las amistades peligrosas penthouse

El porno y el auge de la extrema derecha

¿Puede una revista ser sexualmente provocativa y a la vez propaganda política? La famosa publicación erótica parece que lo está intentando

Foto: Foto: Reuters.
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Desde que Vox consiguiera 12 escaños en las elecciones andaluzas muchos se preguntan cómo es posible el auge de un partido de la extrema derecha. Mientras unos se resignan pensando que se debe a la "necesidad de un cambio" otros culpan a las redes sociales y a los medios de comunicación.

Es el partido que más seguidores tiene en Instagram. Su red es la que más ha crecido en 2018, según el último informe de la Asociación de la Comunicación Digital en España. Y la más utilizada por usuarios de entre 16 y 30 años. Pero, ¿realmente cuál es el porqué de su auge? ¿Lo será el porno? El caso español es diferente, pero os vamos a contar lo que piensan algunos sobre lo que está pasando en EEUU.

El pasado miércoles, Nicole Cliffe, destacada personalidad de Twitter y columnista de varios medios (escribe sobre maternidad y la crianza de los hijos), fue atacada por la revista 'Penthouse'. La cuenta oficial tuiteó una caricatura de ella en la que la incluían en #TheNewPuritansList por ser "nuestra mala mami favorita" y por influenciar mal a los padres. Otros medios no daban crédito ante la despectiva referencia hacia el trabajo que realiza la periodista sobre la maternidad , pero Cliffe parecía tranquila, convirtiendo rápidamente la caricatura en el avatar de su perfil y pasando del tema.

Los seguidores de Cliffe, que no tienen nada que ver con los de esta publicación, tuvieron que preguntarse: "¿Tiene esta icónica revista porno ahora un lado intelectual? Su respuesta es que "sí". "Es extremadamente instructiva si estás tratando de comprender cómo las décadas de lucha sobre el feminismo se han transformado en corrientes ocultas de la desordenada política partidista de 2018", asegura Rebeca Cebolla en su artículo de 'Slate'.

Durante años la publicación ha promovido el "pensamiento libre", siempre que este sea del tipo que encienda a los hombres

El lema de Penthouse en la década de 1990 era "sexo, política y protesta". Su contenido editorial se describía como "sobrepasando los límites". "La revista enfureció a feministas y conservadores, pero otros la alabaron por romper tabúes”, escribió Robert D. McFadden en el obituario del fundador Bob Guccione. Este, que también fue editor, pensó explícitamente en la revista como un proyecto político. "Creo que hicimos una contribución muy seria a la liberalización de leyes y actitudes", aseguró en 2004 en 'New York Magazine'. "Mucho de lo que ha sucedido en el mundo occidental con respecto a los avances sexuales se debe directamente a los pasos que nosotros decidimos tomar", añadía.

Al igual que su rival 'Playboy', tenía la ambición de contribuir a la cultura y al discurso político. Hubo artículos de Philip Roth, Stephen King, Joyce Carol Oates, y Anne Rice y hasta se entrevistó a Isaac Asimov. Anna Wintour trabajó como editora de moda en la parte en la que publicaban desnudos masculinos (aunque ella ha tendido a restarle importancia a esa parte de su biografía).

Políticas de género

Sin embargo, siempre hubo fotografías de mujeres desnudas y algunas que sobrepasaron los "límites" obtuvieron la crítica del movimiento feminista. En 1980, las activistas Melissa Farley y Nikki Craft llevaron a cabo una protesta de dos años que llamaron "Rampage Against Penthouse". En una reflexión posterior, Farley describió la pictórica 'Penthouse' como esclavista y provocó un movimiento denunciando la revista y atacando su "feminicidio": "Nueve imágenes de mujeres asiáticas atadas con cuerdas en los tobillos, muñecas, labios y nalgas. Dos de las fotos las muestran colgando de los árboles con las cabezas inclinadas hacia adelante, aparentemente muertas", criticaba.

Muchos han tachado a 'Penthouse' de ser contraria al feminismo, por eso la revista ha encontrado una causa común con la derecha

Ambas activistas y sus compañeros quemaron una efigie de Bob en Wisconsin y quitaron copias de la publicación en las librerías mientras contaban historias de sus propios ataques sexuales y repartían propaganda en la que pedían a la gente que les ayudaran con sus boicots publicitarios. Uno de estos panfletos, conservado en la colección digital de la Biblioteca Schlesinger de Harvard, mostraba una foto de un hombre desnudo con una careta de Guccione con el título: "Bob Guccione es el editor de 'Penthouse', un manual para violadores".

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Esta revista ha sufrido una letanía de problemas financieros. Quizás en respuesta a estos factores, 'Penthouse' Australia, una licencia de la marca sin conexión editorial con la revista estadounidense, ha oscilado hasta la extrema derecha. Se han publicado artículos como 'Por qué las chicas de la derecha son mejores novias' o consejos como "si quieres una mujer florero, deshazte de esas feminazis de izquierda y prueba tu suerte con una chica glamurosa de derecha centrada en la libertad", escribía Daisy Cousens, una de sus redactoras.

La política de la revista estadounidense podría caracterizarse como inconsistente. 'Penthouse' también ha enfurecido a los fanáticos de Trump: en enero de 2017, la revista anunció que pagaría un millón de euros por los "derechos exclusivos de las cintas de Trump en un hotel de Moscú" o en mayo, puso a Stormy Daniels (la actriz porno que contó las intimidades del presidente) en la portada llamándola "La mascota del siglo" y ofreciéndole un espacio para hablar sobre las peripecias de Donald en el dormitorio.

Pero demasiadas ocasiones la revista ha dado voz a un grupo heterogéneo de personas de la derecha como Blaire White, una youtuber trans que apoya a Trump, Jordan Peterson, psicólogo clínico o Debra Soh, neurocientífica y escritora conocida por defender la posición de James Damore de que las diferencias de género explican la subrepresentación de las mujeres en varios campos científicos y el argumento en contra de permitir la transición de los niños trans; y Dennis Hof, dueño de varios burdeles estadounidenses.

#Metoo

La publicación parece girar más a la derecha cuando toca directamente la política de género. Permiten la publicación de artículos que critican el movimiento #MeToo usando una combinación de generalizaciones vacías y reduccionismo. En un par de ensayos,se caracterizó erróneamente el hashtag del movimiento como #BelieveAllWomen (es #BelieveWomen y esa diferencia importa) y atacaron a Asia Argento o Rose McGowan, asegurando que no fueron realmente "violadas" por Harvey Weinstein.

Tal vez lo más inquietante es que 'Penthouse' recogió datos sobre la vida de Argento antes de la muerte de Anthony Bourdain, esencialmente acusándola de causar su suicidio."El feminismo tóxico existe. No podemos seguir negando eso", explicaba McSweeney. Para ella, estas víctimas no pertenecían al #MeToo y sus errores personales condenan a todo el movimiento. Las muchas otras revelaciones de conducta indebida masculina en múltiples industrias más allá de Hollywood ni siquiera se discuten.

Mucho de lo que ha sucedido en el mundo occidental con respecto a los avances sexuales se debe directamente a 'Penthouse'

El tratamiento de la revista sobre otros temas políticos contemporáneos de carácter candente se puede describir como confuso. El número de diciembre de 2016 contaba la historia de "Anya" (una modelo negra) que dejó sus llaves en el trabajo y una de sus vecinas, al verla sacar la llave de repuesto, llamó a la policía: "Después de todo era una mujer de color, por lo que no debe ser buena persona para nada". El segundo relato fue sobre una oficial de policía rubia que "estaba muy buena". Se puede adivinar lo que implicaba esto: fotos de Anya en un crucero y de la policía posando en posición de ataque.

¿Pensamiento libre?

Durante años la publicación ha promovido el "pensamiento libre", siempre que este sea del tipo que encienda a los hombres. Damien Costas, editor de la versión australiana, aseguraba continúan luchando por la libertad de expresión como hace la revista desde su inicio: "Todavía estamos peleando contra aquellos que ocupan posiciones de poder y que aplastarían el debate en lugar de participar en él".

Muchos han tachado a 'Penthouse' por ser contraria al feminismo y todavía trabajan con este problema hoy. Visto desde este punto tiene sentido que la revista haya encontrado una causa común con el equipo de pensadores de la derecha. Si quitas de la política supuestamente "libre" a la máxima derecha siempre encontrarás la misoginia del 'centro'.

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