"la ciudad oculta"

El truco que utilizan los pasajeros para ahorrar dinero y que odian las aerolíneas

Quieres viajar de Madrid a Londres pero sale muy caro, y entonces encuentras otro viaje más económico, pero la ciudada inglesa es la escala y no el destino final. ¿Lo cogerías?

Foto: Foto: iStock.
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Quizá ya lo conozcas porque hayas leído sobre ello: La aerolínea alemana Lufthansa ha demandado a un pasajero que se "saltó la ley" y violó la normativa de la empresa, por decirlo de otra manera: el culpable en cuestión ahorró bastante dinero al no utilizar el último billete de su viaje. Debía volar a Oslo desde Seattle a través de Frankfurt en abril de 2016. Sin embargo, se saltó un vuelo de conexión y regresó de Frankfurt a Berlín con un billete aparte. En total pagó 657 euros. La aerolínea, sin embargo, alega que debería haber pagado 2.769 euros.

Se está convirtiendo en una práctica común que las aerolíneas no quieren que conozcas. De hecho, ya se le ha dado un nombre: 'skiplagging' o 'ciudad oculta', y es justo lo que hizo el pasajero anónimo y recientemente demandado. Imagina que quieres viajar de Madrid a Oslo pero cuesta mucho dinero, y de repente encuentras ante tus ojos un vuelo reducido, que va a la Habana, con escala en Oslo. Sale más barato. Solo tienes que coger ese viaje aunque nunca vayas a completarlo, porque te quedarás en la segunda parte de tu viaje y ahorrarás dinero.

La ley y la trampa

Otra cosa no, pero las aerolíneas odian que juegues con el sistema. Es cierto que se han dado otras demandas como la de Lufthansa en el pasado han fallado, y la Justicia se ha puesto de parte de los viajeros y no de las compañías, pero la compañía con sede en Colonia va a seguir intentándolo. "Parece que son ellas mismas las que buscan que se las engañe", indica Henry Harteveldt, fundador de la firma de asesoría de viajes Atmosphere Research, en 'BBC'. "A veces ponen billetes a precios ridículos y desorbitados, es como si te invitaran a practicar el truco de la ciudad oculta".

El billete cuesta más si la ciudad de destino es típica de viaje de negocios que de turismo

Pero ¿en qué se basan las aerolíneas para poner unos precios a los billetes u otros? Tiene lógica, aunque quizá para los pasajeros suene incomprensible. El viaje de Boston a Las Vegas, por ejemplo, será más barato que el de Boston a Houston. ¿Por qué? El primero se trata de un viaje particularmente de ocio, mientras que el segundo es de negocios. La competencia también marca mucho los precios: " Si la aerolínea A tiene un competidor de tarifa baja, coincidirán; si no, cobrará una prima. Todo depende de la competencia, y es por eso que las aerolíneas bajan las tarifas estratégicamente en algunos mercados y no en otros. En mis conversaciones con las aerolíneas, dicen que no quieren perder participación de mercado y que asumirán un riesgo calculado" explica Harteveldt.

Demandas como la de Lufthansa, asegura, son una táctica para inspirar miedo. Se trata más de un caso en el que no maximizan los ingresos. Las ciudades ocultas reducen el rendimiento que se recibe de cada asiento pero es poco probable que el asiento vaya vacío si se lleva a cabo esa práctica, las aerolíneas tienen exceso de reservas porque saben que algunas personas no aparecerán.

Más allá del dilema ético que pueda suponer, es también un negocio con riesgo. Algunas aerolíneas incluso pueden marcarte y vigilarte mientras vuelas, como si del Enemigo Público número uno se tratase. En algunas ocasiones pueden pararte o incluso detenerte en el aeropuerto, aunque Tony Webber, CEO de Air Intelligence y ex economista jefe de la aerolínea australiana Qantas apunta a que es muy difícil que puedan rastrearte llevando a cabo esa práctica. "Pero", apunta "esto no seguirá así durante mucho tiempo, con el despunte de las nuevas tecnología. Las aerolíneas ya tienen una gran información obtenida del registro de los pasajeros".

Si no te arriesgas no ganas, suelen decir. Lo cierto es que si te pillan podrías tener que pagar otro billete a última hora que podría costar más que lo que has tratado de ahorrar. "Es normal que los pasajeros a veces se sientan estafados con las tarifas de los vuelos, los retrasos u otros servicios", apunta Harteveldt. "Pero vivimos en un sistema capitalista y las compañías tratan de buscar su propio beneficio. Odia el juego, no al jugador".

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