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Tomar una copa de vino tinto durante la comida, ¿es realmente bueno para el corazón?
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SALUD SIN MITOS

Tomar una copa de vino tinto durante la comida, ¿es realmente bueno para el corazón?

Mientras algunos estudios sugieren que un consumo moderado de tinto puede ser beneficioso para la salud cardiovascular, otros cuestionan esta evidencia y advierten de sus riesgos

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Las bebidas alcohólicas se han consumido durante miles de años y forman parte del legado histórico y cultural de muchas sociedades. Con respecto a su influencia sobre la salud, en la segunda mitad del siglo XX se llevaron a cabo grandes estudios que apoyaban su consumo moderado, alegando que podría reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares. Estos beneficios, en concreto, se atribuyeron al vino tinto como integrante de la dieta mediterránea, que ha sido etiquetada como beneficiosa por diferentes comités científicos.

Pese a las evidencias epidemiológicas que arrojan estos estudios, la relación entre el consumo moderado de alcohol y la salud es compleja. Según explica el doctor Ricardo Mori, especialista en Cardiología del Hospital La Luz, el consumo de alcohol “también va a tener incidencia en enfermedades hepáticas, cáncer de mama, tuberculosis y otros eventos adversos (accidentes de tráfico, por ejemplo). Por tanto, la cantidad mínima de alcohol que condiciona la pérdida de salud es relativa y depende de características poblacionales como el escenario geográfico, la edad y el género”.

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Por todo ello, la relación entre el consumo de alcohol y la salud ha planteado una gran controversia en la literatura científica. “Dado que la evidencia disponible sugiere que los niveles bajos de consumo de alcohol se asocian con un menor riesgo de algunas enfermedades (cardiopatía isquémica, por ejemplo) y un mayor riesgo de otros”, continúa el especialista. “Para realizar directrices y recomendaciones de consumo de alcohol debe tenerse en cuenta el perfil epidemiológico completo de la población”.

¿Qué es un consumo moderado?

Para entender qué se considera, según la OMS, un consumo ligero o moderado de alcohol, debemos saber que, para este organismo, una 'bebida estándar' son 12 gramos de etanol puro, que se correspondería con una copa de vino, una lata de cerveza o un trago de licor (whisky, ginebra, vodka…). A partir de ahí, un consumo ligero o moderado sería el equivalente a una bebida estándar al día.

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Con respecto a las razones que han llevado a considerar que el vino tinto puede tener propiedades cardiosaludables, hay que tener en cuenta que esta bebida se obtiene a través de la fermentación del mosto de uva, y que sus componentes más importantes son el agua, el etanol y los polifenoles, tanto flavonoides como no flavonoides. Los polifenoles son de especial interés en cardiología por sus propiedades biológicas y cardioprotectoras. Los flavonoides, explica el especialista, “son antioxidantes que en estudios preclínicos y clínicos evitan el desarrollo de disfunción endotelial y ateroesclerosis vascular, con propiedades antihipertensivas, antiagregantes y antiinflamatorias”.

Además, investigaciones epidemiológicas y experimentales, tras observar una menor incidencia de cardiopatía isquémica, han concluido que una ingesta ligera de alcohol se considera cardioprotectora.

En un sentido contrario, hemos de tener en cuenta que el consumo moderado y/o elevado de alcohol puede desencadenar la fibrilación auricular (FA), la arritmia más frecuente en la población general. “El alcohol en exceso puede aumentar la recurrencia de FA y generar tasas más altas de FA paroxística y persistente. Asimismo, su consumo elevado aumenta el riesgo de otras arritmias y de miocardiopatía enólica”.

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Por otra parte, gestantes, niños y adolescentes, pacientes con hepatopatías o cardiopatías graves, así como con algún tratamiento específico que interaccione con el alcohol, no deberían consumirlo en absoluto. Reconociendo que la mayoría de las personas que consumen cantidades dañinas de alcohol son adultos jóvenes, y predominantemente hombres, para reducir la morbimortalidad secundaria al alcohol es importante priorizar las intervenciones dirigidas a estos grupos.

“Aunque puede sonar agradable recibir la recomendación de ingesta ligera de alcohol”, concluye el especialista, “no podemos olvidar que dejar de fumar es aún más beneficioso, pero al mismo tiempo más difícil; cambiar un hábito de vida sedentario y comenzar a realizar actividad física aeróbica también lo es, y seguir una dieta disminuyendo el consumo de sal y del aporte calórico para perder peso es, de igual manera, un reto. Por lo tanto, las indicaciones referentes al consumo de alcohol deben ir siempre acompañadas por las recomendaciones pertinentes sobre el control del resto de factores de riesgo cardiovascular”.

*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para practicar deporte que mejore nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Hospital La Luz​.

Las bebidas alcohólicas se han consumido durante miles de años y forman parte del legado histórico y cultural de muchas sociedades. Con respecto a su influencia sobre la salud, en la segunda mitad del siglo XX se llevaron a cabo grandes estudios que apoyaban su consumo moderado, alegando que podría reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares. Estos beneficios, en concreto, se atribuyeron al vino tinto como integrante de la dieta mediterránea, que ha sido etiquetada como beneficiosa por diferentes comités científicos.

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