el peligro de las dietas milagro

Diez trucos que te servirán para adelgazar sin hacer dieta ni pasar hambre

Cambiar los hábitos y elegir nuestros alimentos de forma inteligente nos ayudará a perder peso sin necesidad de llevar una dieta estricta que nos haga sufrir

Foto: Adelgazar sin hacer dieta ni pasar hambre es posible
Adelgazar sin hacer dieta ni pasar hambre es posible

Hay muchas dietas que prometen adelgazar muchos kilos en poco tiempo. Se ponen de moda rápidamente y las redes sociales hacen el resto, ayudando a propagar un mensaje que, en la mayoría de las ocasiones, es dañino para nuestro cuerpo ya que normalmente no permiten comer todos los grupos de alimentos que el organismo necesita.

En lo que coinciden casi todos los profesionales que trabajan en el mundo de la nutrición es que si queremos perder kilos a largo plazo es importante hacerlo progresivamente. Las dietas milagro son, precisamente, eso: milagros que, en la gran mayoría de los casos, no se dan. Los kilos que se pierden por un lado vuelven por otro a nuestro cuerpo, e incluso multiplicados con el efecto rebote.

Por eso, cuando alguien promete adelgazar sin hacer dieta ni pasar hambre, hay que prestar atención a lo que dice. Kathleen Zelman es nutricionista y ha preparado un plan de diez trucos para adelgazar en WebMD que te permitirán perder peso pero sin pasar hambre ni haciendo dietas estrictas que terminan volviéndose contra uno mismo.

Cambiar los hábitos

Desayunar todos los días es el primer consejo para adelgazar y en eso coincide con la mayoría de las dietas que conocemos. Si nos saltamos la primera comida del día tendremos muchas posibilidades de picar entre horas productos poco saludables, lo que terminará provocando que ingiramos más calorías. Además, los estudias demuestran que las personas que desayunan rinden más en el trabajo o en sus estudios.

No saltarse el desayuno es uno de los primeros hábitos que debemos adquirir
No saltarse el desayuno es uno de los primeros hábitos que debemos adquirir

Un buen truco para adelgazar es cerrar la cocina por las noches. Si ya hemos cenado y estamos viendo un rato la televisión antes de ir a la cama, es importante que no hagamos visitas al frigorífico o a la despensa en busca de un último tentempié. Lo mejor es lavarse los dientes después de cenar y cerrar la cocina para no tener la tentación de volver a comer.

Otra excelente idea es elegir bebidas sin calorías. Las bebidas con azúcar, además de generar muchas calorías, no reducen el hambre, por lo que hay que intentar beber agua, zumos naturales, leche desnatada o, si tenemos mucha hambre, batidos de verduras y frutas. Y con el alcohol pasa lo mismo: no hace falta borrarlo de nuestro día a día pero sí consumirlo con moderación.

En lugar de bebidas con azúcar, hay que intentar beber agua, zumos naturales, leche desnatada o batidos de frutas y verduras

Los carbohidratos son muy importantes para nuestro funcionamiento, pero es muy importante que los tomemos integrales en vez de los granos de toda la vida. Introduciendo en nuestra dieta el arroz, el pan o la pasta integral, además de otros productos como las galletas de centeno, dotamos al cuerpo de la fibra que necesita y, además, nos proporciona una sensación de llenado que hará que comamos menos.

Tomar decisiones inteligentes

Comer de manera inteligente es otro consejo de la doctora Zelman. Si comemos muchas frutas y verduras estamos introduciendo en nuestro cuerpo productos bajos en calorías, por lo que no necesitamos de otros alimentos ricos en grasas. Por eso es importante que nuestros menús estén llenos de verdura y fruta para ser el complemento perfecto a proteínas y carbohidratos.

Las verduras son un gran aliado para perder peso. (iStock)
Las verduras son un gran aliado para perder peso. (iStock)

Reducir las raciones un 10 o un 20 por ciento también nos ayudará a perder peso. Casi siempre las raciones que tomamos en casa son mayores de las que necesitamos, y lo mismo sucede en muchos restaurantes. Si recuperas los medidores de raciones podrás volver a comer la cantidad habitual y, sólo con esa medida, favorecerás tu plan de adelgazamiento.

Elige productos light. Siempre que puedas, decídete por los productos bajos en calorías ya que se trata de los mismos productos, pero con un 30 por ciento menos de calorías, como mínimo. Además, hay sustitutivos naturales de aceites y salsas como los cítricos y las especias que te ayudarán a preparar recetas ricas y saludables sin recurrir a salsas industriales y poco sanas.

Controla tu entorno. Tienes que ser responsable de que si tu cocina está llena de productos saludables, comerás más sano que si está llena de chocolates y patatas fritas. Lo mismo pasa cuando comes fuera: intenta elegir restaurantes donde puedas elegir comidas ricas y buenas para tu organismo, en vez de franquicias de ‘fast food’ o buffets de comida libre que no te dejarán adelgazar.

Anda un poco más cada día. Hazte con un podómetro y controla los pasos que das para intentar dar unos pocos más cada día hasta alcanzar la mágica cifra de 10.000. Puedes aprovechar para dar paseos más largos con tu mascota, caminar mientras hablas por teléfono o andar sobre una cinta mientras ves la televisión. Eso significa que eres una persona más activa.

Aprovecha para dar ir andando al trabajo, dar paseos más largos con tu mascota o caminar mientras hablas por teléfono

Añade proteínas en cada comida. Que en el almuerzo y la cena haya alimentos ricos y proteínas y bajos en grasas como los yogures desnatados, los huevos, los pescados, las carnes magras o los frutos secos es muy beneficioso para tu salud y, además, harán que la espera entre horas se te haga más corta y no tengas que visitar el frigorífico cada cierto tiempo.

Alma, Corazón, Vida

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