ENTREVISTA CON JEROME GLENN

Los 3 futuros que nos esperan: “Podemos ser Somalia hi-tech si no hacemos nada”

Desde mediados de los años 90, el Proyecto Millennium intenta prever escenarios de futuro para ser capaces de actuar a tiempo. Su director, Jerome Glenn, trae la fórmula a España

Foto: Jerome Glenn, retratado en el auditorio del Espacio Fundación Telefónica. (Foto: Héctor G. Barnés)
Jerome Glenn, retratado en el auditorio del Espacio Fundación Telefónica. (Foto: Héctor G. Barnés)

“Gran parte de la humanidad a principios del siglo XXI se imaginaba un futuro de desempleo masivo debido a los avances de la Inteligencia Artificial (IA), la robótica y otras tecnologías. Hoy vemos que muchos de estos miedos fueron infundados”. Este párrafo, que uno puede leer con la música que acompañaba el 'crawl' inicial de 'Star Wars' por encima, es el comienzo de uno de los tres escenarios alternativos que presenta el informe 'Trabajo/Tecnología 2050', realizado por el Proyecto Millennium, uno de los 'think tank' de prospectiva más importantes del mundo.

Se trata del medianamente optimista, recuerda a El Confidencial Jerome Glenn, director ejecutivo del programa, durante su visita a Madrid. Caben otras posibilidades, o más halagüeñas, como la de la economía de la autoactualización o menos, como la de la agitación político-económica. No son lecturas en la bola de cristal, matiza, sino material para reflexionar acerca del futuro que se avecina, y que constituye la base para los talleres que el proyecto organiza a lo largo y ancho de todo el planeta con el objetivo de que cada país identifique los retos a los que tendrá que enfrentarse en las próximas décadas.

La inteligencia artificial limitada puede acabar con trabajos, pero la general nos obligará a replantear por completo nuestra relación con el empleo

El último de ellos tendrá lugar en España, en colaboración con la Fundación Telefónica y el Nodo Millennium español, PROPSKTIKER, y contará con la participación de 100 figuras del ámbito de la empresa, la cultura, la economía y la política. Según Glenn, “las mejores mentes del país, que vengan de distintas áreas y que quieran lo mejor para la gente”. Estos parirán en febrero de 2018 una edición española de dicho estudio, pero el proyecto no se quedará ahí, sino que se renovará periódicamente a medida que los retos a los que nos debamos enfrentar evolucionen.

Glenn, que dio este miércoles una charla en el Espacio Fundación Telefónica, anima al lector a ir al detalle en cada uno de los escenarios. Estos pueden leerse casi como una novela de ciencia-ficción, pero también como un mapa del futuro a corto, medio y largo plazo explicando, por ejemplo, en qué condiciones puede funcionar una renta básica garantizada, por qué la educación STEM puede dejar de ser tan útil después de 2030 o qué papel pueden llegar a jugar los sindicatos. De mano de Glenn profundizamos en estas posibilidades.

PREGUNTA. En su último informe prevé tres escenarios de futuro diferentes. ¿Puede detallarnos cuáles son?

RESPUESTA. El objetivo de describir escenarios como estos es descubrir qué es lo que no sabemos. Así que dejas de escribir e investigas. Por ejemplo, uno de los temas de los que se suele hablar es la renta básica garantizada, por su relación con el desempleo. Pero para saber si es viable tenía que preguntarme por las proyecciones de flujo de caja, pero me di cuenta de que nadie lo había hecho. Hablé con el Primer Ministro de Finlandia, que había llevado a cabo un experimento, para ver si tenían una previsión de flujo de caja. No. Volví seis meses más tarde. Tampoco. Nadie fue capaz de dármelo, así que soy todo oídos para el que pueda proporcionarme ese dato.

¿Te robará el trabajo o te ayudará a enviar currículos mientras duermes? (iStock)
¿Te robará el trabajo o te ayudará a enviar currículos mientras duermes? (iStock)

En el primer escenario asumimos que habrá una continuación del contexto presente, lo que significa que se tomarán buenas y malas decisiones, como hoy en día. Si lo proyectas al futuro, puedes saber más o menos qué puede ocurrir. Por ejemplo, poner impuestos a los robots para que paguen tal y como tú lo haces. Por lo tanto, tienes una curva que va hacia arriba, con nuevas fuentes de ingresos como esta, y otra que baja, que es la del coste de vida, porque se abaratarán los transportes, por ejemplo. Parece que ambas se cruzarán en algún punto alrededor de 2030.

2030 es una buena apuesta para fijar el paso de la inteligencia artificial limitada a la inteligencia artificial general. La distinción entre los distintos tipos de inteligencia es muy importante: limitada es lo que tenemos hoy, como la máquina que venció al campeón mundial de Go. Si se cambiasen las dimensiones del tablero 19x19 a 10x10, el programa ya no podía hacerlo, porque su propósito es complejo, pero es otro. La general no es así: es parecida a ti, pero no eres tú. Como los aviones y los pájaros: hacen lo mismo, pero no son lo mismo.

Es importante porque, cuando nos referimos a la inteligencia limitada, nos damos cuenta de que unos trabajos concretos pueden ser realizados por máquinas. La inteligencia general es capaz de reescribir su código base, y para 2030, ya tendremos computación cuántica. Imagina que esto sea accesible en la nube para todo el mundo: ¿para qué necesitarías ya a nadie? Además, podrías tener una propia interfaz en tu cerebro, o lentes de contacto con ella. Todo ese conocimiento podría estar disponible al instante para todo el mundo, lo cual elimina de golpe los trabajos 'offline'.

El propósito del trabajo será la autoactualización: hacer cosas para desarrollarte continuamente, no solo para ganar un sueldo

El problema es que muchos trabajos son eliminados por la inteligencia limitada, lo que dispara el desempleo. Pero esa no es la gran crisis. Sí lo es la inteligencia global, cuando ves que los niveles de paro del 20% se elevan hasta el 80% en apenas tres años. Es demasiado rápido, así que tienes que hacer todo lo posible por evitarlo.

P. ¿Cómo?

R. En el escenario uno, unos gobiernos que están preparados y otros que no. Para eso estamos montando talleres en España, para que no tengáis ese problema (risas). En el escenario dos, los gobiernos no han tomado las decisiones necesarias para anticiparse al problema. A medida que se extienden la inteligencia artificial o la ingeniería genética, el crimen organizado comenzará a tener más poder, porque cuando los gobiernos no toman las decisiones acertadas, otros actores entran en juego. Las empresas también tendrán más poder. El escenario dos es una especie de Somalia 'hi-tech', que deje atrás toda clase de víctimas y la gente no sabe de quién fiarse. Cuando montamos el taller en Israel, salió que el escenario 2 era el más probable.

P. ¿Qué pasa con el tercero, el más optimista de todos ellos?

R. Es un poco diferente. La gente se ha tomado su tiempo para pensarlo, no ha llegado a soluciones apresuradas, aprenden unos de otros y se dan cuenta de que tienen que cambiar el sistema educativo y la manera en que entendemos el trabajo como una manera de conectarte con el mundo. Pongamos que te interesan 20, 30 o 40 cosas diferentes. Tu inteligencia artificial, tu avatar, puede ir por el mundo buscando contratos mientras duermes y te los entrega cuando te levantas. No puedes hacer todos ellos, pero digamos que hay unos 15 que te interesan y que puedes firmar al momento.

Cada día, por lo tanto, la persona estará implicada en su autoactualización. Una vez que hayas satisfecho todas las necesidades de las que hablaba Maslow –físicas, de autoestima–, ¿qué es lo siguiente? Esto. Cada persona es diferente, por lo que su actualización también lo será. El sistema educativo está planteado de la manera opuesta: primero de primaria, segundo, tercero… Produces a gente como en una fábrica, para una sociedad previsible. Pero la sociedad del futuro es mucho más compleja, como la de ahora lo es mucho más que la de hace un siglo. El propósito del trabajo será la autoactualización: hacer cosas para desarrollarte, no solo para ganar un sueldo.

Vivir más no es un problema si conseguimos vivir mejor. (iStock)
Vivir más no es un problema si conseguimos vivir mejor. (iStock)

Así que tu lugar en el mundo será muy diferente que el de al lado. Y si estás tan ocupado en ser tú mismo, ¿quién te va a parar? ¿Cuánta gente en el mundo gasta tiempo hoy en intentar detenerte? Si estoy ocupado siendo yo mismo, ¿por qué habría de hacer eso? Aun así, aún habrá gente trabajando; según nuestras previsiones, habrá seis mil millones de personas en el futuro. Mil millones aún tendrá trabajos como los conocemos, pero tres mil millones de personas podrán formar parte de la economía de la autoactualización. Otros mil millones vivirán la transición, y habrá otros mil millones en la economía sumergida en la que no se paguen impuestos. Proporcionamos estos escenarios desde hace 20 años en los talleres, divididos en grupos (trabajo, educación, negocios, cultura) y recogemos las recomendaciones.

P. España tiene que enfrentarse a varios retos. Uno de ellos, que es común a otros países occidentales, es el envejecimiento del población.

R. La mayoría de la gente se siente nerviosa por este motivo ante la incapacidad de cumplir con sus obligaciones financieras. Es decir, por sus pensiones. Esto asume que la gente no cambiará. Es decir, si la población envejece al mismo ritmo que en los últimos años, tienes un problema financiero. Pero estamos aprendiendo cada vez mejor cómo funciona el cerebro y cómo conseguir que tenga una mejor salud a medida que se envejece. Tu cerebro funciona porque tiene azúcar, pero con el paso del tiempo, genera una especie de mugre que impide que los nervios funcionen correctamente. Por eso las personas mayores pueden recordar algo que ocurrió hace mucho pero no ayer.

Si aprendimos a utilizar la biología sintética, lo podremos evitar. La gente habla mucho de la inteligencia artificial, pero no de esto. Por ejemplo, nos puede permitir crear una pequeña placa que se introduzca en tu cerebro y que cuando te despiertes, te sientas como nuevo. Ya no es solo que recuerdes más cosas, sino que, como todo está relacionado, el resto de tus funciones vitales mejoran. Si invertimos en biología sintética desde ya, la población que envejece podrá hacer otras cosas en el futuro. De nuevo, esto no quiere decir que sea un trabajo, sino averiguar qué les interesa.

Es posible que en algún momento un individuo pueda crear y utilizar un arma de destrucción masiva con sus propios medios

Estoy seguro que ahora, mientras hablamos, hay gente de 65 años ganándose la vida en internet, vendiendo sus productos en Ebay, por ejemplo. El gobierno puede ser inteligente y animar a esta gente para enseñar a losdemás antes de que se jubilen. Así que en lugar de montar un taller conmigo, por ejemplo, pueden explicar a otras personas que están a punto de entrar en esta nueva economía cómo lo hicieron, lo que resulta más convincente. Envejecer no es agradable a no ser que el cerebro funcione. Eso es lo que permite la biología sintética. El envejecimiento de la población puede ser una carga, pero también un activo si sabe aprovecharse.

P. Como ha dicho al principio, lo malo de anticipar el futuro es que no sabemos qué no sabemos. Ocurrió durante décadas, por ejemplo, con el cambio climático. ¿Cuáles son esos puntos ciegos en los que deberíamos centrarnos más?

R. Este es uno de ellos. Otro problema es que nos estamos centrando en la inteligencia limitada en un único sector. Por ejemplo: ¿cuál es su impacto en los conductores de camiones? Es importante, pero no nos estamos fijando en la inteligencia global que cambiará la economía, la cultura del trabajo y las relaciones entre personas.

Otro son las nuevas formas de comida. La industria de la alimentación de origen animal, según contaba la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) en un estudio de 2006, emite más gases invernadero como industria que el sector del transporte. ¿Qué pasaría su pudiésemos fabricar esta comida, y conservar su sabor, directamente de material genético? La vaca no viene de la nada, viene de ese material genético. Pero no necesitamos su pelo, o sus cuernos, solo queremos sus músculos y la carne, y eso se puede conseguir de esta manera. Esto permite, por ejemplo, la descentralización de la industria. Además, toda la contaminación generada por la ganadería, que requiere una gran cantidad de transporte y logística, descenderá.

Carne de vaca sin vaca. (iStock)
Carne de vaca sin vaca. (iStock)

Hay otra cosa. Tengo dudas de hablar sobre ello. La inteligencia artificial, robots y demás, le da cada vez más poder a la gente, para bien o para mal. Una de las situaciones posibles, no seguras, pero posibles, es que en algún momento un individuo pueda crear y utilizar un arma de destrucción masiva con sus propios medios. La seguridad global se centra en países u organizaciones, pero no tanto en individuos. Esto cambia la manera en la que se entiende la seguridad y qué debe hacerse. Por ejemplo, a la hora de identificar rápidamente los cambios moleculares en el aire de un lugar público. Si la gente porta materiales que puedan resultar destructivos, debes tener una manera de identificarlo. Pero esto no soluciona el problema.

La segunda parte es que cada vez sabemos más acerca de nuestro cerebro pero no lo aplicamos a la salud pública. Si nos concentramos en averiguar cómo conseguir que la gente tenga salud mental desde que son pequeños, es menos probable que nadie quiera volar a todo el mundo por los aires. Es decir, la lucha por mejorar la salud global se convierte en una cuestión de seguridad. Tampoco soluciona el problema, pero lo reduce. En tercer lugar, saber cuál es el rol de la familia y de la comunidad a la hora de prevenir que los individuos atenten. Aún no sabemos muy bien qué hacer cuando la seguridad desciende al nivel del individuo. La idea de que cada individuo pueda convertirse potencialmente en una persona así en 20 años es un grave problema.

Alma, Corazón, Vida

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