La increíble historia de los 'bebés milagro'

Una mujer sin órganos reproductores da a luz a dos gemelos

Tras años pensando que jamás podría ser madre, Hayle Haynes ha logrado cumplir el sueño de su vida. Los avances médicos han hecho posible que Hayle,

Foto: Hayle Haynes junto con sus dos gemelas conocidas como los bebés milagro (Facebook)
Hayle Haynes junto con sus dos gemelas conocidas como los bebés milagro (Facebook)

Tras años pensando que jamás podría ser madre, Hayley Haynes ha logrado cumplir el sueño de su vida. Los avances médicos han hecho posible que Hayley, quien nació sin órganos reproductores, haya dado a luz a gemelos después de someterse durante años a un tratamiento especializado.

Fue a los 19 años cuando recibió la noticia de que nunca sería capaz de dar a luz porque no tenía útero, ovarios ni trompas de Falopio. Los médicos descubrieron leves restos de un útero no desarrollado y, tras someterse a una terapia hormonal para que éste se desarrollase y gracias a la inseminación artificial, ha conseguido albergar no sólo uno sino dos embriones en su interior.

El nacimiento de Avery y Darcey, conocidas como los bebés milagro, ha dado la vuelta al mundo. “Ser madre ha sido el momento más increíble de mi vida, cuando tuve a los bebés en brazos por primera vez me sentí abrumada” declaraba la emocionada mamá al Telegraph: “He pasado nueve años asumiendo que esto nunca podría suceder, pero en ese momento todo el dolor simplemente ha desaparecido”.

El sueño de ser madre

Hayley desconocía por completo que su cuerpo fuese diferente. Aparentemente era una adolescente normal, pero cuando cumplió 19 años y todavía no había comenzado a tener el periodo, comenzó a intuir que algo extraño le ocurría.

Cuando cumplió 19 años y todavía no había comenzado a tener el periodo, comenzaron a intuir que algo extraño le ocurría

Tras meses de viajes de hospital en hospital y someterse a pruebas y análisis de sangre, los especialistas le dijeron que había nacido con cromosomas XY, lo que significaba que genéticamente era un hombre. Así descubrió que padece el conocido como síndrome de insensibilidad a los andrógenos o feminización testicular.

Una condición en la que las hormonas encargadas de desarrollar las características físicas masculinas (andrógenos) no son asimiladas por las células, lo que genera un desorden en el cuerpo y este se desarrolla como si fuera el de una mujer.

“Cuando me dijeron que no tenía vientre me sentí confundida y como si fuese una enferma” explica la joven: “Estaba avergonzada y me sentí como si fuese una mujer a medias: ¿Cómo iba a decirle a un chico que era genéticamente masculina cuando empezásemos a salir?”

Hayley encontró todo el apoyo en su amigo de la infancia Sam, quien ahora es su marido. “Ha sido mi confidente desde el primer día. Con Sam me sentí aceptada y amada por quien era yo” relata la recién mamá. Pese a las circunstancias ambos querían formar una familia y decidieron no rendirse hasta encontrar una solución.

El matrimonio Haynes durante una entrevista concedida a SWNS TV (Youtube)
El matrimonio Haynes durante una entrevista concedida a SWNS TV (Youtube)

El sueño de ser madre

Los primeros signos de esperanza llegaron en 2007 cuando un médico especialista del Royal Derby Hospital encontró en su interior restos de útero que no habían visto en exploraciones anteriores.

Apenas medía unos pocos milímetros, pero los médicos se mostraron optimistas en poder hacerlo crecer a través de un tratamiento hormonal para conseguir los niveles adecuados de progesterona y estrógenos con el fin de crear un ambiente adecuado en el vientre para que pudiese albergar un embrión.

Quería ser madre desesperadamente y estaba angustiada por que la implantación no tuviese éxito

Aunque no podía concebir de forma natural, los médicos apostaban por la opción de la fecundación in vitro.

Fue en 2011 cuando el vientre de Hayley estuvo preparado para someterse a la fecundación in vitro (FIV), tratamiento al que tuvo que someterse en una clínica privada en Chipre ante la negación por parte del NHS de financiar el proceso.

De los 13 óvulos cosechados, dos de ellos eran viables: “Quería ser madre desesperadamente y estaba angustiada por que la implantación no tuviese éxito” comenta la joven mamá.

12 días después el matrimonio Haynes celebraba exaltado el positivo de la prueba de maternidad y seis semanas más tarde, en una exploración rutinaria, llegaba la gran sorpresa: los dos óvulos se habían fecundado y estaban esperando gemelos no idénticos.

Hayley y Sam, de 28 años, en una imagen tomada en la celebración de su boda. (Facebook)
Hayley y Sam, de 28 años, en una imagen tomada en la celebración de su boda. (Facebook)

Un tratamiento largo y costoso

En la presentación de los bebés en sociedad, Hayley y su esposo Sam, ambos de 28 años, se han mostrado muy contentos pero también exhaustos tras finalizar todo el tratamiento: “Hemos gastado mucho en estos bebés. No son sólo nuestros bolsillos que están vacíos, estamos emocionalmente agotados”.

“Primero me dijeron que no podía tener hijos y después que sí. Entonces nos negaron la ayuda que necesitamos”, comenta Haynes respecto a la negativa por parte del NHS de financiar el tratamiento de FIV.

Ante la falta de ayudas públicas, el matrimonio tuvo que gastar más de la mitad de sus ahorros. Alrededor de 10.500 libras –algo más de 14.000 euros– para poder pagar la fecundación in vitro en una clínica de Chipre.

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