OPERACIÓN BIKINI

Las dos palabras que debes evitar cuanto tomas un menú fuera de casa

Cuando no comes en casa hay una amplia variedad de platos que puedes elegir. Saber tomar la decisión adecuada puede ser imprescidible para no coger unos kilos

Foto: Foto: iStock.
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Salir a comer o cenar fuera cuando uno intenta guardar la línea y tener un cuerpo diez puede convertirse en un campo de minas. Mientras que hay alimentos que ya sabes que no son saludables como las patatas fritas o las hamburguesas, también hay platos que parecen sanos y están cargados de calorías.

Para saber cómo leer un menú y tomar algo saludable, la nutricionista Lyndi Cohen ha revelado a 'The Daily Mail' qué palabras debes tener en cuenta cuando vayas a elegir un plato en un restaurante y no escoger nada que te haga ensanchar la cintura. Además, da una serie de consejos para que comas tranquilamente sin preocupaciones.

Si estás en plena operación bikini, no quieres engordar o estás tratando de cuidar tu salud, esto te va a interesar. Seamos sinceros: comer fuera es un desafío. No sabes muy bien qué elegir cuando almuerzas en una cafetería, bar o restaurante. Entonces eliges lo clásico: ensaladas, verduras, wraps de pollo... pero ¿y si no fuera la opción correcta?

¿Qué puedo hacer?

Lo primero que debes hacer es evitar las palabras "crujiente" Y "frito", ligagas a la grasa y al azúcar añadido. Empieza con un primero 'light' (tipo ensalada, aunque ten cuidado con ellas porque la mayoría están empapadas en todo tipo de salsas y aderezos altos en grasas, que ayudan a hacer este plato mucho más sabroso) y comparte el principal si crees que tiene muchas calorías. Cuando te tomen nota, piensa en el postre también y es posible que cuando llegue la hora de pedirlo, ya no te apetezca.

Es mejor si eliges establecimientos asiáticos (vietnamitas, tailandeses, japoneses...) que sándwiches o comida preparada. Y si estás a dieta hay algunas reglas fáciles que debes seguir: "Escoge mejor las opciones que tengan más verduras porque será lo más saludable", asegura la experta. Unas de las estrellas de estos platos de cuchara son las sopas y cremas. Las comemos de pollo, de verduras o marisco, pensando que son supersanas, pero en realidad no lo son. A no ser que las hagamos en casa, estos preparados suelen estar repletos de mantequilla, azúcares añadidos y sal.

No comas con los ojos

"A menudo, cuando llegas a un restaurante ya tienes bastante hambre y es fácil pedir demasiado. Es posible llenarse muy rápido e ingerirlo todo aunque estés saciado solo por el mero hecho de que ya está ahí", explica. "Desde hace poco intento solo tener el postre en mente y realmente me ha funcionado. Pido un plato menos con los principales y me prometo que si todavía me ruge el estómago o tengo muchas ganas después, puedo pedirlo. La mayoría de las veces, termino de comer y me doy cuenta de que he ordenado lo suficiente y ya no quiero nada más", continúa.

Lo primero que debes hacer es evitar las palabras "crujiente" y "frito", ligadas a la grasa y al azúcar añadido y después compartir el plato principal

Si vas a pedir café, ten cuidado con las calorías. Los ingredientes añadidos aportan unas cuantas más extra sin que seas consciente de ello. "Uno con leche puede tener tantas calorías como una rebanada de pan tostado así que debe ser contabilizado como un aperitivo aparte", explica.

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