INVESTIGACIÓN empírica

Bebí 5 cafés en un día después de estar meses sin probarlo, y esto fue lo que pasó

El café genera leyendas de todo tipo, desde ser considerado un superalimento al enemigo mortal que tenemos que evitar. Lo que le ocurrió a Áine Cain fue revelador

Foto: La forma en que asimilamos el café tiene un componente genético. (iStock)
La forma en que asimilamos el café tiene un componente genético. (iStock)

El café es, probablemente, el estimulante natural más popular, y la segunda bebida natural más consumida, después del té. Con luces y sombras, ha sido asociado a problemas de insomnio, nerviosismo, depresión y a algunas enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, también se le atribuyen propiedades para mejorar la memoria a corto plazo y prevenir las enfermedades neurodegenerativas, para combatir el envejecimiento prematuro e incluso para evitar la depresión, por su efecto estimulante. Además, un estudio realizado por la Universidad de Hardvard en 2015 asocia el consumo regular de café con el control de la diabetes y de algunos problemas cardíacos.

Estos beneficios o desventajas para la salud dependerán de cómo afecte a cada persona la ingesta de café, aunque los expertos suelen tener consenso en apuntar que, en una medida moderada (algunos expertos ponen el límite en 5 tazas), el café es beneficioso para la salud.

“No soy pájaro madrugador; es difícil que sienta algo más que dolor y miseria por la mañana”

Eso es precisamente lo que hizo Áine Cain, que decidió, tal y como cuenta en ‘Business Insider’, darse un atracón de café después de un tiempo sin probarlo, para vivir en sus propias carnes cuáles son sus efectos.

Lejos de ser una entusiasta del café, Cain cuenta que siempre prefirió el , pero en la universidad comenzó a tomar café como refuerzo para mantenerse despierta las noches en vela. La experiencia le resultó reconfortante, pero tras graduarse ya no tuvo la necesidad de tomarlo, así que lo dejó… hasta ahora. Pasados unos meses decidió emprender este experimento por curiosidad, y ¿qué mejor día que el lunes para una dosis extra de cafeína?

Café 1, 07:30h

El primer café del día y de la semana; hay quien dice que no puede empezar a funcionar sin tomarse uno, pero eso realmente no es una necesidad, sino una cuestión de costumbres.

Aunque el aroma del café es una buena señal de que el día ha comenzado, Aine no notó demasiada actividad con su primer café con leche. Claro, que como ella misma dice: “no soy pájaro madrugador; es difícil que sienta algo más que dolor y miseria por la mañana”.

Café 2, 08:30h

(iStock)
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Antes de llegar a la oficina, Áine compró otro café, con leche y hielo en este caso. Dos cafés en el lapso de una hora sí que pueden dejar muestras de cierta actividad.

Sin embargo, explica: “llegué al trabajo motivada, pero no más que un día normal. Hice todo mi trabajo, pero no conseguí ningún superobjetivo; no puedo decir que me sintiera una 'supertrabajadora' con la doble dosis de café”.

Café 3, 12:30h

Una alarma fue la que previno a Áine de que era la hora de tomarse un nuevo café. Estaba tan enfrascada en su trabajo que se le olvidó, así que fue a hacerse otro.

“Puede que estuviera algo inquieta, pero me dio por pensar si el hecho de estar observando mi propio comportamiento y anomalías en mi productividad hacía que bajase mi nerviosismo”.

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Lo cierto es que el modo en que afecta la cafeína a las personas depende de diversos factores. Uno es su consumo habitual, y otro, la genética. Una investigación publicada en 2015 en ‘Molecular Psychiatry’ reveló variaciones genéticas comunes en las personas más aficionadas al café.

Café 4, 15:00h

Al medio día, empezó a notar que bajaba su productividad, así que decidió hacerse otro café. “Tras terminar de beberlo noté que se me levantaba dolor de cabeza”.

Hay varios estudios orientados a los dolores de cabeza asociados al café. El realizado por la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega, en 2009, apunta a que la ingesta de grandes cantidades de café aumenta las probabilidades de sufrir dolor de cabeza ocasional. Pese a ello, esta misma investigación, y otras como la publicada por Centro de Información Café y Salud (CICAS) en 2014, observaron que, por contra, quienes tomaban café padecían menos dolores de cabeza crónicos, como migrañas.

Café 5, 17:00h

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El café con hielo del final de la jornada. “Llegados a este punto, puedo decir que no he notado absolutamente nada. Aparte de que estoy un poco harta del café. Me pregunto si habré desarrollado tolerancia en mi época universitaria”.

Se han realizado muchas investigaciones sobre el café que apuntan en diversas direcciones. En lo que sí parecen estar de acuerdo, como publicaba la revista Neuropsychopharmacology en 2010, es en la tolerancia que genera en consumidores habituales.

De manera que, tal y como la propia Áine concluye, “el café afecta a cada persona de manera diferente”. Dependiendo de la tolerancia que hayas adquirido o de lo nervioso que te ponga por factores naturales, como el genético, desarrollarás un comportamiento distinto al beberlo. Cierto es que, normal o descafeinado, seguirá siendo el aroma más característico de la mañana.

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