesión de control al gobierno. Foto: EFE/Sergio Barrenechea

Los nombramientos en el ministerio de Íñigo Méndez de Vigo en materia de Cultura en general y de Cine en particular, nos hacen esperar que tanto el secretario de Estado de Cultura como el nuevo director del ICAA tengan claro el papel fundamental de nuestra cultura en la economía y cohesión social e inviten a debatir a sus administrados cómo mejorar las condiciones de la producción española.

Nuestro cine cuenta con prestigio, calidad e influencia, en muchos casos muy superior a otros países cercanos geográfica y culturalmente. Si acaso, de lo que venimos adoleciendo en los últimos cuarenta años es de estructuras de producción solventes y estables que permitan su consolidación industrial.

El Ministerio de Cultura, a través del ICAA, debe estar plenamente convencido de que su principal interlocutor son los productores, quienes hacen las películas y generan los puestos de trabajo para nuestros técnicos y artistas. Los distribuidores las comercializan y los exhibidores (salas) las programan al público pero los que las hacen viables, los que las realizan, son las compañías de producción. La mayoría de las acciones del ICAA deben pasar necesariamente por los productores. Son de ellos las películas que el ICAA debe promocionar en Festivales, son quienes controlan los materiales para ser depositados y custodiados en la Filmoteca de España y son los que asumen todas las consecuencias del destino de la película, buenas o malas. El departamento ministerial competente en cine debe articular sus acciones en estrecha colaboración con los productores y estos a su vez deben vertebrarse a través de sus asociaciones, donde todas las sensibilidades han de estar representadas, pero de forma que se facilite el diálogo con la Administración, que puede tener la tentación de provocar la desunión y descoordinación para su mejor control de la situación.

Hostiles con el cine español

Esto ha sido el pan de cada día durante los últimos años, bajo unas autoridades y algunos funcionarios hostiles con nuestro cine. En el último año se han puesto en marcha una serie de disposiciones administrativas que sin contentar a la mayoría, podrían llegar a ser un marco adecuado para desarrollar la actividad de la producción de largometrajes.

El actual equipo del Ministerio de Cultura debe desarrollar la Ley del Cine (promulgada en diciembre de 2007 y modificada en mayo de 2015). La puesta en marcha de la última reforma ya está mostrando serias contradicciones, que podrían provocar una parálisis del sector. Son necesarios ajustes a través de Órdenes Ministeriales y en algún caso, por razón de jerarquía normativa, de un nuevo Decreto Ley. Un cambio normativo que no debería ser un trágala impuesto como en otras ocasiones desde la Administración. Es una gran oportunidad  para el nuevo equipo. No solamente es una dotación adecuada del fondo de la cinematografía lo que los productores reclaman del Estado, también eficacia en la gestión del ICAA, que ha de dejar en el pasado la presunción de culpabilidad de la mayoría,  por las acciones de una muy acotada minoría.

La puesta en marcha de la última reforma de la Ley del Cine está mostrando serias contradicciones que podrían provocar una parálisis del sector

El ICAA debe entender que su trabajo es hacer la mayor y mejor cantidad de películas posible y facilitar al administrado su tarea, fomentar el sector y así la creación. La actividad cinematográfica representa una parte importante de nuestra riqueza económica y cultural. Nuestro país se beneficia con la presencia de jóvenes en su actividad, las salas y televisiones que comercializan nuestro cine revierten muchos millones de euros a las arcas del Estado, los efectos indirectos para nuestra hacienda son notables y, además, somos Marca España.

Al eco de supuestos escándalos recientes, muy magnificados por unos medios que viven de ello, han sentenciado a ciertos nombres, casi siempre de forma injusta, sin conocimiento de las circunstancias y por supuesto sin respeto alguno por la presunción de inocencia. Debemos defendernos gremialmente de estas conductas pues las acciones de unos no pueden afectar a todos, sin que esto suponga que las conductas delictivas no sean sancionadas oportunamente.

Volviendo a las prioridades administrativas del cine español actual, consideramos:

1) CONSOLIDACIÓN DEL FONDO DE LAS NUEVAS AYUDAS GENERALES. El ICAA debe de consolidar el Fondo para las nuevas Ayudas Generales. Con la actual dotación, 30 millones, y la ponderación vigente para la obtención de puntos, es altamente posible que los mejores proyectos se queden fuera, en beneficio de las grandes producciones promovidas por la televisiones privadas y multinacionales de la distribución. Necesitamos pues un fondo francamente mayor que los 30 millones actuales para que el sistema nuevo sea eficaz. Es oportuno recordar que en la memoria económica de la Ley del Cine de 2007 se determinaba que el fondo alcanzaría los 100 millones de euros anuales desde 2011. En Francia supera los 700 millones.

2) Bajada del IVA CULTURAL. Los exhibidores han hecho un gran esfuerzo para la transformación digital y la mejora de imagen, sonido, comodidades, y si no se les puede ofrecer ayuda alguna, al menos se debe bajar el IVA que grava las entradas, el mas alto de Europa haciendo que un espectador español pague un impuesto tres veces superior a un francés o a un italiano.

Un espectador español paga en el cine un impuesto tres veces superior a un francés o a un italiano

3) TVE DEBE DE VOLVER A SER EL MOTOR DEL CINE ESPAÑOL. Se debe de aclarar el importe de inversión de TVE (La Ley es muy clara. Su interpretación no tanto); se deben de establecer criterios más transparentes de selección de proyectos y se deben adecuar las negociaciones a las nuevas vías de distribución digital de las películas. Y debe de haber un trabajo coordinado entre TVE y el ICAA para que las películas autorales se hagan y no perdamos de forma definitiva la relevancia artística fuera de nuestras fronteras que hemos venido teniendo estos últimos cuarenta años.

En los dos últimos fines de semana se han estrenado películas españolas de gran presupuesto -'La Reina de España' el pasado y '1898. Los últimos de Filipinas' este-, con una recaudación claramente inferior a una comedia -'Villaviciosa de al lado' este fin de semana- de presupuesto muy inferior. El público pone a cada película en su sitio, y esto siempre es bueno, pero corremos el riesgo de abandonar la producción de un cine que inicialmente pueda parecer menos rentable y centrarnos en géneros que supongan continuación en las salas de las programaciones de las televisiones comerciales. La convivencia entre ambos tipos de cine es necesaria si queremos participar de las corrientes imperantes en la cinematografía actual. La tres películas mencionadas han tenido muy buena promoción, participando en dos de ellas una televisión privada Atresmedia y en la otra TVE.

4) SE DEBEN DE ESTABLECER REGLAS CLARAS DEL JUEGO CON LAS TELEVISIONES PRIVADAS.  Debemos ser compañeros y no ser excluyentes ni ser vistos como unos meros instrumentos para acceder al talento o a las subvenciones. Desde que se creó la normativa -como transposición de la europea- de inversión de las televisiones en el cine español el panorama ha cambiado, especialmente por la entrada de nuevos actores en la distribución digital del cine.

5) LAS DESGRAVACIONES FISCALES NO FUNCIONAN. Los inversores precisan seguridad jurídica, claridad y certidumbre en los mecanismos para el acceso a las desgravaciones fiscales. Si se pretende que las ayudas directas vayan disminuyendo en favor de las desgravaciones se hace necesario un replanteamiento de tipos y unas reglas de juego claras, no poniendo bajo sospecha al inversor financiero, sino haciéndole partícipe del nuevo sistema de financiación.

6) LA FILMOTECA. No podemos dilapidar nuestro patrimonio; es tan evidente este punto que no merece mayor precisión.

Finalmente damos la bienvenida al nuevo equipo de Cultura e invitamos a hacer un esfuerzo por normalizar las relaciones con sus administrados, al margen de ideologías o posiciones políticas. La Cultura es de todos y para todos.

Continuará...

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