Anatomía erógena de los genitales masculinos (I)
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EL EROTICÓN

Anatomía erógena de los genitales masculinos (I)

En artículos anteriores dedicamos unas líneas a la anatomía erógena de los genitales femeninos. Ahora puede ser una buena ocasión para dedicarle también atención a la

En artículos anteriores dedicamos unas líneas a la anatomía erógena de los genitales femeninos. Ahora puede ser una buena ocasión para dedicarle también atención a la anatomía erógena de los genitales de ellos, y a las zonas cercanas.

El hombre es a veces el gran olvidado en las caricias...

Pareciera que las caricias (sobre todo, recibirlas), es más “cosa de ellas” que “cosa de ellos”. Con frecuencia se olvida que la piel del varón también es extremadamente sensible en toda su superficie, de la cabeza a los pies. Que también los hombres disfrutan siendo tocados con dedicación y ternura, siendo acariciados...

Pese a la educación que hemos recibido, el hombre también necesita contacto, pasión... y necesita que recorran y mimen su cuerpo, que le hagan sentirse querido, valorado, que le permitan ser a veces pasivo y sentirse un poco más libre del rol de "experto sexual" que le ha impuesto la sociedad, y que injustamente le hace responsable de su propio placer, y del placer de su amante (sea este hombre o mujer).

Por cierto, muchas parejas (y muchos hombres) descubren que les resultan más agradables y sensuales las caricias en el cuerpo en general, y en las zonas genitales en particular, cuando sólo se realizan por el placer de acariciar, sin buscar ni el orgasmo ni siquiera la excitación, sino simplemente el contacto y la relajación. Como ya sabemos, el coito y el orgasmo no son imprescindibles para que existan placer y goce...

Genitales masculinos y zonas cercanas:

Cuando se piensa en genitales masculinos, siempre se piensa en el pene. Se olvida con facilidad que en el hombre, cerca del pene hay una serie de lugares muy sensibles que se pueden recorrer sin apremios.

Pubis

El pubis del hombre es un área que resulta muy sensual a muchas mujeres (y a otros hombres), pero que es frecuentemente descuidada por la cercanía del pene. El pubis masculino es más liso que el femenino, con un vello normalmente más abundante, y enmarcado por unas caderas más estrechas que las femeninas.

Para muchas parejas es un lugar ideal para depositar besos, arañar, enredar y peinar los rizos del vello, disfrutar con los olores, e incluso descansar la cabeza. Los paseos por el vientre, el ombligo, la cintura, las caderas, los muslos en su parte posterior, interna y anterior, son también del agrado de muchos amantes.

Perineo

El perineo masculino es una zona a la que los orientales han dedicado especial atención. En el caso del hombre, el perineo es la zona que dista entre el final del escroto y el ano. En él tienen su origen los cuerpos eréctiles del pene, y una caricia en la que se ejerza una cierta presión puede ser muy excitante para muchos hombres. Eso sí, es una zona delicada, así que conviene estimularla con cuidado.

Algunas personas acarician a su pareja en esta zona palpando con las yemas de los dedos, buscando el final de la bolsa escrotal (bolsa que recubre los testículos), y reconociendo el área que llega desde allí hasta el ano. Una vez descubierta, humedecen la zona y ejercen cierta presión con un dedo o un par de dedos, solicitando a su pareja que le indique si le agrada el contacto, y qué sensaciones tiene. Otras parejas acarician esta zona con la lengua.

Escroto

Es la "bolsa" donde encontramos los testículos, destinada a mantener una temperatura adecuada para la producción de los espermatozoides. El escroto, al igual que el pene, se retrae y muestra un tamaño muy inferior al habitual con el frío.

Es una zona extremadamente delicada y muy sensible (igual que los labios mayores y menores femeninos), y si alguien desea acariciar a su pareja en esta zona debe hacerlo con mucho tacto, ya que los testículos que se encuentran en su interior duelen con facilidad ante cualquier golpecito o presión.

Por lo tanto, muchas parejas realizan en esta zona caricias suaves y delicadas con la punta de la lengua o las yemas de los dedos.

Ano

En el hombre la estimulación del ano y del canal anal puede resultar muy placentera. Ello es debido a que el ano es rico en terminaciones nerviosas, y la próstata (a la que se accede a través del canal anal) está muy relacionada con la eyaculación, de tal forma que su estimulación puede provocar incluso orgasmos.

Las parejas que realizan este tipo de caricias suelen ser muy cuidadosas, ya que las caricias en el canal anal se deben prodigar con tacto. Si se realiza la estimulación con un dedo, se debe realizar la penetración del dedo muy lentamente, con la lubricación adecuada, y de forma progresiva. Como todo tipo de práctica, se debe interrumpir si causa molestia o daño. Otras parejas realizan esta caricia con la lengua.

A veces se asocia erróneamente la estimulación de esta zona con tendencias homosexuales. Lo cierto es que este tipo de caricias son practicadas tanto por población heterosexual como homosexual, y el placer con que se reciben no tiene nada que ver con la orientación del deseo. De hecho, muchos hombres heterosexuales las práctican y disfrutan.

En el próximo artículo seguiremos con este capítulo dedicado a las zonas erógenas de los genitales masculinos.

*María Victoria Ramírez es psicóloga y sexóloga.

Asociación www.lasexologia.com

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