UNA HISTORIA DE PELÍCULA

Ganó la lotería 14 veces con las matemáticas y el premio más grande sólo con la suerte

Así fue cómo un hombre se aprovechó de un vacío legal para hacerse millonario, pero tuvo que apelar a la diosa fortuna para lograr el mayor triunfo de su carrera

Foto: Stefan Mandel, el ideólogo de todo el plan para ganar la lotería 14 veces (Foto: YouTube)
Stefan Mandel, el ideólogo de todo el plan para ganar la lotería 14 veces (Foto: YouTube)

Stefan Mandel es un ciudadano rumano que hace medio siglo aún vivía bajo el yugo del comunismo en su país natal. Pese a que era profesor de matemáticas vivía en la pobreza como la gran mayoría de sus paisanos, pero decidió salir de ella aplicando su profesión al juego: tenía claro que iba a ganar la lotería de su país.

Convenció a dos amigos para que se convirtieran en dos inversores e invirtieran en su idea: un algoritmo con el que sabía que, jugando a distintos grupos de números, tenía garantizado un premio de segunda categoría. Pero su plan salió mucho mejor de lo esperado: ganó el primer premio de la lotería, 72.783 leus, que era el equivalente a su sueldo de 18 años. Ahí cambió su vida.

Con su parte del dinero logró emigrar a Australia y ahí mejoró su plan. Creo un programa informático que le permitiera jugar a todas las combinaciones posibles en determinados sorteos para lograr el primer premio. Y convenció a multitud de personas para que invirtieran en su idea a cambio de un porcentaje del futuro premio. Y no hubo un solo premio: hubo 12.

Lo mejor aún estaba por llegar

Sólo en la década de los 80 ganó 12 veces la lotería, lo que sumado a la primera vez que lo hizo en Rumanía ya eran 13, pero aún quería más. Se fijó en Estados Unidos y en la lotería del estado de Virginia: era en la que menos combinaciones necesitaba hacer y la inversión se reducía a 7,1 millones de dólares. Pero, ¿cómo iba a llevar a cabo su plan desde Australia?

Era febrero de 1992 y tenía apenas un par de semanas para hacerlo: en Australia contrató a inversores que pusieron dinero y a decenas de personas que le ayudaron a rellenar a mano los boletos. Utilizó su propia impresora y gastó más de 20 toneladas de papel y 3 días enteros, con sus días y sus noches, para lograr el objetivo, completar todas las posibilidades.

Lo envió por avión a Virginia, donde contrató a una persona que se encargó de sellar todos los boletos. Lo hizo reclutando por 60.000 dólares a un ejército de personas que se repartió por los distintos puestos de lotería para sellar cada impreso y pagar por medio de cheques de viaje. La inversión era tremenda, pero el premio al que aspiraban merecía la pena: el bote era de 27 millones de dólares, una enorme cantidad para la época.

Se quedaron con cinco o seis millones de boletos que no cubrían la totalidad de las posibilidades: dependían de la suerte

Sin embargo, todo se vino abajo cuando pocas horas antes del sorteo uno de los establecimientos dejó de sellarles los boletos. Se quedaban con cinco o seis millones de boletos que no cubrían la totalidad de las posibilidades. Y lo que iba a ser un beneficio seguro dependería ahora de que la suerte les acompañara y alguno de los boletos sellados fueran los del bote.

La suerte hizo su aparición

Mandel y su equipo se encomendaron a la suerte y, minutos después del sorteo, todos se pusieron a buscar entre las cajas llenas de boletos a ver si habían sellado el ganador del bote. Fueron horas de búsqueda entre nervios hasta que uno de los cinco ‘buscadores del tesoro’ dio el grito que todos esperaban: habían ganado el primer premio, el bote de los 27 millones.

Gastaron más de 20 toneladas de papel (Foto: YouTube)
Gastaron más de 20 toneladas de papel (Foto: YouTube)


No sólo eso: además del bote, Mandel y sus inversores lograron más de un millón de dólares con el resto de los premios menores que había en las cajas. En total hubo 2.500 inversores que no se hicieron ricos, ya que entre los gastos derivados del plan y los impuestos que tuvieron que pagar tanto en Estados Unidos como en Australia, apenas recibieron 1.400 dólares de beneficio por cabeza, además de los 4.000 dólares que invirtieron.

Stefan Mandel, por su parte, se quedó con 1.7 millones de dólares por ser el ideólogo del plan y como ‘consultor’. Estuvo a punto de no cobrar nada, ya que la lotería de Virginia puso en marcha una investigación para evitar pagar el premio, pero no pudieron hacer nada: todo era legal y Mandel había seguido al pie de la letra las instrucciones.

Su historia, tal y como cuenta el Washington Post, da para una película. En 1993 trató de poner en marcha su propia lotería en Gibraltar y después pasó un tiempo en la cárcel en Israel por fraude. Sin embargo, en 2016 vivía en una casa en la playa en el Pacífico Sur gracias al dinero que ganó a la lotería… pero alejado ya de todo tipo de sorteos.

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