Sáciate y adelgaza

Cuatro formas de comer todo lo que quieras y aún así perder peso

¿Te imaginas comer en abundancia sin pasar hambre y sin eliminar ninguno de tus platos preferidos? Esta es la estrategia que utilizó un amante de la buena mesa para no engordar sin privarse de nada

Foto: Con estos trucos se acabó el ir a la nevera en medio de la noche para matar el hambre. (Corbis)
Con estos trucos se acabó el ir a la nevera en medio de la noche para matar el hambre. (Corbis)

Especialmente ahora que se acerca el verano, adelgazar algún kilo y estar en plena forma se convierte uno de los grandes objetivos para muchas personas. Los horarios laborales, la falta de tiempo libre e incluso las altas temperaturas se convierten en las mejores excusas para no ponernos a dieta, por no hablar de nuestra increíble capacidad para obviar las recomendaciones de practicar algún deporte….  

Cambiar nuestra alimentación para perder peso no es el plan más apetecible para nadie: requiere constancia, fuerza de voluntad y, lo peor de todo, comer menos. ¿O no? Ben Lipton, redactor gastronómico en Health y amante de la buena comida, se planteó qué posibilidades había de adelgazar sin necesidad de pasar hambre y encontró que era posible disfrutar de platos llenos y sabrosos.  

Comer es uno de los grandes placeres de la vida y luchar contra el hambre sólo conduce a la frustración

“Casi todos los consejos para perder peso se basan en comer menos y moverse más”, comenta el autor, y otros tantos en eliminar algún alimento determinado de tu dieta lo que, generalmente, sólo conduce a obsesionarnos con querer comer todo aquello que nos han prohibido. Lipton lo tenía claro: quería comer lo mismo y adelgazar. Y, para ello, siguió esta estrategia que utilizan numerosos nutricionistas, atletas y entrenadores personales, que permite comer en abundancia sin pasar hambre y sin eliminar ninguno de tus platos preferidos. Simplemente haciendo algo de hueco a alimentos más saludables.

Las reglas de desplazamiento

Partiendo de la base de que “comer es uno de los grandes placeres de la vida y luchar contra el hambre sólo conduce a la frustración”, Lipton aprendió a amar y a cocinar todo tipo de alimentos que hasta ahora obviaba en su dieta, la gran mayoría de origen vegetal, para descubrir la mejor forma de adelgazar sin pasar hambre. Estos son sus cuatro trucos.  

Un plato apetecible ¿verdad? No tienes que dejar de comerlo para adelgazar. (Corbis)
Un plato apetecible ¿verdad? No tienes que dejar de comerlo para adelgazar. (Corbis)

1. Sustituir alimentos

Para ser capaces de conseguir perder peso con este método, es fundamental conseguir que verdaderamente nos gusten alimentos más saludables que los que estamos habituados a comer, especialmente si tu dieta incluye alimentos procesados.  

La idea es que cuanto más a menudo los comamos, más ganas tendremos de modificar nuestra dieta”, explica el ex triatleta y experto en alimentación Brendan Brazier. Según un estudio, aunque varía por persona, se necesitan 18 días para formar un nuevo hábito alimenticio: “Poco a poco las galletas industriales y las patatas fritas que comías empiezan a parecerte grasas y pesadas y te apetecerán menos”, insiste Brazier. Lipton recomienda comenzar con pequeños cambios como por ejemplo aliñar la ensalada con sal y pimienta en lugar de con salsa césar.

2. Verduras y hortalizas

Sirviéndote buenas cantidades de estas, conseguirás que tu plato esté igual de lleno pero mucho más bajo en calorías. “Puedes comerlos de todas las formas siempre que los frías”, explica el crítico gastronómico.

¿Es posible adelgazar sin necesidad de pasar hambre y disfrutando de platos llenos y sabrosos?

Por ejemplo, añadiendo una guarnición de pimientos, champiñones o espinacas a tu plato y quitando algo de cantidad de carne, notarás como hay la misma o más cantidad de comida y te sacias antes, pero en realidad estás ingiriendo menos calorías. Otro ejemplo que pone Lipton es coger los condimentos con los que sueles rellenar un sándwich o hamburguesa y hacer un plato de verduras mixtas en lugar de meterlos entre pan y pan.

El relleno sí, pero sácalo del pan. (Corbis)
El relleno sí, pero sácalo del pan. (Corbis)

3. Controla las cantidades

Es importante evitar comer en exceso. Es decir, aunque estemos sustituyendo las grasas por otros alimentos saludables y con pocas calorías, tampoco tenemos que andar repitiendo o desbordando los platos de comida. Brittany Kohn, dietista neoyorquina, sugiere que comamos las mismas cantidades de alimentos similares con menos calorías –sustituir las patatas fritas por batata asada, por ejemplo– pero no empezar a comer más, porque entonces nos acostumbraremos y será más difícil saciarnos.

4. Endulza tu vida, pero con cuidado

“Agregar un elemento que dé sabor dulce a tu plato principal ayuda a combatir los impulsos de querer comer un postre azucarado”, aconseja la especialista en nutrición y autora de Best Green Eats Ever (Countryman Press) Katrine Van Wyk. Por ejemplo, añadirle pera o manzana a una ensalada es un truco simple que te ayudará a calmar la ansiedad de comer dulce y mejorar tus niveles de glucosa en sangre. No hay que eliminar el azúcar, pero sí tratar de comer sólo el saludable (de frutas y verduras).  

Alma, Corazón, Vida

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