VIAJAR BARATO NUNCA FUE TAN INCÓMODO

La última clase: esto es lo que nos espera en los aviones. Y no te va a gustar

Para hacer frente al auge del 'low cost', algunas aerolíneas han montado su filial de bajo coste o han anunciado que introducirán una categoría todavía más económica en sus vuelos

Foto: No escoger asiento tiene sus riesgos. (iStock)
No escoger asiento tiene sus riesgos. (iStock)

El éxito de las compañías de bajo coste ha sacudido al mercado aéreo. Mientras el personal de dichas aerolíneas amenaza con parones en vísperas de las fiestas navideñas, el sector tiene claro que es su apuesta de futuro. Ya sea por la crisis, el auge de la sociedad de consumo o el cambio de hábitos de las nuevas generaciones, el 'low cost' ha puesto en jaque a las aerolíneas tradicionales: el 68,8% del total del flujo aéreo recibido en España en noviembre fue de bajo coste, una tendencia ascendente que, a la larga, promete asfixiar a quien se quede atrás.

Frente a este panorama, las aerolíneas tradicionales exploran estrategias para no sucumbir ante el aluvión de las 'low cost'. Compañías históricas como Air France, Iberia o Delta han montado su filial de bajo coste o bien han anunciado que introducirán una categoría todavía más económica en sus vuelos, algo que el entorno anglosajón ya se conoce como 'last class', es decir, última clase. Ni que decir tiene que esta denominación popular no ha agradado a las grandes aerolíneas, las cuales se han apresurado a suavizar las renuncias a las que los pasajeros tendrán que hacer frente en este nuevo estrato aéreo.

Las aerolíneas de EEUU no permitirán en la clase más económica el uso de los compartimentos superiores para dejar el equipaje de mano

Los precios inferiores tienen, cómo no, sus contrapartidas. Para empezar, la última clase ocupa la zona trasera de la aeronave, mucho más ruidosa e incómoda por el sonido de los motores y por el flujo continuo de pasajeros y personal, aunque también más segura. A su vez supone que no se pueda elegir asiento, sino que haya que ocupar el que la aerolínea considere más conveniente. Además, si se desea facturar equipaje hay que pagar una cuota extra y tampoco tiene disponible la opción de cambios, reembolsos o indemnizaciones por cancelaciones o averías.

¿De verdad vale la pena?

Por el momento, algunas compañías estadounidenses, como Delta, United y American, aseguran que la entrada de la última clase les permitirá plantarle cara al auge de las 'low cost', las cuales ya comienzan a traspasar la frontera de los vuelos transoceánicos y a ofrecer la conexión Europa-EEUU por debajo de los 200 euros. Puede que tenga demasiados inconvenientes para las familias que deseen viajar en grupo, pero está pensada como una buena opción para, por ejemplo, los jóvenes o viajeros en solitario. No son las condiciones ideales, pero el precio reducido puede superar los inconvenientes, dependiendo del tipo de viaje y persona.

Se acabó eso de ir con una maleta grande como equipaje de mano. (iStock)
Se acabó eso de ir con una maleta grande como equipaje de mano. (iStock)

Sin embargo, el anuncio de United de esta semana vaticina que este modelo, tal cual lo explicaron en sus inicios, no va a durar por mucho tiempo. Sí, se seguirá llamando “economía básica”, pero ahora más que nunca tendrá sentido lo de “última clase”: además de todas las desventajas ya descritas, ahora estará prohibido usar los compartimentos superiores para dejar el equipaje de mano. A cambio, solo se les permitirá usar una pequeña maleta o bolso que quepa debajo del asiento que tienen enfrente. “Los clientes nos piden más opciones y la nueva clase ofrece precisamente eso”, justifica la portavoz de la compañía en un comunicado de prensa.

Más beneficios para la empresa

En teoría, explica 'The Economist', este cambio tiene sentido tanto para las compañías como para los pasajeros: “El equipaje aumenta los costes del combustible y el espacio en el comportamiento superior siempre es un bien escaso, así que, ¿por qué un viajero de fin de semana con solo una mochila pequeña paga tanto como alguien con una maleta pesada?”. Asimismo, reducir la carga de las aeronaves es una de las posibles soluciones para adaptar el sector al aumento de las temperaturas causado por el cambio climático.

United espera ganar 1.000 millones de dólares más, por lo que no es de extrañar que pronto otras compañías se suban al carro de la última clase

Se podría argumentar que de esta forma las aerolíneas quieren limitar el uso de los vuelos baratos y fomentar un tipo de viaje muy determinado, como es el de la escapada de fin de semana. Sin embargo, muchos sospechan que este deterioro de las condiciones esconde otras razones. Al ofrecer tarifas bajas, estos billetes se posicionarán en la parte superior de las listas de webs como Expedia, Skyscanner o Kayak. No solo conseguirán mejorar su visibilidad, sino que, según describe la revista británica, podría aumentar sus ventas jugando sucio con los compradores: “Solo después de reservar un vuelo, los viajeros atraídos por tales gangas se darán cuenta de que no pueden llevar su equipaje a bordo”.

Las aerolíneas están fomentando un nuevo tipo de viajero. (iStock)
Las aerolíneas están fomentando un nuevo tipo de viajero. (iStock)

En su lugar, tendrán que pagar de más para usar los compartimentos superiores o facturar las maletas, posiblemente gastando más de lo que cuesta un billete en clase turista. Sea o no este su objetivo, United espera aumentar sus ingresos anuales en más de 1.000 millones de dólares, por lo que no es de extrañar que otras compañías no se queden atrás y pronto se suban al carro de la última clase.

Además de las tarifas imprevistas y los consiguientes beneficios para las compañías aéreas, la introducción de una nueva categoría, más humilde que el resto, ahondará todavía más en las diferencias de clase, algo que, según argumenta un estudio de la Universidad de Toronto y la de Harvard, podría perturbar la tranquilidad de los vuelos. Según demuestran los investigadores, los pasajeros tienen 3,8 veces más probabilidades de alterarse si hay primera clase en el vuelo y 2 veces más si han de pasar por la primera clase hasta llegar a sus asientos. De las conclusiones se deduce que aunque uno escoja el tipo de billete que quiera, las diferencias dentro de un mismo avión pueden avivar ese resentimiento y sentimiento de incomodidad.

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