el tiempo lo hace todo

Cómo afecta a tu cuerpo la hora a la que comes: por la mañana es mejor

Tu reloj biológico, el metabolismo y la digestión interactúan de forma muy compleja, lo que significa que no solo son los alimentos sino cuándo los ingieres

Foto: Foto: iStock.
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Con esta vida tan ajetrada nos limitamos a cumplir una serie de horarios para comer, para cenar, para ir al gimnasio... casi para todo. Solemos aumentar de peso por varios motivos, no solo por los alimentos que tomamos. Cada día se producen variaciones hormonales cíclicas que determinan nuestra tendencia a engordar o a enfermar, así que que deja de echarle la culpa solo a las eleciones que te llevas a la boca.

Aún así hay otros factores determinantes que te está haciendo coger varios kilos. ¿Sabes cuáles son? Los científicos están identificando a un sospechoso adicional: la alteración circadiana provocada por la cultura de comer, beber y los patrones de sueño inconsistentes a altas horas de la noche. Así que no solo es cuestión de cantidad, el cuándo ingieres la comida también tiene la culpa.

Durante las 24 horas del día, tu cuerpo pasa por distintas fases de secreción hormonal, coordinación física y sueño. En función del momento, tus hormonas metabolizan mejor ciertos nutrientes, lo cual es muy interesante para el éxito de los diferentes regímenes.

Viene de largo

La idea de que nuestra respuesta a la ingesta de alimentos varía según el momento del día que los tomes se remonta a miles de años atrás. Médicos chinos creían que la energía fluía alrededor del cuerpo en paralelo a los movimientos solares y que nuestras comidas debían programarse en consecuencia: de 7 a 9 era la hora del estómago y cuando se debía consumir la mayor cantidad de calorías; de 9 a 11 la del páncreas y el bazo; de 11 a 13 la del corazón y así sucesivamente... De hecho creían que la cena debía ser muy ligera y debía tomarse de 17 a 19 de la tarde, que era cuando predominaba la función renal.

Cada célula de nuestro organismo tiene un reloj molecular que regula la sincronización de casi todos los procesos y comportamientos fisiológicos

Piensa que cuando la gente hace dieta la mayoría de los funcionamientos se redieren a la disminución de alimentos, pero ¿y si cuándo los tomas es finalmente la clave? Por la mañana suena la alarma del reloj central y se activa el cortisol (la hormona del sueño), que viaja por la sangre para marcar la pauta horaria a tejidos y órganos. Por la tarde, la temperatura corporal sube ligeramente y por la noche baja, esto es una señal de nuestro organismo para que se prepare para descansar.

El tejido adiposo muestra un ritmo circadiano, tus genes son capaces de regular la expresión rítmica de las hormonas que determinan el apetito y el peso como: la adiponectina, la leptina y la resistina. Muchas personas piensan que la razón por la que aumentan de peso si come por la noche es porque tienen menos oportunidades de quemar esas calorías, pero esto es una teoría un poco simplista.

¿Qué hora es?

Hay bastantes evidencias que sugieren que el cuerpo utiliza más energía para procesar una comida cuando se toma por la mañana en comparación con la de más tarde, por lo que quemas más calorías si comes antes. Sin embargo, aún no está claro cuánta diferencia hay en cuanto al peso corporal total. "La gente a veces asume que nuestros cuerpos se apagan cuando estamos dormidos, pero eso no es cierto", asegura Jonathan Johnston de la Universidad de Surrey, quien estudia cómo nuestros relojes corporales interactúan con los alimentos, informa 'BBC'.

El cuerpo pasa por distintas fases hormonales, coordinación física y sueño. En función del momento, se metabolizan mejor ciertos nutrientes

Otra posibilidad es que comer por la noche extienda la ventana general durante la cual se consumen los alimentos. Esto le da a nuestro sistema digestivo menos tiempo para recuperarse y reduce la posibilidad de que nuestros cuerpos quemen grasa, ya que ese proceso solo ocurre cuando nuestros órganos se dan cuenta de que no hay más comida en camino.

El sueño es otro de los factores importantes. Dormir mal altera la toma de decisiones y el autocontrol, lo que conduce a una mala elección de alimentos y altera la hormona del hambre. Traducción: tu apetito crece y eliges cosas azucaradas, precocinadas y procesadas. Está claro que nuestros ritmos circadianos están conectados a nuestra digestión y metabolismo porque cada célula de nuestro organismo tiene un reloj molecular que regula la sincronización de casi todos los procesos y comportamientos fisiológicos: desde la liberación de hormonas y neurotransmisores hasta la presión arterial o la actividad de las células inmunitarias.

Alma, Corazón, Vida

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