TRABAJABA EN UN HOSPITAL

La mujer que ganó 76 millones de euros a la lotería por fin decide jubilarse

Dijo a sus amigos que quería seguir trabajando para no aburrirse en su día a día, pero tres meses después ha cambiado de opinión

Foto: Andrew sólo descubrió su premio cuando Trisha le pidió que comprobara los números (Foto: National Lottery)
Andrew sólo descubrió su premio cuando Trisha le pidió que comprobara los números (Foto: National Lottery)

El pasado mes de diciembre te contamos la historia de Andrew Clark, un hombre al que le había tocado la lotería y estuvo dos meses sin enterarse. Y no sólo eso: el boleto ganador había estado todo ese tiempo colocado en la luna delantera de su furgoneta y al alcance de cualquiera, ya que muchas veces se dejaba la ventanilla bajada por su trabajo como constructor.

Y eso que la cantidad no era pequeña: Andrew se llevó la friolera de 76 millones de euros en un sorteo de Euromillones con un gran bote. Fue su mujer, Trisha Fairhurst, quien le obligó entonces a comprobar si los números estaban premiados. Y aunque Andrew decidió jubilarse anticipadamente, Trisha no lo había hecho… hasta ahora.

A ella le asustaba el hecho de aburrirse en su día a día y a sus 52 años decidió seguir con su modesto puesto de trabajo en el sistema de salud británico. Además, aseguraba que le gustaba estar ocupada y que iba a echar de menos a sus compañeros de trabajo. Pero después de tres meses ha cambiado de opinión… de forma esperada.

Tiempo y dinero disponible

La vida de Trisha apenas había cambiado pese a la fortuna que acababa de ganar junto a su marido. Incluso seguía yendo a trabajar en su coche, un Nissan Qashqai valorado en unos 20.000 euros, aunque el constructor le había intentado convencer de que se comprara un coche más grande, un Land Rover. Pero era “demasiado grande” para ella y tenía miedo de no aparcar bien en el hospital.

Pero el tiempo ha ido haciendo efecto y los amigos de la pareja reconocen a The Sun que sus prioridades han ido cambiando: “Fue madre soltera durante mucho tiempo y se dejó la piel para sacar adelante a su familia así que no es de extrañar que haya decidido dejar su trabajo”. En el Pilgrim Hospital de Boston, en el condado de Lincolnshire, sólo la volverán a ver de visita.

Las mismas fuentes explican que Trisha y Andy siempre han disfrutado a fondo de sus vacaciones, pero hasta ahora tenían dos problemas habituales para el común de los mortales: el dinero nunca sobraba y, cuando lo tenían, había que ceñirse a los días estipulados. Por eso ha puesto punto y final a su vida laboral: “Esperó tres meses, mucho más de lo que la mayoría de las personas hubieran aguantado”, explican sus amigos.

Esperó tres meses, mucho más de lo que la mayoría de las personas hubieran aguantado

Su marido no tuvo que esperar tanto. En cuanto supo que había ganado semejante cantidad de dinero dejó su trabajo como constructor. Y es que los 76 millones de euros que ganó a la lotería suenan aún con más fuerza cuando se convierten a las antiguas pesetas: ganaron en el sorteo de Euromillones la friolera de doce mil millones, exactamente 12.645.336.000 pesetas.

Una vida de lujo

Andrew Clark decidió rápidamente que su vida había dado un vuelco y en lo poco más de tres meses que han pasado desde que cobraron el cheque ya se ha gastado más de 800.000 euros en coches deportivos: se ha comprado un Porsche, un Mercedes y un McLaren para tener donde escoger cada día entre vehículos con los que hasta ahora sólo había soñado.

Trisha se había mantenido fiel a su Nissan Quashqai y sólo ahora ha decidido dejar de trabajar para dedicarse a ser felices. Cuando recibieron el premio explicaron a la prensa que pensaban disfrutar de sus tres nietos y ahora han dado un paso más para poder hacerlo: tienen el tiempo suficiente para ir a visitarlos siempre que quieran… y que no estén de vacaciones en cualquier lugar del mundo.

Así celebraron Andrew y Trisha su enorme fortuna (Foto: National Lottery)
Así celebraron Andrew y Trisha su enorme fortuna (Foto: National Lottery)

Mientras tanto, sus vecinos del condado de Lincolnshire, en el este de Inglaterra, les tienen completamente localizados por culpa de Andrew. Según los testimonios que recoge The Sun, el millonario se dedica a acelerar a fondo con sus flamantes coches deportivos por la única carretera de dos carriles que hay en su zona, por lo que siempre saben dónde se encuentra.

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