TRUCOS PARA VOLAR MÁS BARATO

El truco: aerolíneas que subastan los buenos asientos al mejor postor

Algunas compañías permiten pujar por llevarte un asiento de primera clase en el que poder reposar las piernas y disfrutar de todas las comodidades

Foto: Aterrizaje de Lufthansa en el aeropuerto de Múnich. (Reuters)
Aterrizaje de Lufthansa en el aeropuerto de Múnich. (Reuters)

Las ofertas para asientos de primera clase son algo muy común entre las aerolíneas de bajo coste como Norwegian Air, Wow Air y Virgin Australia, que cobran extras por todas las comodidades, como viene a ser la comida, el equipaje que puedes y no puedes meter en la cabina o la asignación de asiento. Algunas aerolíneas más grandes como Lufthansa y Cathay Pacific también ofrecen ofertas de asientos, según informa la revista 'Vox'. En este tipo de aerolíneas, podrás hacer una oferta para un asiento libre premium.

Para pujar por tu asiento, solo debes seguir estos pasos. Después de completar tu reserva y una vez queden unos pocos días para la fecha de despegue, la aerolínea te pedirá tu correo electrónico para confirmar tu reserva. En ese momento, aparecerá una casilla en la que deberás clicar para apuntarte a la subasta online. En la mayoría de los casos, se tratará de una subasta a ciegas, por lo que no podrás ver el importe que están ofreciendo los otros. Sin embargo, hay una oferta mínima de 100 dólares (alrededor de 85 euros).

Esta subasta es la señal de que el viaje en avión no es ya la experiencia emocionante que una vez fue

La oferta debe efectuarse al menos 72 horas antes del vuelo, y dependiendo de la compañía, sabrás si ganaste la subasta entre 24 y 48 horas antes de embarcar. Si finalmente resultas ser el ganador de la puja, obtienes la mejora de la calidad del servicio y el reembolso de los extras que hayas adquirido estarán incluidos ahora en tu billete. Las aerolíneas que ofrecen el servicio lo hacen principalmente en sus vuelos internacionales.

Entonces, la pregunta es clara: ¿vale la pena? Supongamos que reservas un boleto de ida desde la ciudad de Nueva York a París el 13 de octubre. Un boleto de LowFare, que no incluye facturación ni comida ni asiento asignado, cuesta 144.9 dólares (unos 124 euros). La tarifa de equipaje para este vuelo es de 100 dólares porque es vuelo directo (para vuelos con escalas la tarifa por equipaje facturado es de 165 dólares). Encargar la comida vale 10 dólares (8,5 euros aproximadamente) y la asignación de asiento es de entre 12 y 31 dólares, pero podría ser de 45 si deseas un espacio adicional para reposar las piernas.

Un billete premium para este mismo vuelo cuesta 630 dólares e incluye dos maletas facuradas, reserva de asiento, las comidas y el acceso al salón Norwegian Air en aeropuertos seleccionados. Si compras un boleto de LowFare junto con una maleta facturada, una comida y el asiento, el coste llegaría a los 266,9 dólares (unos 228 euros). Ahora supongamos que hizo una oferta de 200 dólares en un asiento premium y gana. El gasto total sería de 344,9 dólares, solo 78 más, e incluiría todos los beneficios del premium. Finalmente, te costaría lo mismo que un billete con complementos pero junto con más beneficios.

Los consumidores priorizan el precio sobre temas como la comodidad o la seguridad

"Este servicio se abre a muchos más clientes y con menos complicaciones", asegura Anders Lindström, director de comunicaciones de Norwegian Air. Sn embargo, si viajas con una aerolínea importante, pujar no sería una buena opción. Aunque American Airlines fue uno de los primeros en poner en marcha el programa, ya no lo ofrece. Esto es debido a que las aerolíneas más grandes tienen más obligaciones con quienes han utilizado su servicio durante años, y mientras Lufthansa y Cathay Pacific ofrecen muchas ofertas, algunas de ellas son de bajo coste que atienden al viajero oportunista que está buscando un chollo.

"La oferta de asientos, entre otras cosas, es la forma más típica por la que las aerolíneas intentan maximizar los ingresos en un mundo en el aumento del coste del petróleo, entre otros muchos más factores, dificultan la obtención de beneficios", analiza Aditi Shirkant, periodista de 'Vox'. "Es una señal de que el viaje en avión no es la experiencia especial y emocionante que alguna vez fue. La primera clase solía tener un alto estatus que venía con un nivel de comodidad y lujo, pero pocos esperan eso de sus vuelos. Varias investigaciones muestran que los consumidores priorizan el precio sobre temas como la comodidad o la seguridad. Pero para aquellos que tienen fondos, las aerolíneas han encontrado la forma de sacarles unos cuantos dólares más".

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