LLEGÓ A PESAR 106 MIDIENDO SÓLO 1,68

Adelgazar bailando es posible: esta mujer logró perder más de 45 kilos

Nunca había pisado un gimnasio, pero el día que probó la zumba cambió su vida de forma radical

Foto: El baile tiene muchos beneficios, además de ser una excelente forma de adelgazar (Reuters/Oswaldo Rivas)
El baile tiene muchos beneficios, además de ser una excelente forma de adelgazar (Reuters/Oswaldo Rivas)

En 2012 Roni Tarver pesaba más de 105 kilos, pese a que sólo medía 1,68 metros. Llevaba poco trabajando como profesora y se pasaba casi todo el día de pie, por lo que le dolía la espalda constantemente. Eso le llevó a convertirse en una adicta al ibuprofeno, por lo que también le afectó al estómago. Al final, su vida era un completo calvario por culpa de su peso.

Tenía 22 años y toda la vida por delante, además de un marido estupendo con el que se acababa de casar y que nunca le dijo nada sobre su peso: “Me casé con el hombre más dulce, maravilloso y compasivo del mundo. Nunca me hizo sentir mal por eso, así que creo que me sentí más culpable". Así que Roni decidió adelgazar tras preguntarse: "¿Por qué tomas la iniciativa? Este hombre te quiere por lo que eres".

La respuesta se la dio su propio marido, según ha reconocido a la CNN: “Estaba llorando en la cama por mi peso y mi marido me dijo que era hermosa, pero que si estaba tan triste, debería hacer algo al respecto. Esto provocó algo en mí". Apenas tardó 24 horas en reaccionar: comenzó a controlar sus calorías y a hacer algo de ejercicio casi todos los días. Fue el primer paso.

Cambio radical

En enero de 2013 Roni pisaba por primera vez en su vida un gimnasio y poco después asistía a su primera clase de zumba, la que le iba a cambiar la vida. A esa primera clase le siguieron otras y en apenas unas semanas pasaba más horas en el gimnasio que en su trabajo, quedándose hasta que apagaban las luces. Bailaba horas y horas y salía exhausta pero satisfecha.

Las clases de zumba son una gran fórmula para perder peso (EFE EPA/Yoan Valat)
Las clases de zumba son una gran fórmula para perder peso (EFE EPA/Yoan Valat)

Combinó las clases de baile con uno o dos días a la semana de elíptica y pesas y encontró en los profesores del gimnasio el complemento que necesitaba: “Fueron increíbles y me hicieron sentir que les encantaba que estuviera allí”. Incluso le grababan CDs de música para seguir practicando en casa o la llamaban cuando se había perdido alguna clase. Fueron vitales para ella.

En sólo diez meses los profesores la animaron a que Roni se sacara su propio título para impartir clases en el gimnasio, lo que consiguió en poco tiempo. Desde entonces se ha dedicado a dar clase, lo que más le gusta en el mundo, pero ha seguido acudiendo a las clases de otros profesores. Y ha conseguido lo que más buscaba: el cuerpo que ella quería.

En apenas año y medio Roni adelgazó más de 45 kilos para quedarse en los 60

En apenas año y medio Roni adelgazó más de 45 kilos para quedarse en los 60, el peso que por su estatura se le recomienda. Pero no sólo eso, ha conseguido ser una persona feliz y su marido se lo nota cada día: “Estoy muy orgullosa de ella y elegiría la forma en que se siente ahora sin importar su aspecto. Ella es más feliz, una persona divertida, el tipo de persona con la que quieres casarte".

Nuevos hábitos alimenticios

Además de hacer deporte, Roni decidió que debía cambiar su alimentación ya que hasta ese momento no se alimentaba bien. Lo primero que hizo fue reducir sus salidas para controlar lo que podía comer y no estar tentada por ir a restaurantes de comida rápida en la que las elecciones no suelen ser nada saludables.

Después se instaló una app en su teléfono móvil que le ayudaba a contar las calorías para ingerir aproximadamente entre 1.500 y 1.700 diarias. Así, se decantó por comidas sanas como salmón o el pollo asado con verduras, además de fruta que tomaba a lo largo del día o batidos de proteínas con los que solía empezar la mañana en el colegio. Y fue perdiendo peso.

Pero lo que más le costó fue poner freno al consumo de productos lácteos: “Fue el sacrificio más difícil. Me podía beber cinco litros de leche entera en sólo dos días. Me encantaba el queso y la leche y fue difícil al principio porque estaba muy acostumbrada a comer queso, pero me sentía mejor". Y poco después comenzó a permitirse algunas licencias.

Lo que más le costó fue poner freno al consumo de productos lácteos: “Fue el sacrificio más difícil"

Así, un día a la semana se comía unos tacos de bacon y huevo de su cadena favorita de comida rápida, una buena forma de darse un capricho y que hoy en día sigue manteniendo, aunque también ha flexibilizado un poco su dieta el fin de semana. Reconoce que su proceso ha sido más sencillo de lo esperado: "No puedo creer lo fácil que fue, lo rápido que perdí peso cuando estaba haciendo lo correcto. Estoy emocionada de mi mente y de mi cuerpo".

Alma, Corazón, Vida

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