'AHÍ TE QUEDAS'

Al paro por la puerta grande: las 7 formas más impresionantes de dejar un trabajo

La jornada laboral no siempre es fácil y hay ocasiones en las que es mejor no levantarse… O sí, para salir triunfante de una oficina y no volver jamás

Foto: 'I'm so excited and I just can't hide it'. (iStock)
'I'm so excited and I just can't hide it'. (iStock)

¿Cuál es la mejor forma de irse de un trabajo? Cuando llega la hora de abandonar el barco, es cierto que todo el mundo aconseja la despedida elegante, en la que, cual lord inglés con monóculo, agradezcas a la empresa todo lo que ha hecho por ti y comentes lo mucho que les echarás de menos en tu andadura profesional.

Un nuevo estudio publicado en ‘Journal of Applied Psychology’, recoge que la mayoría de la gente que abandona un trabajo lo hace mediante cartas de despido, e intenta explicar diligentemente las razones de su marcha. Además, un 9% de los 500 encuestados, aseguraba haber seguido trabajando para terminar lo que tenían pendiente después de comunicar su despido.

Desesperada por dejar el trabajo, de media jornada (12 horas), se propuso llegar tarde para conseguir que la despidieran

Pero en ocasiones se cruzan jefes que bien podrían entrar en un ranking de despidos insólitos que te dejan con la boca abierta. Y, con sinceridad, todo el mundo ha tenido alguna vez a un jefe de esos que hacen la vida imposible por hobby y ha soñado con entrar en su despacho para decirle lo rematadamente cretino que es antes de irse triunfal mientras cae confeti y suena ‘I’m so excited’ de The Pointed Sisters.

Por ello, hemos elaborado una lista con algunos despidos tan difíciles de imaginar como reales.

Leve discusión

Un usuario de 'Business Insider' cuenta cómo un día en medio de una discusión y en una escalada de tensión imparable “mi jefe intentó golpearme con una silla en la cabeza. Agarré la silla, le dije “que te den” y me fui de allí para siempre”.

Los días libres

El premio al cretino integral se lo lleva este jefe, que echó a uno de sus empleados por pedir un día libre para ir a ver a su padre a urgencias, que había sido ingresado en estado grave, a la voz de “no puedo estar pendiente de si tu padre se muere, así que, despedido”.

Este ha preferido volcarse en su vocación de Superman. (iStock)
Este ha preferido volcarse en su vocación de Superman. (iStock)

Pero ese no es el caso. Nuestra confidente cuenta que, desesperada por dejar el trabajo, de media jornada (12 horas), se propuso llegar tarde para conseguir que la despidieran. “El caso es que me agobio tanto con la puntualidad que solo conseguí, e intentándolo con todas mis fuerzas, llegar 10 minutos tarde cada día. La gente ni lo notaba”, comenta.

Ese no es el camino para dejar un trabajo, También cuenta que hacía menos trabajo del que le correspondía, pero nada. Finalmente, sabedora de las leyendas urbanas que circulaban sobre la petición de días libres, decidió entrar en el despacho y pedir un día libre con la excusa de ir al médico. “Dos días duré en la empresa”, añade. Un finiquito muy luchado.

Tarta de despido

Este es uno de los clásicos que circulan por la red. Hay gente que está tan deseosa de dejar su trabajo que no tiene por menos que encargar una tarta en la que le explique a su jefe los maravillosos motivos por los que le abandona. Una dulce, dulce noticia.

'Voy a un lugar mejor, donde pueda hacer pis siempre que me apetezca'. (Pinterest)
'Voy a un lugar mejor, donde pueda hacer pis siempre que me apetezca'. (Pinterest)

Voto de silencio

El siguiente personaje tenía una original forma de hacer su trabajo en el hotel en que estaba. Se encargaba del servicio de habitaciones pero, al parecer, al llevar los desayunos aprovechaba para echarse un cortado y una tostadita, y ya de paso charlar un rato con los huéspedes.

Cierto es que pillaba por banda a cualquier incauto con el fin de contarle sus más esplendorosas anécdotas vacías de toda relevancia pero, un día, estando en una de sus sesiones de almuerzo, llegó uno de sus superiores y, horrorizado, le espetó que no podía continuar con esa actitud.

Un despido con gracia a veces se agradece

Nuestra persona anónima, como cabe esperar, diligentemente, se levantó de la cama del huésped en la que se había sentado, y a la voz de “¿Qué pasa, que no puedo hablar con nadie?” Le tiró el carro del desayuno a su superior encima y salió por el pasillo aún gritando “¡con quien me dé la gana hablaré! ¡Será posible!”.

Cuidado con lo que comes

Esta amiga aprovecha para confesar que una vez despidió a uno de sus empleados, con el que además tenía amistad. Suponemos que no lo tenía muy estudiado cuando le dijo “¿te gustan las setas? Porque te voy a dar boletus”. La cara del muchacho debió ser como la que se nos ha quedado al conocer la historia, pero un despido con gracia a veces se agradece. Bravo.

El correo maldito

La cara de este buen hombre, al que llamaremos José, también debió ser digna de fotografiar. Nos cuenta que comenzó con mucha ilusión a trabajar en una empresa y, aunque pasaron los primeros días y aún no había firmado el contrato, en ese momento no le preocupó.

Decidió dejar su trabajo como como director de producción de una empresa para hacer lo que siempre había soñado

Lo que sí le mosquearía un poco fue cuando, llevando una semana, “recibí un email del jefe, evidentemente dirigido al departamento de recursos humanos”; en él decía: “esta tarde despides a José y que no vuelva”. Elegante, sin duda.

Perseguir tu sueño

A este hombre le inspiró una chica en bikini que se presentó a un concurso de talentos. En ese momento, decidió que era la hora de dejar su trabajo como director de producción de una empresa, porque descubrió que lo que le llenaba realmente era hacerse... ¡Youtuber! ¡Sí señor!

Aquí se le puede ver en su primer vídeo como youtuber a jornada completa. Triste no parece. Esperemos que cumpla su sueño.

Alma, Corazón, Vida
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