PRUEBA CON ESTE TRATAMIENTO ALTERNATIVO

El peligro de las pastillas para dormir: pueden crearte problemas muy serios

Los expertos aseguran que aquellos que buscan una buena noche de descanso deberían hacer más ejercicio en vez de probar suerte con los medicamentos

Foto: Alrededor de cuatro millones de españoles sufren insomnio crónico. (iStock)
Alrededor de cuatro millones de españoles sufren insomnio crónico. (iStock)

Si tus sueños te echan de menos; si por más que quieres dormir, no puedes; si cada noche empiezas a dar vueltas en la cama, a tener largas conversaciones con la almohada, a hacer visitas a la cocina y a desesperarte; y, en definitiva, si eres uno de los cuatro millones de españoles que sufren insomnio crónico, tal vez deberías desechar la idea de tomar pastillas para conciliar el sueño.

España presenta uno de los consumos de ansiolíticos y somníferos más elevados de Europa y la tendencia sigue creciendo sin freno. Sin embargo, no solo son más populares que efectivas, sino que los investigadores han dado la voz de alarma durante años sobre sus riesgos (incluidos el infarto cerebral y el ataque al corazón) y han advertido de la necesidad de dar con tratamientos alternativos más seguros para paliar el insomnio.

¿Igual de perjudiciales? (iStock)
¿Igual de perjudiciales? (iStock)

Este tipo de medicamentos representan la misma amenaza para nuestro cuerpo que fumar. Así lo cree Shawn Youngstedt, investigador del sueño de la Universidad Estatal de Arizona: “Son tan malos como fumar un paquete de cigarrillos al día, por no hablar de que causan infecciones, caídas y demencia en los ancianos; además, pierden su eficacia después de unas semanas”, recoge el tabloide británico 'The Daily Mail'.

Afortunadamente, no solo señala el problema, sino que apunta a una solución. El investigador asegura que aquellos que buscan una buena noche de descanso deberían realizar más actividad física en vez de probar suerte con las pastillas. “Este breve periodo de actividad física conseguirá cansarte, quemar tus energías y te ayudará a quedarte dormido de forma natural”, señala Youngstedt.

Las pastillas para dormir representan la misma amenaza que fumar todo un paquete de cigarrillos al día

Pero no está solo. En la última década numerosas investigaciones han demostrado la hipótesis de Youngstedt. Por ejemplo, el estudio realizado por la psicóloga Kelly Glazer Baron, de la Universidad Rush, en Chicago. "Descubrimos que las mujeres mayores más activas tienen más energía, están menos deprimidas y duermen mejor”, asegura. También lo corrobora Christopher Kline, de la Universidad de Pittsburg, quien estudia el sueño a través de la lente de la medicina deportiva: “Nuestros resultados muestran que el ejercicio mejora la calidad del sueño tanto en las personas autodiagnosticadas, así como entre quienes se les han realizado mediciones objetivas en una clínica”.

“Hacer ejercicio es más barato, saludable y fácil”, resume con contundencia Youngstedt. Además, hay un beneficio añadido: “La investigación sugiere que aquellos que son físicamente activos tienen un menor riesgo de desarrollar insomnio en primer lugar”. De igual modo, estar más activo físicamente es también beneficioso para aquellos que sufran la apnea del sueño o el síndrome de las piernas inquietas.

La prescripción de ejercicio

Y os preguntaréis: ¿Cuánto ejercicio físico se necesita para tener una buena noche de descanso? La mayoría de los estudios se centran en la cantidad recomendada por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU: dos horas y media de actividad aeróbica de intensidad moderada a la semana junto con un entrenamiento específico de fuerza o resistencia dos días a la semana.

Al respecto, Kline nos resuelve la duda de qué significa ejercicio moderado: "Caminar con energía, ir en bicicleta, usar la máquina elíptica o cualquier otra actividad que aumente tu ritmo cardíaco pero con el que puedas seguir hablando (aunque tengas que coger aire de vez en cuando)”. “Hacerlo al aire libre es incluso mejor, pues la exposición a la luz ayuda a regular los ritmos circadianos del cuerpo y puede ayudar a promover el sueño”, agrega Youngstedt.

¿Cuál es el mejor momento?

Por lo general, los expertos solían aconsejar la mañana. De hecho, estaba bien con tal de que fuese seis horas antes de irse a dormir. Sin embargo, las recomendaciones están cambiando. “Un mito común es que se deber evitar el ejercicio por la noche”, señala Youngstedt. “Tan solo a un 10% de las personas les afecta la hora en la que se ejercitan, incluso si es solo un par de horas antes de acostarnos”, agrega.

Foto: iStock.
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No obstante, es mucho menos probable que la gente cancele su actividad física si lo hace por la mañana. “Los madrugadores son mucho más consistentes. Solemos dejar nuestras responsabilidades para la tarde, por lo que no siempre cumplimos con las expectativas de ejercicio. Lo más importante es establecer un calendario personalizado y ceñirse a él".

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