¿El ayuno adelgaza?

Esta dieta funciona. A los médicos no les gusta, pero dicen que es eficaz

Desde que se hizo popular esta dieta tiene cada vez más seguidores. Pero sus supuestos beneficios para perder peso e incluso evitar el cáncer o la diabetes, no parecen convencer a los nutricionistas

Foto: ¿De verdad adelgaza y mejora la salud dejar de comer durante cinco días? Los expertos dan su opinión, y no están tan seguros. (iStock)
¿De verdad adelgaza y mejora la salud dejar de comer durante cinco días? Los expertos dan su opinión, y no están tan seguros. (iStock)

La dietas basadas en el semiayuno llevan dando que hablar desde principios de año. Se trata de un régimen que permite comer lo que quieras y perder peso tan sólo con llevar una alimentación estricta cinco días al mes. 

Pero eso no es todo, además de adelgazar, ayuda a cuidar de la salud y a vivir más tiempo: “Las últimas investigadores han revelado que un ayuno de cinco días cada 30 reduce drásticamente el riesgo de cáncer y enfermedades del corazón y hace que la grasa corporal desaparezca”, explica Linda Geddes en el Daily Mail.

Con este tipo de seductoras ventajas –¿quién no quiere estar delgado y vivir más años?– la dieta del ayuno intermitente ha ganado cada vez más adeptos. Sin embargo, son muchos los especialistas en medicina y nutrición que insisten en que los beneficios de esta dieta no están apoyados por ninguna prueba fiable e incluso que dejar de comer repetidamente aunque sea en periodos cortos podría conducir a la osteoporosis y a la desnutrición. ¿Qué hay verdaderamente de bueno?

Todo lo que sube, baja (y viceversa)

No hay duda de que los beneficios que ofrece la restricción calórica a largo plazo ganan peso frente a la idea de reducir la ingesta unos pocos días, “en los que sólo se tienen que reducir entre un un 30% y un 40% las calorías recomendadas al día sin dejar de obtener las vitaminas, minerales y nutrientes necesarios”, aseguran los defensores de esta dieta.

Según los estudios realizados en ratones y monos, el ayuno intermitente hace que sea más difícil que los cánceres se desarrollen, se reduce el riesgo de padecer diabetes, se mejora la función cerebral y se redistribuye la grasa de la zona del vientre donde es más perjudicial.

El problema es que, como denuncian los detractores de esta dieta, la mayoría de los estudios han monitoreado a los participantes sólo entre tres y seis meses. “En ellos parecen funcionar, pero la pérdida de peso es similar a lo que se pierde a través de una dieta convencional de reducción de calorías”, explica Geddes.

Diferentes estudios en animales e investigaciones sobre cómo afecta el hambre en humanos coinciden en que se da una mayor susceptibilidad a padecer osteoporosis, infecciones, alteraciones en el ciclo menstrual, disminución de la fertilidad y una cicatrización más lenta de las heridas. Los expertos creen que los estudios a corto plazo sobre la dieta no han revelado estos problemas porque los participantes tenían instrucciones dietéticas claras y fueron seguidos de cerca.

Menudo tipín se les ha quedado, ¡y están más sanos que nunca! (iStock)
Menudo tipín se les ha quedado, ¡y están más sanos que nunca! (iStock)

No hay nada de magia

Mucho antes de que este tipo de dietas se hiciesen tan famosas, se realizaron estudios en humanos para observar cómo afectaba el ayuno en aquellas personas que dejaban de comer por razones religiosas, como ocurre durante el mes de Ramadán en el que los musulmanes dejan de comer y beber desde el amanecer hasta el atardecer. Curiosamente se observó que las personas que participan en un ayuno por creencias no pierden peso –quizás porque pueden comer las calorías de un día entero al romper con el ayuno cada tarde– y sin embargo sí que se enfrentaban a un problema de salud importante: muchos padecían una reducción temporal de la función cognitiva a causa de la deshidratación.

“Puede que en la gente que ayuna conscientemente con la intención de perder peso sea diferente” comenta Alexandra Johnstone, científica especializada en nutrición de la Universidad de Aberdeen: “Aunque se ha demostrado que los ayunantes consumen alrededor de un 20% más de calorías en la primera comida después de sus días de ayuno, parece que en las siguientes tomas comen con normalidad lo que sugiere que el ayuno intermitente realmente podría ser útil para la pérdida de peso”.

La mayoría de los estudios que muestran efectos beneficiosos del ayuno han contado con participantes que siguen una dieta mediterránea habitualmente

“Esta dieta en la que se reduce la ingesta de calorías un 25% unos días y a continuación vuelve a comerse normal, es muy similar a las dietas de restricción de calorías tradicionales”, opina Krista Varady, profesora de nutrición en la Universidad de Illinois y autora de The Every-Other-Day Diet (Hachette Books).

Es más, la mayoría de los expertos en nutrición coinciden en que no hay nada de mágico en el cómo y el por qué de que funcionen las dietas de ayuno. “Creo que simplemente es una manera de manipular la cantidad de calorías que comemos”, continúa Varady, quien insiste que en planes de ayuno pueden parecer más útiles porque a menudo a la gente le cuesta seguir una dieta regularmente, se las acaban saltando y no consiguen los mismos resultados.

¿De verdad comes lo que quieres?

María Pegington, dietista e investigadora en la Universidad de Manchester, ha participado en los ensayos de la dieta estaca que al margen de los días de ayuno, el resto del tiempo mantienen una dieta mediterránea rica en verduras y cereales integrales: “La mayoría de los estudios que muestran efectos beneficiosos del ayuno han contado con participantes que siguen una dieta mediterránea habitualmente”.

“Parece que hay algo beneficioso sobre el ayuno intermitente, pero tenemos que llegar al fondo sobre la cantidad real de tiempo que debe mantenerse la restricción alimenticia, cómo se reduce la ingesta de energía y lo que debe realmente comerse durante esos días”, insiste Pegington.

Otras preguntas sin respuesta son con qué frecuencia deberían ayunar para obtener mayores beneficios o qué deben comer durante eso cinco días. “Quizás el mito más destacable sobre el ayuno intermitente es pensar que puedes comer lo que quieras el resto del tiempo y aún así perder peso”, puntualiza la dietista.

No te escondas mujer, si dicen que el resto de días puedes comer lo que quieras. (iStock)
No te escondas mujer, si dicen que el resto de días puedes comer lo que quieras. (iStock)

¿Sólo desaparece la grasa abdominal?

Hace apenas un mes, investigadores de la Universidad del Sur de California publicaron un estudio en la revista Cell Metabolism en el que probaron a reducir la ingesta de calorías entre un 34% y un 54% durante cinco días y el resto del tiempo comían normalmente.

Las 19 personas que hicieron la dieta experimentaron una reducción de los marcadores de enfermedad cardiovascular, diabetes y cáncer así como una importante reducción en la grasa abdominal, pero esta última se produjo como consecuencia de una autofagia: un proceso regenerativo en el que las células dañadas son destruidas y luego reconstruidas.

“Pero la regeneración de los tejidos de esta manera significa que está básicamente perdiendo trozos de su cuerpo que luego tendrán que volver a crecer”, explica Lynne Cox, estudiante de biología molecular del envejecimiento de la Universidad de Oxford.

Aunque esto podría ser positivo para la sustitución de los componentes desgastados del cerebro o de las células musculares dañadas, también podría ser peligroso. De hecho, un estudio realizado en la Universidad de California encontró que los ratones de más edad expuestos a la dieta morían prematuramente.

“Para las personas mayores o cualquier persona con una enfermedad subyacente, como la diabetes, problemas del corazón o un sistema inmunológico débil, esta dieta es probablemente una mala idea”, insiste Cox.

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