No hay un 'número mágico' para el éxito

La regla de las 10.000 horas de práctica no es suficiente para alcanzar el éxito de Bill Gates

El estudio asegura que la práctica “te hace mejor que ayer la mayoría de las veces, pero puede que no te haga mejor que tu vecino"

Foto: Las horas de práctica no son el único factor determinante para el éxito. (Unsplash)
Las horas de práctica no son el único factor determinante para el éxito. (Unsplash)

Bill Gates ha amasado una fortuna que le coloca como el segundo hombre más rico del mundo, The Beatles es una de las bandas de música más importantes de todos los tiempos y Joseph Flom creó uno de los bufetes de abogados más prestigiosos a nivel internacional. ¿Qué tienen en común? La práctica, según Malcom Gladwell. Este escritor defiende que la clave para ser igual de exitoso que estos personajes es dedicar 10.000 horas a la práctica de una disciplina. Pero un nuevo estudio desmonta su teoría.

La psicóloga Brooke Macnamara ha asegurado que la idea, bastante arraigada en la cultura del momento, es una “simplificación excesiva” de la realidad porque se centra en las horas de práctica y deja de lado factores como la calidad de los estudios, las habilidades para el aprendizaje y el talento nato, para determinar cómo es posible llegar a la cima.

La convicción de que 10.000 horas es el “número mágico para el éxito” fue popularizada por Gladwell en su libro ‘Outliers’, publicado en 2008. Su idea está inspirada en un estudio de 1993, que demuestra que los violinistas y pianistas de élite son el resultado de sus prolongados esfuerzos por mejorar en su campo. “Las diferencias individuales, incluso entre artistas de élite, están relacionadas de forma directa con la cantidad de horas invertidas en el ensayo deliberado”.

Macnamara y su compañera, Megha Maitra, repitieron parte del estudio de 1993 para cotejar las conclusiones y examinar el peso de criterios ambientales, genéticos y culturales en el rendimiento de las personas. Las psicólogas entrevistaron sobre sus hábitos a tres grupos de 13 violinistas clasificados como mejores, buenos y menos hábiles, y les pidieron que escribieran en diarios su actividad durante una semana. Los músicos menos hábiles registraron un promedio de 6.000 horas de práctica acumuladas en 20 años, y los mejores, cerca de 11.000. Las pruebas determinaron que el número de horas de ensayo representa solo un cuarto de los criterios diferenciales entre los grupos.

Por esto, Macnamara cree que la práctica no es tan determinante: “Cuando estudié a los grupos altamente calificados, la práctica dejó de ser un factor diferencial. Todos han practicado mucho. Otros elementos entran en juego para determinar quién pasa a ese nivel de superélite". Además, la académica considera que los factores necesarios para el éxito “dependen de lo que se pretenda obtener: en el ajedrez, podría ser inteligencia o memoria, y en el deporte, la manera de utilizar el oxígeno. Para complicar aún más las cosas, una destreza puede conducir a otra y lo emocional también influye: un niño que disfruta tocando el violín está feliz cuando practica y puede que le dedique más horas porque no lo considera una tarea”.

Ralf Kramp, coautor del estudio de 1993, aseguró que nada del documento de Macnamara le hizo cuestionar los hallazgos originales: “¿Creo que la práctica lo es todo y que solo el número de horas determina el nivel de una persona? No, pero lo considero el factor más determinante".

Macnamara afirma que lo que busca su estudio es que las personas entiendan los límites de la práctica: “Te hace mejor que ayer la mayoría de las veces, pero puede que no te haga mejor que tu vecino”. Lastimosamente, por mucho que practiques, puede que no te conviertas en un Bill Gates, llenes estadios como los Beatles o toques el piano como Mozart.

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