'OS RECIBIMOS CON ALEGRÍA'

Siesta, gritos y cañas: los tópicos más extendidos sobre los españoles

Superada la fase de que vamos vestidos de faralaes montados en un corcel antes de echarnos la siesta, esto es lo que la gente hoy en día piensa de los españoles

Foto: Así, en esa pose y todo, vamos a comprar el pan, a sacar el ticket del parquímetro... (iStock)
Así, en esa pose y todo, vamos a comprar el pan, a sacar el ticket del parquímetro... (iStock)

Toros, paella y flamenco. Estas palabras estarán entre las primeras cosas que un extranjero dirá sobre España. Sin embargo, toda la farándula que se crea en torno a la imagen de nuestro país, no son más que tópicos inciertos… o quizá no tanto.

El resto del mundo y, sobre todo nuestros vecinos europeos, suelen percibir muchas diferencias en nuestro modo de vivir; muchas motivadas por el horario. El diario 'The Economist' ha sido el último en subirse al carro de señalar las particularidades españolas en este sentido. Lo cierto es que, como bien apunta, mientras nosotros desayunamos, el resto de europeos ya está trabajando y, poco después de que nosotros volvamos de la comida, ellos ya terminan. También alargamos el día mucho más que ellos, pero, sin duda, nuestros horarios son una de las cosas que les producen un choque cultural.

Los extranjeros tienen la imagen del español como ese individuo barrigudo que va del sofá a la fiesta y de la fiesta al sofá

Tirando de tópicos, diremos que a los españoles no nos gusta que profieran tópicos sobre nosotros, aunque nosotros lo hacemos constantemente. La realidad es que esta generalización se hace en todas partes pero, bien entendida, resulta divertida. En nuestro caso, esperemos que cuando los extranjeros nos visiten conozcan algo más de nuestra cultura, aparte de que tenemos la sede oficial del ‘balconing’.

1. Impuntuales

Si lo pusieras al revés, verías que estás llegando tarde. (iStock)
Si lo pusieras al revés, verías que estás llegando tarde. (iStock)

Los extranjeros muchas veces no entienden que, si alguien ha quedado a las ocho, no se llegue a esa hora. En muchos países, sobre todo en Europa, no solo se citan puntualmente a una hora, sino que es probable que lo que intenten sea llegar cinco minutos antes, para no apurar el tiempo en caso de imprevisto. Todo lo contrario que nosotros, que llegaremos, en todo caso, cinco minutos tarde.

Es que los españoles nos tomamos los diez minutos de cortesía de una forma… flexible. Quién no tiene ese grupo de amigos en el que las ocho son las nueve y media aproximadamente, para disgusto de ese también clásico amigo del grupo que sí es puntual y acaba esperando siempre más de la cuenta.

Y, demonios, si una fiesta empieza a las 10, ¡es a las 10! No significa que vayas viniendo a las 10:30 y te presentes una hora más tarde. Eso es algo que muchos extranjeros y patrios nunca podrán entender.

2. La siesta, deporte nacional

Así nos ven todo el rato. (iStock)
Así nos ven todo el rato. (iStock)

Un clásico, los extranjeros tienen la imagen del español como ese individuo barrigudo que va del sofá a la fiesta y de la fiesta al sofá. Es cierto que una siesta a tiempo puede ser una victoria, y esta práctica no es exclusiva de nuestro país; pero la extensión es el problema.

Mientras en otros países se echan a mitad de la jornada una siesta de entre veinte minutos y media hora, la posibilidad de siestas de dos o tres horas, y la creencia de que todos los españoles hacemos eso a diario, les llega a escandalizar. Un ciudadano polaco nos cuenta que aún piensa que las jornadas laborales en España, con una o dos horas de descanso para comer (es muy común en Europa y EEUU que el tiempo para comer sea de unos 15 minutos aproximadamente) están hechas específica y oficialmente para echarse la siesta después del almuerzo.

3. Somos gritones

Quizá susurrar... no susurremos mucho. (iStock)
Quizá susurrar... no susurremos mucho. (iStock)

Cuántas veces hemos oído eso de: “había mucha gente gritando y pensé ‘son españoles’… Y lo eran”. En el extranjero tenemos fama de hablar en un tono bastante por encima de la media y, lo peor, es que muchas veces somos nosotros mismos los que apelamos a este tópico.

Es hora de reconocer que quizá no seamos las personas que más gritan del mundo; quizá lo hagan también en otros países (si estáis pensando en nuestros amigos italianos o argentinos, no os lo impediremos), pero los españoles tenemos un tono de voz alto. Entonemos en este caso el ‘mea culpa’ a todo volumen.

4. Corrupción política

Esto debería venir en un sobre. (iStock)
Esto debería venir en un sobre. (iStock)

Archiconocida en los últimos tiempos en todas partes, ya que los escándalos de corrupción política en nuestro país han dado la vuelta al mundo en las primeras páginas de los periódicos. Sin duda un tema que causa controversia, chanza o, al menos, sorpresa para los extranjeros. Triste tópico pero ya popularizado como ‘marca España’.

5. Nos encantan los toros

Nos ven así de actuales. (iStock)
Nos ven así de actuales. (iStock)

Vamos a pensar que no creen que vayamos vestidos de toreros por la vida, pero las corridas de toros les parecen algo tan exótico que les resulta chocante, y no pueden evitar especular sobre ello.

Muchos piensan que es como el cine para nosotros, que vamos a verlas una vez por semana, y hay incluso quien cree que todos sabemos torear. Simplemente les resulta muy gracioso que pueda existir un espectáculo de esas características; de la polémica existente entre amantes y detractores del toreo, o de si se produce maltrato animal, a menudo no tienen ni idea.

6. ‘Too much’ fiesta

Con confeti y todo; es un no parar. (iStock)
Con confeti y todo; es un no parar. (iStock)

Uno de los tópicos más escuchados es que estamos todo el día de fiesta en fiesta; claro, eso es lo que ven los extranjeros cuando vienen a hacer turismo de borrachera a resorts plagados de…. más extranjeros.

Las ferias, los San Fermines, la Semana Santa… Es cierto que contamos con numerosas fiestas populares en nuestro haber, pero, de verdad, también trabajamos, y según las estadísticas, más que los estadounidenses, por ejemplo. Esperemos que en el próximo viaje los turistas tengan tiempo para fijarse en cómo trabajan los camareros que les sirven las copas y arreglan sus habitaciones de hotel.

7. Demasiado cariñosos

Para algunos es como morrearles al atraco, un escándalo. (iStock)
Para algunos es como morrearles al atraco, un escándalo. (iStock)

La costumbre de saludar con dos besos muchas veces choca a los extranjeros. Mientras que en Italia o Francia también existe esa costumbre, en otros sitios simplemente se dan la mano, o ni eso, un simple ‘hola’ basta. Por eso entienden como una expresión de cariño exagerado o, en ocasiones, improcedente que nos lancemos a dar besos por doquier a gente que acabamos de conocer.

También es frecuente la percepción de que damos abrazos por doquier, o que tendemos a establecer contacto físico con facilidad. En este caso el tópico sí es bien fundado, pero es una cuestión de las costumbres de cada lugar. En algunas culturas el contacto físico (aunque sea para abrazar) es una intromisión, pero en buena parte de los casos, los extranjeros perciben esto positivamente, como la prueba de que somos naturalmente cariñosos; o simplemente les resulta gracioso que seamos tan “efusivos”.

8. Tomar un café

Espera, eso no es un café... (iStock)
Espera, eso no es un café... (iStock)

A algunos sorprende que utilicemos esta fórmula con ligereza y que, como afirma una extrañada estadounidense, “luego tomen de todo menos un café”.

Ella misma explica que no entendía, cuando alguien le instaba a tomar un café… por la noche. Le pareció de lo más exótico, pero con el tiempo comprendió que el producto era lo de menos. “Lo que queréis decir es que os apetece ir a tomar alguna bebida. Supongo que lo importante es disfrutar de la compañía”. Ese es el espíritu.

9. Hablamos mal inglés

'Are you talking to me?' (iStock)
'Are you talking to me?' (iStock)

Este es un tópico que no se sabe muy bien si se ha creado dentro o fuera de nuestras fronteras. Quizá no seamos los que mejor manejamos los idiomas, de hecho la última estadística de ‘Randstad’ apunta a que el 51% de los trabajadores hablan más de un idioma (la media europea es del 66%), pero muchas veces tenemos un patrio miedo al ridículo.

Dan prueba de ello varios testimonios que afirman que alguna vez, los extranjeros les han dicho que nuestro acento hablando inglés es “muy sexy y caliente”. No sabemos si se refería al de todos los españoles o al de sus interlocutores en particular, pero nos subimos al carro y nos ponemos la medalla todos, que eso también es muy español.

10. Comidas a todo tren

'¡Mira qué capotazos pega José Tomás!' (iStock)
'¡Mira qué capotazos pega José Tomás!' (iStock)

Los españoles tenemos fama de utilizar cualquier excusa para hacer una comida con amigos. De algún modo no va desencaminado, aunque ellos quizá piensen que la paella es nuestro plato único y la sangría nuestra bebida favorita.

Un amable testigo de esta clase de tópicos proferidos por extranjeros nos cuenta que una holandesa le preguntó con extremada curiosidad si en España, como efectivamente creía, comemos jamón todos los días. Ojalá, amiga, ojalá.

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