ESTRENOS DE CINE

'La reina de España': ¡viva el cine español!

En 'La reina de España', Fernando Trueba orquesta un sonrojante homenaje metacinematográfico en el que la industria del cine se celebra a sí misma

Foto: Chino Darín y Penélope Cruz, en una escena de 'La reina de España'.
Chino Darín y Penélope Cruz, en una escena de 'La reina de España'.

Pocos fenómenos digitales más cansinos que el de ese ejército de troles que, cual perro de Pavlov, acude al ataque de cualquier película española con su arsenal de tópicos manidos. Fernando Trueba ha sido una de las últimas víctimas de esta plaga a causa de su discurso de aceptación del Premio Nacional de Cinematografía el año pasado y ante el estreno de 'La reina de España', que, paradójicamente, debe ser uno de los filmes más patrióticos del cine español reciente.

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Porque esta suerte de continuación de 'La niña de tus ojos' (1998) se erige como una reivindicación de los profesionales de la industria del cine nacional durante los años cincuenta del siglo pasado, justo en esa época en que, en pleno franquismo, un productor como Samuel Bronston desembarcaba en Madrid para rodar en estos pagos 'kolossales' hollywoodienses tipo '55 días en Pekín' (1963) o 'La caída del imperio romano' (1964), esta última un fracaso económico que finiquitó su carrera. Entre los proyectos que no llegaron a cuajar de Bronston, se encuentra una 'Isabella of Spain' con guion del historiador comunista John Prebble y Sophia Loren como probable protagonista...

'La reina de España': ¡viva el cine español!

Fernando Trueba se ha inspirado en esta historia para 'La reina de España', donde los protagonistas de 'La niña de tus ojos' coinciden 18 años después en el rodaje de un 'biopic' de Isabel la Católica protagonizado por un galán yanqui (Cary Elwes), escrito por un comunista 'blacklisted' (Mandy Patinkin), producido por un sosias de Bronston al que da vida el mexicano Arturo Ripstein y dirigido por un veterano director irlandés con un parche en el ojo que cuando no está dormido está borracho (pobre John Ford), a quien encarna Clive Revill. El reparto de la película en la ficción por parte española lo encabeza Macarena Granada (Penélope Cruz), la actriz de 'La niña de tus ojos', ahora instalada en Hollywood, que vuelve a su país de origen para este papel. La ocasión permite reunir a los personajes de aquella película de Trueba que recreaba con libertad el rodaje en la Alemania Nazi de un filme dirigido por Florián Rey e interpretado por Imperio Argentina, uno de los tándems más brillantes del cine español de los treinta.

Trueba aprovecha para señalar el talento de los profesionales cuasi anónimos del cine español que aparecían con letra pequeña en los créditos de estas películas

Mientras los estadounidenses aportan el poderío económico, Trueba aprovecha para señalar el talento de los profesionales cuasi anónimos del cine español que aparecían con letra pequeña en los créditos de estas películas. El director concreta este homenaje en figuras como la de Emilio Ruiz, ese maestro de los efectos visuales que trabajó en casi todos los filmes extranjeros rodados en España por entonces, desde 'Espartaco', de Stanley Kubrick, a 'Lawrence de Arabia', de David Lean, y que aquí aparece como personaje en un pequeño papel.

Penélope Cruz y Clive Revill, en un fotograma de la película.
Penélope Cruz y Clive Revill, en un fotograma de la película.

Si la reivindicación de estos trabajadores 'secundarios' de la industria resulta oportuna, menos sentido tiene el autohomenaje que se pegan las primeras figuras. 'La reina de España' es una película en que la industria del cine se celebra a sí misma a través de una visión no tanto ficcionada como sobre todo idealizada de su papel en la Historia. El devenir de los dos protagonistas de 'La niña de tus ojos' resulta una glorificación de sus respectivas trayectorias desde espectros opuestos. Aunque la carrera de Florián Rey también entró en declive durante el franquismo, la biografía de este falangista dista mucho de la ideada para Blas Fontiveros, el personaje de Antonio Resines, convertido aquí ni más ni menos que en un superviviente de Mauthausen represaliado por la dictadura de Franco.

El devenir de los dos protagonistas de 'La niña de tus ojos' resulta una glorificación de sus respectivas trayectorias desde espectros opuestos

Y Penélope Cruz en cierta manera se interpreta a sí misma: la actriz que triunfa en Hollywood sin dejar de ser española, signifique lo que esto signifique. Una encarna el triunfo absoluto en lo profesional (porque para Trueba, triunfo profesional equivale a Hollywood). El otro, la dignidad absoluta en lo político. Ambos coinciden además en su firme oposición a Franco. El cine comercial español encantado de conocerse...

En una escena, el personaje de Penélope Cruz rehúsa comer sola en su camerino y se dirige al comedor popular, porque esto de ser una estrella "es un coñazo". La imagen de la actriz famosa que sigue 'mezclándose' con el resto de sus compañeros y se compromete con la resistencia antifranquista es la que precisamente marca hasta qué punto, en su representación de la propia industria, esta película se encuentra alejada del mundo real. La única alusión, por cierto, a ese cine español que se estaba gestando en ese momento como contradiscurso estético, político y emocional a la industria franquista es en forma de chiste rancio sobre las Conversaciones de Salamanca.

Cartel de 'La reina de España'.
Cartel de 'La reina de España'.

Todo ello se articula en forma de comedia del cine dentro del cine que recurre a un humor más bien caduco y una visión anquilosada de los roles de género. Mientras Macarena se define como "mujer, mujer", la película combina un supuesto ambiente de tolerancia hacia la homosexualidad con una desconcertante escena de una violación de un hombre por parte de otro convertida en ¿un gag? La parodia barata, aunque supuestamente cariñosa, de la figura de John Ford también podría resumir la forma en que cierto cine español se ha relacionado con el cine clásico de Hollywood: a través de la cinefilia anecdótica, paracinematográfica y superficial. Aunque la duda que persiste al final de la película es otra. La coincidencia en el reparto de Cary Elwes y Mandy Patinkin, ¿es o no es un homenaje a 'La princesa prometida'?

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