"se reían de mí, no conmigo"

"Cuando eres gordo te miran con desprecio": así perdió 90 kilos

Amer Ismail siempre fue el chico grande de su clase, pero cuando notó que la gente no le respetaba por su aspecto físico llevó a cabo un viaje solo de ida hacia la pérdida de peso

Foto: Amer Ismail.
Amer Ismail.

No es muy normal perder peso después de llevar a cabo la hazaña de comerte 18 perritos calientes, pero así comienza esta historia. Amer Ismail asegura que nació obeso. Desde siempre, su vida se centró en adelgazat y lo probó todo: dietas de moda, ayuno, cetogénesis... pero lo poco que perdía lo volvía a recuperar. "Cuando eres tan gordo como yo lo era, nadie te toma en serio. La gente me miraba con disgusto incluso sin conocerme, me faltaban al respeto, mirándome de arriba a abajo. Pesaba 300 kilos y sabía que tenía que cambiar".

Fue ese sentimiento el que le llevó a perder peso. Lo relata en 'Men's Health': "Una noche, después de un partido de béisbol, mis amigos me retaron a comerme 18 perritos calientes seguidos. Me hicieron fotos y las subieron a Facebook, yo lo veía como un logro pero mi hermana me hizo abrir los ojos. No se reían conmigo sino de mí. Desde entonces decidí empezar a aceptarme, intentar cambiar y respetarme a mí mismo".

Perder peso es un proceso largo, como aprender un idioma o a tocar la guitarra

Así comenzó su viaje. En un principio solo se trataba de pequeños cambios. Eliminó las bebidas azucaradas y redujo las porciones de comida. Perdió 20 kilos, después decidió ir un paso más allá y comenzó a contar calorías con el fin de perder medio kilo a la semana. "Me di cuenta de que 2.800 calorías de basura no me iban a llenar", señala. "Tenía hambre todo el tiempo. Así que comencé a comer más pollo, brócoli y otras opciones más saludables ".

Después llegó, como es lógico, el ejercicio. Comenzó a esquiar y perdió 40 kilos. "Me encanta ese deporte, me hace sentir libre". Sin embargo, todo estuvo a punto de irse al traste cuando tuvo un pequeño accidente jugando con un toro mecánico en una fiesta de la empresa. Se lastimó la pierna y se rompió el ligamento cruzado, por lo que tuvieron que hacerle una cirugía. Debido a que su movimiento era limitado tuvo que centrarse en una dieta aún más equilibrada y lo que parecía un problema acabó siendo una bendición.

No sería el único problema, sin embargo. Este año, mientras esquiaba, tuvo un problema al caerse y golpearse el bazo. "Tengo suerte de estar vivo, tardé muchas semanas en recuperarme y perdí 4 litros de sangre. Aun así estoy muy feliz por todo lo que he conseguido. Puedo caminar 12 horas seguidas cuando antes me cansaba en un rato, me siento mucho más ligero... Dios, ¡hasta puedo saltar! He trabajado muy duro".

Tiene muchos deseos y planes por cumplir. "Perder peso es simple pero no fácil", asegura. "Es como aprender a tocar la guitarra o un nuevo idioma, es práctica y compromiso. No notarás cambios todos los días pero tienes que confiar en el progreso y seguir practicando. Merecerá la pena, yo estoy más feliz que nunca y aún me quedan muchísimas cosas por hacer".

Alma, Corazón, Vida

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