FRUTO DE LA EVOLUCIÓN

Los conejos podrían tener la solución al misterio del orgasmo femenino

Un grupo de investigadores señala que el orgasmo femenino podría tener sus raíces evolutivas en un reflejo vinculado a la liberación de óvulos durante el sexo

Foto: Orgasmo femenino. Foto: iStock.
Orgasmo femenino. Foto: iStock.

Un grupo de científicos ha encontrado una posible explicación para el gran misterio del orgasmo femenino, asociándolo a raíces evolutivas. Al contrario que el orgasmo masculino, el clímax sexual femenino no es necesario para que una mujer quede embarazada. Entonces, ¿qué utilidad biológica tiene?

En el estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences señala que el orgasmo femenino podría tener sus raíces evolutivas en un reflejo vinculado a la liberación de óvulos durante el sexo.

En algunos animales, como conejos, gatos y camellos, la ovulación se activa por el sexo, a diferencia de lo que ocurre en los humanos, que tienen ovulación espontánea; es decir, son fértiles en ciertos momentos durante su ciclo menstrual, independientemente de si tienen o no relaciones sexuales.

Señal primitiva

"Nuestro orgasmo femenino podría ser parte de esa señal primitiva, que ya no induce a la ovulación, pero que todavía existe", ha explicado la bióloga Mihaela Pavlicev, de la Universidad de Cincinnati (Estados Unidos), una de las autoras del estudio.

El orgasmo femenino surgió con el fin de la ovulación, pero tiempo después, se perdió esta función

Así, la teoría que defienden estos investigadores señala que el orgasmo femenino surgió efectivamente con el fin de la ovulación, pero tiempo después, a causa de la evolución, se perdió esta función.

Para demostrarlo, estos científicos suministraron antidepresivos a un grupo de conejos , lo que resultó en que liberaron menos óvulos durante el sexo.

Los investigadores inocularon, diariamente durante dos semanas antes de la cópula, fluoxetina (un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina que impide el orgasmo) a un grupo de conejos hembra, mientras que no dieron nada a otro grupo.

Investigación con conejos

Tras este período, todas las conejas tuvieron sexo con el mismo conejo macho y se comprobó que las conejas que recibieron la droga tenían alrededor de 30 por ciento menos de ovulaciones después del apareamiento que los animales que no había tomado fluoxetina.

Los críticos con la investigación señalan que los datos obtenidos son marginales

Pero los investigadores querían confirmar que la fluoxetina estaba reduciendo la ovulación a través del sistema nervioso central en lugar de afectar de alguna manera a los ovarios directamente.

De esa manera, en un segundo experimento, le dieron a algunos conejos la droga, pero en lugar de tener a esos conejos apareados con el macho, inyectaron a los animales gonadotropina coriónica humana, una hormona que estimula la ovulación.

Esta vez los conejos tratados con fluoxetina experimentaron aproximadamente el mismo número de ovulaciones que los no tratados, lo que sugiere que la droga de hecho actúa sobre el sistema nervioso central y no sobre los ovarios.

"Los conejos no tienen orgasmos"

Sin embargo, en declaraciones a Scientific American, Julie Bakker, una neuroendocrinóloga de la Universidad de Lieja (Bélgica) que estudia ovulación en hurones, no termina de ver claro el estudio.

Una "reducción del 30 por ciento en el número de ovulaciones es muy marginal. Hubiera sido mucho más convincente si no se hubiera producido ovulación en absoluto". Para esta científica, estudiar el orgasmo en modelos animales es muy complidado. "No existe el orgasmo en los conejos", dice Bakker, "es más como un interruptor de la luz, en el que la estimulación masculina activa el cerebro, que activa la ovulación".

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