El fenómeno #fitspo: la delgada línea roja que no se ha de cruzar en el 'running'
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QUIZÁS SE TE ESTÁ YENDO DE LAS MANOS

El fenómeno #fitspo: la delgada línea roja que no se ha de cruzar en el 'running'

En su segundo libro, Cristina Mitre ofrece consejos y recomendaciones para convertir el 'running' en la base para una vida saludable y plena

Foto: Cristina Mitre en el maratón de Paris. (Thebeautymail)
Cristina Mitre en el maratón de Paris. (Thebeautymail)

Cristina Mitre es periodista y dirige la edición española y portuguesa de Women´s Health. Además de ser una conocida runner y bloguera, lídera el primer movimiento social de 'running' femenino, Mujeres que Corren, con el que pretende promocionar el deporte entre las mujeres, al tiempo que recauda fondos para la investigación de la leucemia infantil.

En su segundo libro, 'Correr es vivir a tope de power' (Martinez Roca), ofrece a sus lectores una nueva entrrega de consejos y recomendaciones para convertir esta actividad en la base para una vida saludable y plena. En este extracto del libro explica por qué no debemos obsesionarnos con el deporte, pues hay un punto en que deja de ser algo sano para convertirse en una obsesión.

Fitspo (abreviatura de 'fitspiration' o 'fitness inspiration') es un 'hashtag' polémico. Con más de veinte millones de entradas (y en ascenso), nació al calor de las redes sociales con la vocación de fomentar los hábitos de vida saludables, a través de la ecuación mágica de dieta sana y ejercicio, y como réplica saludable a otro 'hashtag' #thinspo (en 2012 Instagram borró todas las entradas con ese 'hashtag' por hacerse, con él, apología de la anorexia), pronto, lo que comenzó como una campaña 2.0 por una vida más sana, se desvirtuó.

La controversia arrancó en 2012 cuando Maria Kang, de treinta y tres años, aparecía en su página de Facebook luciendo 'six pack' y con sus tres retoños en una foto que llevaba la siguiente leyenda: '¿cuál es tu excusa?' La foto se hizo viral y la polémica estaba servida: parecía que como mujeres no solo teníamos que estar delgadas, además, debíamos estar súper en forma, con los oblicuos bien definidos.

Aunque el fenómeno #fitspo es tan reciente que no hay investigación, David LaPorte, profesor de psicología de Indiana University of Pennsylvania, ha estudiado cómo las comunidades 'online' pueden desencadenar compartimientos patológicos y trastornos de la conducta alimentaria. Según sus investigaciones: “El 84 por ciento de las mujeres reducen su ingesta calórica noventa minutos después de estar expuestas a este tipo e imágenes”. Y, como corrobora un estudio de la Universidad de Missouri-Columbia, solo hacen falta tres minutos para que, después de ver este tipo de imágenes, una mujer se sienta insatisfecha con su propio cuerpo. ('Predictors of Media Effects on Body Dissatisfaction in European American Women').

Como mujer activa en redes sociales, y también como directora de una revista que hace de la filosofía 'fit' un estilo de vida, sé que muchas veces me muevo en terreno pantanoso. Pero, a lo largo de estos años, he aprendido que no puedo controlar qué sienten y cómo piensan todas y cada una de las personas que me leen al otro lado de la pantalla. Y, aunque soy cauta y consciente de mi responsabilidad, es imposible abarcar las circunstancias de todo aquel que me sigue. Me ocurrió una vez, a raíz de una intervención en un programa de televisión. Hice un comentario inocente sobre la caña de después de la carrera, como mi chute de motivación. Esa misma semana recibí el 'e-mail' de un padre cuya hija me seguía y que luchaba por superar una depresión asociada a un problema con el alcohol. Me hizo sentir muy mal. No creía estar haciendo apología del alcohol, del mismo modo que tampoco creo que lo haga de la anorexia cuando digo que empecé a correr para perder peso. Entiendo el dolor de ese padre y le pedí disculpas si le había ofendido pero, a veces, si tuviese que pensar en todas y cada una de las circunstancias personales de quien me lee o escucha, tendría que permanecer callada para no herir ninguna sensibilidad.

La mejor versión de nosotras mismas

No tengo un título en psicología, ni soy una experta en social media, pero lo que tengo claro es que comparto mi experiencia porque creo con convicción que todas podemos sacar la mejor versión de nosotras mismas (y ese es también el mantra de la cabecera que dirijo). Por eso, intento ser honesta y comparto trucos sencillos, entrenamientos, entrevisto a expertos; en definitiva, comunico y recomiendo toda información útil que cae en mis manos.

Lo cierto es que no sé en qué momento se desvirtuó el mensaje. Cuándo pasó de ser «Trabaja duro y cambia tu cuerpo» a «Trabaja duro y consigue ESTE cuerpo». Y lo cierto es que una vez más no importa que no seas capaz de hacer la carpa sobre una 'fitball', porque como dice Martín Giacchetta: “Para estar en forma debes moverte y cuidar tu alimentación y no hace falta hacer ejercicios circenses, acrobáticos, ni nada de eso. Amo el poder de las redes sociales, pero a veces noto que el usar fotos de algún tipo puede alejar a las personas del deporte ya que pueden frustrarse intentando imitar lo que es capaz de hacer otra persona”.

La clave está en dejarse inspirar, en aprender del resto, pero siendo realistas: quizá tú estés todavía en el cajón de salida

Tampoco sirve este pensamiento: “Claro... si tuviese todo ese tiempo y un entrenador personal como ella, seguro que yo también estaría así”. Pues no. Es poco probable que llegues a tener el cuerpo de Iza Goulart, porque no tienes su genética y, además, seguro que no partís en igualdad de condiciones.

Cuando todavía estamos en el capítulo uno del manual de una 'fit girl' no podemos compararnos con quien ya va por el veinte, porque como decía Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”. La clave está en dejarse inspirar, en aprender del resto, pero siendo realistas: quizá, tú estés todavía en el cajón de salida pero recuerda que la recompensa está en el camino y en comprobar que eres capaz de hacer muchas más cosas de las que pensabas. De nuevo, ¡déjate sorprender! Y... 'Be water, my friend', que diría Bruce Lee. Al final, “correr siempre me ha parecido el deporte más gratificante, ¡siempre te devuelve lo que tú le das!”, Chema Martínez, 'dixit'. Pero para comprobarlo hay que salir ahí afuera, y sudar.

No creo en el 'no pain no gain' (sin dolor, no hay ganancia), prefiero pensar que sin esfuerzo no hay recompensa, y que no hay que dejarse las pestañas (y mucho menos la salud) en el intento de estar en forma. Creo que reírnos un poco de nosotras mismas y de nuestras neuras es un ejercicio tan sano como subir a diario las escaleras de la oficina, en lugar de coger el ascensor. No nos vendría mal una dosis de realidad a nuestros 'timelines', que, a veces, tienen más frases motivadoras que una convención de ventas. Además, es un ejercicio de higiene mental. En esta web, encontré y compartí en mi blog algunas imágenes que dan un 'tuit' en clave de humor (y realidad) al clásico mensaje motivador. Me hicieron mucha gracia y tienen mucha razón. Así, en la foto original puedes leer: “No se vuelve más fácil. Tú mejoras” y su nueva versión: “Se vuelve más fácil. Y, además, tú mejoras”. Del: “Come limpio y haz ejercicio a diario” pasamos a: “Come limpio y haz más ejercicio”. Y uno que me encanta: “Cuando tus piernas no pueden correr más, corre con tu corazón”... A la versión más realista y acertada: “Cuando tus piernas no pueden correr más, para. Corre con tu cerebro y escucha a tu cuerpo”.

No entrenes, corre

Mi amigo el doctor Carlos Mascías –médico, 'runner' y de esas personas que aman con pasión su profesión– me dice que el problema es que “muchos no corren, entrenan”. Y no le falta razón. En algún momento de esta aventura en mallas y zapatillas es fácil perder el norte y despistarse. Así que para no terminar dando un volantazo, y en la cuneta, conviene de vez en cuando hacer el 'check list' de nuestras motivaciones y recordar por qué nos calzamos las zapatillas por primera vez. Soy realista: sé que nunca seré tan elástica como Kinoyoga (@kino-yoga en Instagram), ni tendré un 'six pack' como el Funkygine (@funkygine) y mucho menos me pareceré a las modelos de portada de una revista. Y ¿qué? Esa no es mi meta. Si ver este tipo de imágenes te hace sufrir, en algún momento, desconecta y dale a 'unfollow'. De forma deliberada yo he optado por no seguir a quien hace del ejercicio una forma de castigo o para autocomplacerse sin aportar nada. Aunque un poco de “postureo” no hace daño, y puede ser divertido: estar sano y en forma es mucho más que un buen 'selfie'.

Cuando metes la pata, te saltas un entreno o comes mal: no eres mala persona. Eres humano. Bienvenido al club. Hay unos treinta millones de personas como nosotros.

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