El paper | Los tomates avisan al resto de la planta cuando un insecto se los come
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El paper | Los tomates avisan al resto de la planta cuando un insecto se los come

Una investigación revela la existencia de señales eléctricas que emiten los frutos para alertar a otras partes del organismo vegetal de un peligro, algo que podría tener aplicaciones para la agricultura

Foto: Imagen: Laura Martín.
Imagen: Laura Martín.
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Si eres de los que bromean con sus amigos veganos acerca de que las plantas también sufren, ya tienes un argumento más. Científicos brasileños han publicado un estudio en la revista 'Frontiers in Sustainable Food Systems' que muestra cómo los tomates se comunican con el resto de la planta en situaciones de peligro. En concreto, los investigadores han comprobado que cuando el fruto de la tomatera es atacado por orugas es capaz de enviar señales eléctricas.

Cuanto más estudiamos cualquier organismo, más complejo parece. En el caso de las plantas, se sabe que cuentan con numerosas señales químicas y hormonales que tienen diversas funciones. Generalmente, tanto los nutrientes como estas señales viajan a través de la savia para llegar a todos los rincones del vegetal, pero imaginamos que la dirección es siempre la misma: desde el tallo hacia las hojas, las flores y los frutos, que necesitan crecer y desarrollarse. ¿También hay comunicación en sentido inverso?

Foto: Ilustración: Rocío Márquez.

Gabriela Niemeyer Reissig, la autora principal del estudio, explica que “los frutos de una planta son partes vivas y semiautónomas” y “mucho más complejas de lo que pensamos”. Los frutos son parte de las plantas y, aunque salten a la vista sus diferencias, en el fondo están hechos de la misma materia que las hojas y los tallos. Por lo tanto, "se comunican con la planta, informando sobre lo que están experimentando, igual que lo hacen las hojas normales". Su equipo de investigación descubrió que, en este caso, los tomates compartían una información importante. El ataque de los insectos es un problema grave para la planta, así que las señales que envían "probablemente contribuyen a preparar a otras partes de la planta frente al mismo ataque".

Para probar la existencia de esas señales eléctricas, Niemeyer Reissig y sus colaboradores colocaron plantas de tomate en una jaula de Faraday (una caja metálica sellada que protege contra campos eléctricos o electromagnéticos y que, en este experimento, sirvió para registrar actividad eléctrica) con electrodos en los extremos de las ramas que conectan los tomates con la planta. Luego los expusieron durante 24 horas a la oruga Helicoverpa armigera, una plaga habitual de las tomateras, y midieron las respuestas eléctricas antes, durante y después. Los investigadores utilizaron sistemas de aprendizaje automático para identificar patrones en las señales eléctricas captadas. Así, los resultados indican que las señales captadas antes y después de la presencia de los gusanos fueron muy diferentes.

placeholder Cultivo de tomates. (EFE)
Cultivo de tomates. (EFE)

En el experimento, también midieron las respuestas bioquímicas del conjunto de la planta. La presencia de los insectos invasores provocó que se activaran sustancias químicas defensivas como el peróxido de hidrógeno, algo que ocurrió incluso en partes de la planta muy alejadas de los tomates atacados. Esto vendría a demostrar que las señales eléctricas de los frutos son una especie de alarma que pone en guardia al resto del organismo vegetal, aunque los autores esperan poder comprobar que este fenómeno ocurre en otros tipos de plantas.

Al contrario de lo que parece, esta línea de investigación no se queda en la mera curiosidad científica. Los investigadores creen que podría tener una aplicación muy interesante para la agricultura y el medio ambiente. "Si las técnicas para medir señales eléctricas mejoran, será posible detectar plagas agrícolas bastante temprano, lo que daría paso a medidas de control menos agresivas", asegura Niemeyer. Además, comprender cómo la planta interactúa con sus frutos y si los frutos también se comunican entre ellos puede aportar ideas sobre cómo intervenir en esa comunicación "para mejorar la calidad de la fruta, la resistencia a las plagas y la vida útil después de la cosecha".

Si eres de los que bromean con sus amigos veganos acerca de que las plantas también sufren, ya tienes un argumento más. Científicos brasileños han publicado un estudio en la revista 'Frontiers in Sustainable Food Systems' que muestra cómo los tomates se comunican con el resto de la planta en situaciones de peligro. En concreto, los investigadores han comprobado que cuando el fruto de la tomatera es atacado por orugas es capaz de enviar señales eléctricas.

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