SALIR NO ES PATRIMONIO DE LOS JÓVENES

Así es ir de fiesta con más de 40 años: “Todo es mejor ahora, alcohol, drogas y sexo”

Las obligaciones familiares o los problemas de salud apartan a muchas personas de la fiesta, pero cada vez hay más gente de mediana edad decidida a seguir saliendo hasta que el cuerpo aguante

Foto: ¿Por qué deberías renunciar a la fiesta cuando cumples 50 años? (iStock)
¿Por qué deberías renunciar a la fiesta cuando cumples 50 años? (iStock)

J. acaba de cumplir 50 años y lo celebró con una fiesta por todo lo alto que no acabó hasta las 6 de la mañana. Como lleva saliendo desde que era adolescente, tiene amigos de diferentes edades, pero su comportamiento es básicamente el mismo: todos beben (mucho), gran parte toma drogas y los que no tienen pareja tratan de ligar.

Las obligaciones familiares o los problemas de salud apartan a muchas personas de la fiesta, pero cada vez hay más gente de mediana edad decidida a salir hasta que el cuerpo aguante, pues es lo que han hecho toda la vida. J. asegura que su forma de salir es igual que cuando tenía 30 años, pero la frecuencia y la intensidad ya no es la misma: “Ahora raro es el día que salgo y me voy a casa después de las 6. Hace unos años (no tantos) lo habitual era continuar hasta el infinito. Mientras hubiese drogas, la noche no acababa aunque el reloj dijese que eran las 6 de la tarde del domingo”.

Tampoco le preocupa la salud, entre otras cosas, porque tiene la suerte de levantarse relativamente bien el día siguiente: “Yo no hago nada para contrarrestar las drogas y el alcohol. Descansar el día siguiente. Y como ahora salgo con menos frecuencia, y hago algo de ejercicio, no suelo tener grandes resacas. Y la verdad, a mí las drogas, a excepción del speed, no me dan bajón, así que recupero con bastante facilidad. Debe de ser la genética, pero a lo largo de mi vida no he sufrido muchas resacas asesinas. Y en caso de tenerlas, a base de beber litros y litros de agua, ha desaparecido”.

“Es complicado mantener los lazos con las personas de tu edad, porque además la mayoría son gente que ya no merece la pena”

Para H., que tiene 49 años, está divorciado y tiene dos hijos, la salud no es un problema. Simplemente, no se pregunta por ella. Lo que tiene claro es que salir es más divertido que antes: “Aguanto más, en todos los sentidos”.

Irse de fiesta a los 40 o 50 años tiene, además, una importante ventaja. “Se liga mucho más, y se bebe mejor, porque tienes más dinero”, explica H. Dado lo caro que es irse de fiesta, la gente de mayor edad, que suele tener más recursos que la gente joven, no tiene que andar mirando todo el rato lo que queda en la cartera. “Todo es mejor ahora: alcohol, drogas y sexo”, insiste.

No hay ninguna razón para no seguir disfrutando, y a todo el mundo le interesa que la gente de mediana edad siga saliendo. “Existe un interés netamente consumista en explorar un mercado emergente y cada vez más numeroso, habida cuenta de la tendencia demográfica”, explica José Antonio Tamayo, psicólogo responsable de la Unidad de Conductas Adictivas de centro Activa Psicología, en Madrid. “El mercado del ocio está intentando cubrir y abarcar segmentos más extensos de población, que incluyan edades mayores, promoviendo actividades que tradicionalmente han estado más asociadas a jóvenes, como las fiestas y salidas nocturnas”.

Oferta no falta. Quizás la única dificultad para los mayores de 40 es tener amigos con los que darlo todo. “Yo sigo pasándolo bien”, asegura J. “Pero muchos de mis amigos ya no salen o lo hacen de forma ocasional y eso merma un poco la diversión”. H. es de la misma opinión, pero asegura que, al final, encuentra gente con la que irse de fiesta: “Es complicado mantener los lazos con las personas de tu edad, porque además la mayoría son gente que ya no merece la pena. Votan a Esperanza… De modo que sueles salir con el grupo de gente que tienes que está en la misma situación que tú: pueden ser parejas, colegas con tías en plan rollo, gente más joven, tías que acabas de conocer, un colega que tiene el día libre de la pareja… y con ese pequeño grupo de gente que aún perdura”.

'One foot in the rave'. (Corbis)
'One foot in the rave'. (Corbis)

La fiesta no es sólo de los jóvenes

Como explican Elena Rodríguez y Eusebio Megías en el estudio La percepción social de los problemas de drogas en España, 2014, el imaginario social claramente considera que atiborrarse de alcohol y drogas es algo que corresponde a los jóvenes. “Por un lado se atribuye más consumos a quienes son más jóvenes que a uno mismo, independientemente del grupo de edad en que se encuentre quien contesta", explican los investigadores. Pero, además, se considera que salir de fiesta es algo justificado entre los jóvenes, y no tanto en la gente mayor. 

Pero esto es, precisamente, lo que lleva a mucha gente de mediana edad a seguir saliendo de fiesta. Como es algo propio de los jóvenes, cuando salen se sienten menos viejos. El imperante culto a la juventud, asegura Tamayo, hace que gente cada vez más mayor trate de comportarse como los chicos de 20 años: “Aparentar ser joven y mostrarse juvenil es un valor en auge, que tiene su contrapunto en el rechazo a envejecer y a los signos que lo delaten”. Y no salir de fiesta es uno de ellos.

“Pensábamos que los 30 eran los nuevos 20, entonces pasaron a ser los 40. Y ahora sospecho que son los 50”

Lo cierto es que los tiempos están cambiando, y mucha de la gente que tenía 20 años en la década de los ochenta no está dispuesta a abandonar por completo la costumbre de salir de fiesta. Sencillamente, no quieren pasar a formar parte de la lista de cuarentones normales que pasan su tiempo libre paseando y viendo la televisión.

En un artículo en The Telegraph, el empresario de la noche Alex Proud, que ya ha cumplido 45 años, se pregunta si hay un nivel aceptable de fiesta para una persona que se acerca peligrosamente a los 60. “Es realmente una de las grandes preguntas de nuestro tiempo”, apunta. “Pensábamos que los 30 eran los nuevos 20, entonces pasaron a ser los 40. Y ahora sospecho que son los 50. Quizás incluso los 60 y los 70. Mira a tu alrededor. Los ancianos no sólo están acabando con todo el dinero de la familia, siguen saliendo como si aún fuera 1999”.

Quizás el caso británico es especialmente paradigmático –sólo hay que darse un paseo por Magaluf o Benidorm para ver hordas de ingleses borrachos que pasan con mucho de los 40–, pero en España las cosas también están cambiando.

Según la Encuesta Domiciliaria Sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES), la ingesta de alcohol a diario es superior entre los mayores de 35 (edad que el Plan Nacional Sobre Drogas considera como “fin de la juventud”), algo que se se explica por el mayor consumo de vino en las comidas –característico de las llamadas wet cultures, como la nuestra–, pero el número de personas de más de 40 que salen de fiesta a lo grande, y con frecuencia, no es nada despreciable.

Como aseguran las encuestas, hay un porcentaje considerable de personas de mediana edad que siguen saliendo de fiesta los fines de semana a emborracharse y muchas de ellas tampoco renuncian al consumo esporádico de drogas: cada vez es mayor el uso de sustancias ilegales entre los mayores de 35, sobre todo en lo que respecta al cannabis y la cocaína.

Por lo general, la gente que acostumbraba a tomar algún tipo de droga en la juventud, sigue haciéndolo cuando se va de fiesta. Como reconocía J.: “Cuando salgo intento pasarlo bien y hacer uso de drogas. Siempre lo he hecho así, y seguirá siendo así, al menos por el momento”.

¿Cuándo debemos dejar de salir?

“Estoy casi seguro que, cuando tenía 19, pensaba que dejaría de salir a la inimaginable edad de 32, pues tendría hijos”, explica Proud. “Cuando tuve hijos paré un poco (aunque aun así seguía despierto toda la noche). Pero cuando los niños empezaron a dormir, la fiesta regresó. Entonces me di cuenta de que no terminaría nunca”.

Proud cree que no hay nada de malo en ello. “No estoy sugiriendo que vivamos como Keith Richards o Jack Nicholson, pero entonces piensas en unas cuantas cervezas, un porro, unas copas de vino y, oh, acabo de recordar esa papelina de cocaína que llevo en la cartera… ¿No suela tan mal no? No suena del todo incompatible con ese 50 cumpleaños que se vislumbra en el horizonte”.

“No seas guay con tus hijos respecto a las drogas. No les digas que las tomas. No seas de esos padres que dejan abiertamente que sus hijos se metan”

A mucha gente puede chocarle ver a personas con más de 50 años saliendo de fiesta como si no hubiera un mañana. Pero el resto de cosas que hace la gente de mediana edad, asegura, no son mucho mejores: “Muchas cosas lucen mejor cuando eres joven. No estoy muy seguro de que ver a alguien de 54 años puesto de éxtasis sea mucho peor que ver a alguien de la misma edad montando una bici de 3.000 libras o nadando en una piscina. Además, cuando te haces mayor puedes salir por buenos restaurantes y clubes privados, y puedes permitirte las cosas buenas”.

Según Proud, puedes seguir saliendo de fiesta hasta que el cuerpo te diga basta, con lo único que debes tener cuidado es con que no se entere la gente, sobre todo si tienes hijos: “No seas guay con tus hijos respecto a las drogas. No les digas que las tomas. No seas de esos padres que dejan abiertamente que sus hijos se metan. Y, por el amor de Dios, no te drogues con tus hijos, aunque tengan más de 18. Las drogas son como el porno. Debes informar a tus hijos sobre el riesgo de caer en él, pero nunca jamás debes compartirlo con ellos, en ningún sentido”.

Y tampoco debes olvidar, como recuerda Tamayo, que “cualquier persona a cualquier edad es susceptible de desarrollar una dependencia a sustancias psicoactivas”. Y no parece una buena idea volverse cocainómano con 50 años.

Alma, Corazón, Vida

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