TRAS LA BARRA DEL BAR

Los secretos que ocultan los camareros, contados por ellos mismos

Hazte a la idea: ni te dan garrafón ni te echan más hielos para aguarte la copa. Un grupo de profesionales de la hostelería revelan sus más desconocidas confidencias, y te van a sorprender

Foto: ¿Será verdaderamente una aceituna? (iStock)
¿Será verdaderamente una aceituna? (iStock)

Que si dan garrafón, que si las bebidas están calientes, que si menudo borde el barman… Muchas veces no alcanzas a entender por qué tu consumición tiene un sabor extraño o qué es lo que le has hecho al camarero para que te trate con tanto desprecio. Va siendo hora de que te enteres.

Un grupo de profesionales de la hostelería revelan en 'Men's Health' los secretos mejor guardados de su trabajo, y te sorprenderá saber lo que realmente ocurre en uno de tus lugares más apreciados: el bar.

El hielo, su gran aliado

A todos nos gusta que nos sirvan las copas frías, pero cuando empezamos a ver caer hielos a mansalva en el vaso empezamos a dudar si cabrá la cantidad suficiente de alcohol para que el combinado sepa tal y como queremos. Sin embargo, y pese a que muchas personas defienden y difunden la leyenda urbana de que a más hielo menos alcohol, es mentira.

Cuanto más hielos ponen en el vaso, más rápido se terminan las copas para que no se queden aguadas

“La mayoría de los bares tienen predeterminadas las cantidades de licor que deben poner en cada bebida, así que por mucho hielo que te pongan tu copa tendrá el mismo nivel de alcohol”, asegura Scott Young, autor y fundador de LaBartendingMasters.com, una web que recoge opiniones, sugerencias y trucos maestros de la hostelería. Young asegura haber servido más de 900.000 bebidas en su vida y en ninguna de ellas el hielo del vaso afectaba a la cantidad de alcohol que servía.

No obstante, en cierto modo sí que el hielo es un buen aliado para que consumamos más: “Se enseña a los camareros que el hielo es su mejor amigo. Cuanto más ponen en el vaso, más rápido se termina la gente las copas para que no se queden aguadas”, asegura el experto 'barman'.

Controlan tu borrachera

En muchas ocasiones, de ellos depende que salgamos de un bar a 'cuatro patas' y berreando el 'Asturias, patria querida' pudiendo, en el peor de los casos, causar algún pequeño destrozo en el local. De hecho, en algunos países la legislación cubre que si alguien tiene un accidente con el coche por ir ebrio al volante, puede demandar al camarero, al establecimiento e incluso a ambos. Por su bien, les compensa que no nos emborrachemos de más, pero no siempre les resulta sencillo asegurarse de en qué estado nos encontramos.

Tal y como revela Hayley, un camarero de la zona de Hayley, su truco es tan sencillo y efectivo que quizás ni se te habría pasado por la cabeza: pone marcas en las botellas para saber cuando es “necesario” frenar a un cliente. “No, no estás loco cuando notas que tu copa está menos cargada”, advierte. Desde detrás de la barra han optado porque sea así. “Los trastornos en el habla y decadencia de las habilidades motoras son claros indicadores de que el cliente ha consumido demasiado y no debe ser servido”, sentencia April Wachtel, una camarera que tiene bien claro a quién cortar –nunca mejor dicho– el grifo.

Te tienen controlado, y más te vale portarte bien. (iStock)
Te tienen controlado, y más te vale portarte bien. (iStock)

Así, sí: cómo tienes que pedirles

Ni chasquidos con los dedos o aspavientos con los brazos, ni mucho menos un elevado grito de '¡camarero!' o '¡jefe!'. Les gusta que les miren a los ojos.

“Si quieres llamar la atención de un servidor, ponte de pie tan cerca de la barra como te sea posible, cuadra los hombros hacia donde esté y trata de fijar tu mirada sobre la mía”, asegura otro profesional. Tal y como explicó un estudio elaborado por científicos alemanes, esto puede deberse a que los camareros organizan en su cabeza la distribución del local y los pedidos en función de la cantidad de gente que haya en el bar, así que llamando su atención mediante el contacto visual pasamos a formar parte de su 'cola mental', y nos atienden de buena gana.

Beben en el trabajo

Puede que no te sorprenda en absoluto, pero fuera de nuestras fronteras hay muchos lugares en los que el generalizado hábito de tomarse un chupito o copa cuando se está trabajando detrás de una barra es ilegal. “Muy pocos camareros se sienten cómodos bebiendo una cerveza o un cóctel mientras están trabajando de cara al público, pero un pequeño chute les proporciona un poco de buen humor y les activa sin apartarles en absoluto de sus funciones”, defiende Young.

Listas negras compartidas

Sí. Aquel garito en el que –a parte de pagar una cuenta desorbitada– la liaste con tus amigos, causando algún que otro destrozo e importunando al personal, se ha quedado con tu cara y es mucho más común de lo que piensas que se agarren al famoso 'derecho de admisión' para impedirte de nuevo la entrada si tienes la caradura de volver por el local…

Si quieres invitar a una copa a una chica y hacerle llegar una nota escrita en una servilleta a través del camarero, paga la bebida por adelantado

“Estamos trabajando, no borrachos y de fiesta. Si decides volver nosotros decidimos si queremos servirte o no. Pero no nos limitamos a nuestro bar”, advierte Hayley, quien deja desvela que entre algunos establecimientos comparten listas negras comunitarias advirtiendo al resto de locales de la ciudad sobre a qué personas es mejor no atender. Piénsatelo dos veces antes de hacer un baile a lo 'Bar Coyote' mientras están recogiendo la barra.

Ayudas o trabas a tu flirteo

El coqueteo en las barras de bar es casi tan común como las rondas de cervezas. Y los camareros pueden ser nuestros mejores aliados para triunfar. A través de ellos podemos descubrir, por ejemplo, el nombre de la persona con la que querríamos intimar o pedirles que inviten a una consumición de parte de 'aquel caballero (o señorita) del otro lado de la barra'. Pero tienes que hacerlo bien: “Si quieres invitar a una copa a una chica y hacerle llegar una nota escrita en una servilleta con un piropo y pretendes que el camarero entregue tu sorpresa, paga la bebida por adelantado. Entonces puede que te ayude”, comenta Young.

Propinas anticipadas

Has llegado justo en 'la hora feliz', tienen una oferta del día de lo más apetitosa o pretendes compartir tu consumición con tu acompañante. Nadie va a juzgar que estés en modo ahorro, menos algunos camareros, especialmente aquellos cuyo sueldo depende de que les des un pequeño extra.

“Las propinas en efectivo son especialmente apreciadas, incluso si nos pagan con tarjeta de crédito”, asegura Young, quien recomienda que no las dejemos para el final de la noche y recompensemos a los camareros a medida que vamos pidiendo consumiciones. De este modo sabrá que vamos a estar allí un tiempo y vamos a ser generosos: “De esa manera, sé por adelantado que vas a cuidar de mí y me centraré en cuidar mejor de vosotros”, sentencia.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios