SE ENFRENTA A dos AÑOS y medio DE PRISIÓN

La caída de Hernández Moltó: del estrellato político al banquillo de los acusados

Fue uno de los mayores reyes del mambo financiero en nuestro país al calor de la burbuja inmobiliaria. Sin embargo, ahora el expresidente de CCM se enfrenta a dos años y medio de prisión.

Foto: Hernández Moltó (i) se enfrenta a una posible pena de dos años y seis meses de prisión por un delito societario al haber concedido créditos irregulares no devueltos. (Foto: EFE/Víctor Lerena)
Hernández Moltó (i) se enfrenta a una posible pena de dos años y seis meses de prisión por un delito societario al haber concedido créditos irregulares no devueltos. (Foto: EFE/Víctor Lerena)

A partir de este martes, se sienta en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional. Hace ocho años, sin embargo, esa imagen no habría formado parte ni de la peor de sus pesadillas.

En 2008, Juan Pedro Hernández Moltó (1952) era uno de los reyes del mambo financiero en España. Era entonces cuando este alicantino presidía Caja Castilla-La Mancha, una de las tantas Cajas de Ahorros que se paseaban triunfales en medio de la burbuja inmobiliaria de la España autonómica. Y fue precisamente en 2008 cuando el exdiputado del PSOE, por entonces metido a banquero politizado, llevó a cabo los supuestos delitos que ahora le hacen sentarse delante de un juez.

Y es que el hundimiento de CCM -primera entidad intervenida en España desde Banesto en 1993- no solo se debió a la orgía financiera que acabó con el resto de Cajas de Ahorros; según la Fiscalía Anticorrupción, la ruina tuvo dos claros culpables: Ildefonso Ortega (por aquel entonces director general de CCM) y el propio Hernández Moltó, cuya carrera comenzó mucho antes de presidir la entidad.

1976-1988: de la facultad a la política

Los inicios políticos de Hernández Moltó se remontan a 1976. Fue entonces cuando un jovencísimo economista de 25 años, que había pasado por la Universidad Complutense de Madrid y por la Universidad de Oxford, ingresó en las filas de un PSOE aspirante a casi todo. Y, pese a su juventud -o quizá gracias a ella-, no tardó mucho en destacar dentro del partido.

Cinco años después, en 1981, Moltó entró de lleno en el Gobierno regional de la Castilla-La Mancha preautonómica, donde encadenó hasta tres consejerías distintas a lo largo de ocho años: entre 1981 y 1982, la de Transportes y Comunicaciones; entre 1982 y 1983, la de Economía, Hacienda, Comercio y Turismo; a partir de ahí pasó a ser consejero de Economía y Hacienda, un cargo que ocupó hasta 1988.

A sus 36 años, Hernández Moltó ya había ocupado tres consejerías del Gobierno de Castilla-La Mancha, con lo que su trayectoria comenzaba a vislumbrar un ascenso cuyo culmen parecía evidente: la política nacional.

Hernández Moltó participó en la comisión de investigación del caso Ibercorp. (Foto: EFE).
Hernández Moltó participó en la comisión de investigación del caso Ibercorp. (Foto: EFE).

1989-1999: primera fila del Congreso

El gran salto llegó en 1989, cuando Moltó salió del atolladero con dos direcciones muy bien avenidas. Por un lado, se convirtió en uno de los pesos pesados del PSOE a nivel regional. En 1989 fue nombrado vicesecretario regional del partido, pero no tardó en ascender: un año después alcanzó la secretaría, que mantuvo hasta 1997.

Por otro lado, y de manera paralela a la labor de partido en Castilla-La Mancha, Moltó salió de la política regional para ocupar uno de los escaños del Congreso de los Diputados, donde permaneció 10 años representando a la provincia de Toledo.

En las tres legislaturas que alumbraron su carrera como diputado, el alicantino siempre consiguió importantes portavocías de su grupo parlamentario dentro del Congreso: en las dos primeras, la de Economía; en la tercera, la de Industria.

Su momento cumbre: "Míreme usted a los ojos"

Y fue en estos cargos donde, sin duda, la figura de Hernández Moltó cobró una entidad propia. Su definitivo salto a la 'fama política' tuvo lugar el 15 de abril de 1994, dentro de la comisión de investigación del caso Ibercorp. Moltó era, precisamente, una de los vocales de dicha comisión.

Aquel día, la sesión tenía un invitado de excepción: se trataba de Mariano Rubio, el exgobernador del Banco de España, uno de los mayores señalados por el fraude a Hacienda destapado por el diario 'El Mundo'. Moltó comenzó su intervención de manera desafiante, dirigiéndose a Mariano Rubio con unas palabras que han quedado en la memoria política de este país: 

La caída de Hernández Moltó: del estrellato político al banquillo de los acusados

"Míreme a la cara, de frente. Me recuerda, ¿no? Hace dos años (...) estábamos discutiendo también en esta comisión. ¿Nos engañó entonces, señor Rubio? Porque lo que es evidente es que alguien hoy nos está engañando. ¿Usted es consciente de las consecuencias que está generando en la sociedad española su proceder?", le espetaba Moltó a Rubio, que apenas acertaba a agachar la cabeza.

Pero la arenga no terminó ahí: "Tiene usted su última oportunidad. Aprovéchela para salvar la poca dignidad que le queda. Si no es así, sepa que nos va a encontrar enfrente con la indignación que supone su comportamiento pasivo. Si es usted culpable (...), no va a quedar impune. Se lo prometo, señor Rubio".

Las palabras de Moltó forman ya parte de nuestra historia democrática, y seguramente con razón. En pleno escándalo político, el PSOE luchaba por desmarcarse de los incesantes casos de corrupción que lo rodeaban, y las palabras de Moltó fueron de las más efectivas a la hora de lanzar el mensaje de que el partido siempre estaría en contra de dichos comportamientos.

1999-2009: un alcalde fallido y CCM al rescate

Ni que decir tiene que el enfrentamiento con Mariano Rubio colocó a Hernández Moltó como una figura social dentro de un sector político que no gozaba de la figuración mediática actual. Y ese fue su trampolín para alcanzar cotas más altas. Aunque por el camino se llevó algún tropezón.

En 1999, Moltó estaba listo para convertirse en el nuevo alcalde de Toledo, pero algo falló: José Manuel Molina García, del PP, le ganó la partida, planteando serias dudas en el futuro político de Hernández Moltó, que desde dos años antes ya ni siquiera era secretario de los socialistas castellano-manchegos. Parecía que la vida política del alicantino había terminado antes de tiempo.

Sin embargo, su salvavidas llegó apenas unos meses después. El 23 de octubre de 1999, Juan Pedro Hernández Moltó se convirtió en el presidente de Caja Castilla-La Mancha. Un paso atrás en su carrera política, pero, sin duda, un gran paso adelante en el plano político-empresarial.

Moltó dirigió CCM desde 1999 hasta 2009. (Foto: EFE)
Moltó dirigió CCM desde 1999 hasta 2009. (Foto: EFE)

 

Una gestión que acabó en ruina

Y la gestión de Caja Castilla-La Mancha, por desgracia, es por todos conocida. Sin alejarse demasiado de lo que ha ocurrido en la casi totalidad del resto de Cajas de Ahorros españolas, CCM se convirtió en una poderosísima arma del Gobierno de Castilla-La Mancha (primero de José Bono y luego de José María Barreda) para estrechar lazos entre la clase política y la empresarial en la región.

Con Moltó a la cabeza, la gestión de CCM concentró la mayor parte de sus activos en la burbuja inmobiliaria. Numerosas fueron las inversiones y participaciones accionariales que llevó a cabo la entidad financiera: en Gecina (0,6%), Bami (1,54%), Parquesol (9,3%), Dico Harinsa Obrum (11%), su propia promotora (Plainsa), etc.

La inversión de CCM en Astroc se produjo apenas un mes antes de que las acciones de la constructora se desplomaran un 70%

Especialmente llamativo fue el caso de otra inmobiliaria, Astroc. No por la excesiva participación de CCM en ella (tuvo un 3,8%), sino porque, como reconoció en su momento su expresidente Enrique Bañuelos, la entrada de Caja Castilla-La Mancha se produjo apenas un mes antes de que la compañía se estrellase en bolsa y las acciones perdieran el 70% de su valor.

Ladrillo y aeropuerto de Ciudad Real
 

Y es que la connivencia entre CCM y los grandes consultores de la época fue una constante en la gestión de la entidad. Durante aquellos años también fueron especialmente peligrosas las inversiones en otros 'holdings' inmobiliarios como Colonial o DHO.

De hecho, CCM incumplió cualquier protocolo de riesgo financiero al llegar a concentrar el 40% de sus fondos propios en apenas tres personas: los constructores Domingo Díaz de Mera (presente en el aeropuerto de Ciudad Real, grupo Lábaro, DHO, Colonial...), Ignacio Barco (cuyas empresas deben 94 millones de euros a Hacienda) y Román Sanahúja.

Tampoco fue una excepción el aeropuerto de Ciudad Real, que constituyó la puntilla de CCM: sumergido en un interminable proceso de subasta y con una deuda de 529 millones de euros, el aeropuerto autoproclamado público tuvo en Caja Castilla-La Mancha a su máximo accionista, ya que la entidad llegó a poseer el 68,28% de la infraestructura entre acciones propias y pignoradas.

El final del despropósito llegó el 29 de marzo de 2009: ese día, el Banco de España decidió intervenir Caja Castilla-La Mancha ante una deuda que, como se supo más adelante, alcanzaba los 740 millones de euros.

Su delito: conceder créditos irregulares

Tras la intervención de CCM, Moltó y su director general, Ildefonso Ortega, fueron imputados por su gestión y, en principio, se les achacaron varios posibles delitos. Pero ¿por cuáles se están sentando finalmente en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional?

El escrito de la Fiscalía es claro: acusa a Moltó y Ortega de un delito societario al conceder de manera irregular una serie de créditos que nunca fueron devueltos. Todo ello debido a un "deficiente control en la gestión del riesgo, el incremento de la morosidad y el deterioro de las inversiones ligadas al sector promotor".

La Fiscalía Anticorrupción le acusa de maniobras fiscales para conceder créditos irregulares

Según el escrito de la acusación, el delito comenzó a fraguarse en 2008, aunque tuvo su momento de máxima actividad en 2009.

Fue entonces cuando el Banco de España alertó a Caja Castilla-La Mancha de varios procedimientos irregulares y de la posibilidad de que la entidad estuviese llevando a cabo una serie de inversiones y préstamos que ponían en serio peligro la viabilidad económica de CCM.

Una maniobra financiera para presentar números positivos
 

Sin embargo, cuando Moltó y Ortega remitieron las cuentas de la entidad, desoyeron las directrices del Banco de España y presentaron unos números en los que no incluían el pasivo del que alertaba el máximo regulador. 

Gracias a esa maniobra, CCM evitó presentar unas cuentas con pérdidas: en su balance anual, la entidad mostró unos números que, al estar falseados, sí daban sentido a la concesión de unos créditos que, como decimos, nunca fueron devueltos.

Por ello, la Fiscalía Anticorrupción pide para los dos acusados una pena de dos años y seis meses de prisión, así como su inhabilitación para desempeñar cargos públicos de ese estilo.

Moltó responderá por un presunto delito, frente a los dos de los que le acusó el juez Ruz.
Moltó responderá por un presunto delito, frente a los dos de los que le acusó el juez Ruz.

 

Falseamiento de cuentas y administración desleal

Sin embargo, y a pesar de que la Fiscalía solo les achaca un delito, lo cierto es que Juan Pedro Hernández Moltó e Ildefonso Ortega ya fueron investigados anteriormente por otras dos acciones presuntamente delictivas.

El encargado de acometer dichas acusaciones fue el juez Pablo Ruz, que llevó a cabo una investigación en la que acusó al expresidente y al exdirector general de CCM de un doble delito societario. Por una parte, el falseamiento de las cuentas anuales para poder seguir concediendo los créditos irregulates anteriormente mencionados. Por otra, Pablo Ruz también les achacó un delito de administración desleal, al llevar a cabo una gestión que los acusados sabían que era muy peligrosa y perjudicial para la Caja.

Sin embargo, la Fiscalía Anticorrupción decidió dejar de lado esos dos presuntos delitos y centrarse en el de la concesión de créditos irregulares. Así mismo, también dejó fuera de la causa a otros siete directivos de CCM que habían sido previamente imputados por Ruz. 

Un sueldo de 129.000 euros al año
 

Huelga decir que la entrada en esta serie de embrollos legales le supuso a Hernández Moltó un sinfín de dolores de cabeza. En 2014, de hecho, el juez Ruz inclusó llegó a imponer a los dos acusados una fianza civil de 138,2 millones de euros por el agujero creado en Caja Castilla-La Mancha.

Como ninguno de los dos hizo frente a tal fianza, Ruz determinó el embargo de sus bienes. Públicamente, Moltó siempre ha dicho que se le incautaron todas sus propiedades, que solo eran un piso y dos trasteros. Sin embargo, en la última declaración de bienes, rentas y actividades [págs. 142-143 del PDF] que presentó en la Junta de Castilla-La Mancha, en 2009, el expresidente de CCM aseguraba tener un total de cuatro viviendas, un saldo medio de 8.000 euros en varias cuentas bancarias, 24.000 euros en un plan de pensiones y un vehículo Honda Accord.

Además, Moltó cobró un sueldo de 129.745 euros netos anuales y tenía un crédito hipotecario de 185.000 euros.

Ahora, 40 años después del comienzo de su carrera política, la suerte de Juan Pedro Hernández Moltó está echada. Habrá que ver qué final tiene esta historia, y ese final no dependerá de él.

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