cupido viaja en 'business'

Qué hay de verdad en los amores que surgen en los viajes de avión

¿Es posible encontrar a tu media naranja mientras notas las turbulencias y tratas de estirar las piernas en tu asiento? La ciencia tiene algo que decir en esta cuestión

Foto: Foto: iStock.
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Caminar por la calle, chocarte con tu media naranja, que a ambos se os caigan los papeles que lleváis en la mano y tengáis que agacharos a recogerlos. Que tu mejor amigo te presente a alguien que en principio no tenías ningún interés en conocer y acabe convirtiéndose en la chica o el chico de tus sueños, con quien vivirás muchas aventuras disparatadas. Hay muchos clichés amorosos en el imaginario popular que hemos aceptado a fuerza de ver en las películas, pero, sin duda, los menos originales de todos son aquellos relacionados con los aviones y los aeropuertos.

Dejaremos para otro día las despedidas traumáticas en las terminales, que son un clásico de las comedias románticas. Centrémonos en esa idea de conocer el amor en un avión. Hace poco, una mujer vio a dos personas coquetear en los asientos cercanos al suyo, durante un vuelo, y como es normal en la época en la que vivimos decidió documentarlo y subirlo a Twitter e Instagram. Consiguió más de 300.000 retuits y la historia viral (también criticada por invasiva y no respetar la intimidad) se convirtió en una sensación.

Una teoría de los años 70 explica que en los momentos de tensión, como a bordo de un avión, somos más proclives a sentirnos atraidos por otros

Quizá el romanticismo no haya muerto. No todos los que se suben a un avión, por supuesto, tienen la suerte de encontrar a la persona de su vida. De hecho, en un estudio realizado en 2018 en el que se encuestó a un total de 5.000 viajeros de 141 países, solo uno de cada 50 encontró al amor de su vida en un vuelo. Estamos más acostumbrados a que nos toque un retraso o que incluso a que el piloto se quede dormido y se pase el aeropuerto.

La comida que nos darán, si podremos dormir o estirar las piernas y si la oferta de películas que nos ofrecen estarán bien son una preocupación más real que el hecho de si conoceremos a nuestra media naranja. Aunque en la cultura pop y las películas de Hollywood nos metan en la cabeza que todo lo verdaderamente importante sucede en los aviones.

Por ello, se venden las vacaciones actuales no como lujos ideales para el esparcimiento sino como terapias. Así lo explica la psicóloga Lisa Marie Bobbie en 'Vox': "El encanto de viajar también tiene que ver con la emoción de la incertidumbre, combinada con la novedad. Imaginamos que nadaremos bajo cascadas, viviremos aventuras y, por supuesto, encontraremos el amor en el camino".

Incluso, señala, el diseño del avión puede prestarse a toda clase de fantasías. "Los asientos pequeños y el poco espacio para estirar las piernas también tienen algo atractivo. A esto se lo conoce como 'la mala atribución de la teoría de la excitación', que se remonta a los años 70. Los investigadores descubrieron que cuando las personas se encuentran en situaciones que provocan ansiedad, es fácil que se exciten. En otras palabras, los nervios se atribuyen equivocadamente a 'sentir mariposas en el estómago'".

La compañía Delta y Coca-Cola lanzaron este año una campaña para alentar a la gente a ligar en los vuelos dando su teléfono en servilletas

Las aerolíneas, por supuesto, toman nota sobre ello y actúan en consecuencia. Aprovechan la fantasía colectiva. Este año, por ejemplo, la compañía Delta y Coca-Cola lanzaron una campaña en la que alentaban a la gente a dar su número de teléfono en el vuelo mediante servilletas. "Porque estás en un avión lleno de gente interesante" decían, "y, oye... nunca se sabe". Algunos quedaron encantados con la idea del cuento de hadas. "Me encantan", decía una mujer. "Una vez conocí a un hombre en un avión y estuvimos juntos seis meses, todo empezó con una sonrisa y una servilleta como esta".

Quizá lo que pasaron por alto Coca-Cola y Delta es que la gente quiere sentir que es el destino y no una gran corporación lo que les une. Para ello ya está la teoría de la que hablaba Bobbie: "Las personas que se sienten ansiosas o nerviosas tienen más probabilidad de percibir a otras personas como más atractivas, es más probable que dos personas desarrollen una atracción mutua en esta situación".

Y, en el fondo, si no estás preocupado porque no te ha tocado ventanilla, el vecino de al lado es muy molesto, hay turbulencias, la comida está mala... quizá sí que es muy romántico creer que el universo ha conspirado para que nos sentemos al lado de la persona que cambiará nuestro mundo. Luego, en función de lo higiénico que os parezca, podréis encerraros en el baño... o no.

Alma, Corazón, Vida

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