Y ESTÁ EMBARAZADA DE SU TERCER HIJO

El truco para adelgazar 35 kilos y poder mantener tu peso sin renunciar a comer

No sólo ha perdido los kilos que le sobraban, sino que al mismo tiempo ha tenido dos hijos y ha recuperado de nuevo su figura

Foto: El antes y el después en la figura que luce Jess es radical (Foto: Facebook)
El antes y el después en la figura que luce Jess es radical (Foto: Facebook)

Jess Dukes es una mujer de mediana edad que nunca tuvo problemas de peso durante su juventud. Fue una chica normal en el instituto y tuvo un cuerpo normal hasta que terminó la universidad. Sin embargo, a partir de ahí comenzaron sus problemas de sobrepeso, algo que le persiguió después durante muchos años hasta que le puso fin.

Cuando Jess salió de la universidad comenzó a trabajar en una oficina. Pasaba nueve horas diarias sentada y se convirtió en una obsesa de la comida: escondía chocolatinas en los cajones de su despacho, salía todos los días a comer a un restaurante sin cuidar la dieta y cambió el gimnasio por los bares con promociones 2 x 1 a la salida del trabajo.

Jess ha contado su historia a Women’s Health: en menos de dos años había engordado 35 kilos y, lo que es peor, se había obsesionado con su cuerpo, avergonzándose ante otras personas y ante sí misma. Por eso cuando acudió a una charla de Jinny Ditzler, autor del bestseller de autoayuda ‘The best year yet’, le cambió la vida.

Creer en sí misma

En aquella charla, Ditzler pidió a todos los asistentes que escribieran una lista de los diez mayores logros y decepciones que tenían. Y pese a que Jess era la más joven de su grupo, ella sólo acumulaba más decepciones que el resto de sus compañeros: una hablaban de lo felices que eran por ser madres; otros, de lo genial que era correr muchos kilómetros; ella estaba destrozada.

Entonces se dio cuenta de que muchas (por no decir, todas) de las preocupaciones y de los problemas que tenía venían del hecho de ser una mujer con sobrepeso. Tenía una enorme falta de confianza en sí misma y decidió que aquel sería el último día en el que se iba a sentir de aquella manera. Al día siguiente comenzaría lo que ella denominó ‘su viaje’ para adelgazar.

Fue al gimnasio y el entrenador le recomendó comenzar de lunes a viernes con los recortes, dejando los fines de semana libres para darse un homenaje o comer lo que quisiera. Al comienzo funcionó, pero Jess tampoco quería atiborrarse los sábados y domingos así que introdujo un cambio: comenzó a cambiar cosas poco a poco, pero de manera constante y todos los días.

Pero lo más importante fue que comenzó a cuidar las raciones que ingería: fue su mejor truco para adelgazar

Introduciendo pequeños hábitos saludables en su vida diaria fue cambiando su alimentación. Comenzó a mirar las etiquetas y a hacer elecciones saludables en vez de las calóricas que solía hacer antes. Y aunque se prometió que nunca abandonaría, se cogía de vez en cuando alguna temporada de descanso para volver más fuerte que nunca después. Pero lo más importante fue que comenzó a cuidar las raciones que ingería: fue su mejor truco para adelgazar.

Una dieta variada

Los kilos de Jess comenzaron a desaparecer y el ejercicio que hacía en el gimnasio hizo el resto: fue consiguiendo un cuerpo escultural y, a lo largo de los últimos siete años, no sólo ha conseguido perder 35 kilos al mismo tiempo que tenía dos hijos, sino que logró mantener un cuerpo espléndido y bien definido que le ha ayudado en todo este camino.

En este periodo Jess ha tenido dos hijos y está embarazada del tercero (Foto: Instagram)
En este periodo Jess ha tenido dos hijos y está embarazada del tercero (Foto: Instagram)

Éste sería un ejemplo de su dieta. Desayuno: dos huevos con media taza de batatas hechas en una freidora sin aceite. Comida: una ensalada grande con espinacas, pollo a la plancha, tomate, zanahorias, medio aguacate y vinagreta. Y para cenar: Cena: siempre una proteína, acompañada de vegetales y carbohidratos complejos como guisantes o cereales integrales.

Además, a lo largo del día, Jess se come un plátano y un batido vegano entre horas, a repartir entre la mañana y la tarde, para no pasar hambre en ningún momento. Reconoce que lo más importante es controlar las raciones que come, lo que le sirve para seguir manteniendo el peso pese a que está embarazada de su tercer hijo. Aumenta cada mes las calorías que ingiere, pero siempre con la supervisión de su médico.

Jess es una mujer nueva que nada tiene que ver con la que salió de la universidad hace apenas una década. Incluso ha comenzado a ayudar a otras mujeres que tenían problemas similares. Su mayor es empezar ya mismo a cambiar las cosas que no funcionan: “Mantenerse saludable es un viaje de por vida y un cambio de estilo de vida, no una solución rápida”.

Alma, Corazón, Vida

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