LA CAJA TENÍA DE PLAZO HASTA EL 31 DE MARZO PARA FORMULAR SUS CUENTAS CONSOLIDADAS

El Banco de España interviene CCM ante la negativa del auditor a firmas las cuentas del 2008

La negativa del auditor externo de Caja Castilla La Mancha (CCM), Ernst & Young, a avalar con su firma las cuentas de la entidad correspondientes al

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El Banco de España interviene CCM ante la negativa del auditor a firmas las cuentas del 2008

La negativa del auditor externo de Caja Castilla La Mancha (CCM), Ernst & Young, a avalar con su firma las cuentas de la entidad correspondientes al ejercicio 2008 que el equipo dirigido por Juan Pedro Hernández Moltó había presentado al Banco de España, así como a emitir un informe limpio definitivo sobre dichas cuentas, por entender que no reflejaban fielmente la situación patrimonial de la Caja, hizo inevitable la intervención de la entidad por parte del Banco de España. 

El martes 31 de marzo, es decir, mañana, era el último día legal de que disponía el Consejo de Administración de CCM para formular sus cuentas consolidadas correspondientes al ejercicio 2008, de acuerdo con lo establecido en la Ley de Sociedades Anónimas, razón por la cual Hernández Moltó había convocado al Consejo para ese día. El auditor dispone del plazo de un mes para emitir informe definitivo sobre esas cuentas, pero Ernst & Young, sabedor de lo que se jugaba en el envite, ya había anunciado que no avalaría esas cuentas a menos que los rectores de la entidad reconocieran la verdadera situación de la Caja.

La “tragedia” se había venido masticando a lo largo de la semana pasada. El miércoles 25 de marzo, los equipos de Unicaja y Caja Castilla La Mancha (CCM) involucrados en la revisión de las cuentas de la entidad castellano manchega con vistas a la fusión entre ambas, se reunieron con el Banco de España con el fin de analizar el informe preliminar que Pricewaterhouse Coopers (PwC) había entregado dos días antes, el lunes 23 de marzo, tal como informó este diario.

Pero el dato más relevante del encuentro fue constatar que el auditor externo, Ernst & Young, se negaba en redondo a proporcionar información alguna sobre dichas cuentas, alegando que no había verificado aún el cierre del ejercicio 2008 que CCM había presentado al Banco de España. Fuentes cercanas a la operación han asegurado a este diario que esta actitud ha provocado momentos de gran tirantez entre los equipos de ambas Cajas, y fue el elemento que definitivamente consolidó la posición de desconfianza de Braulio Medel, presidente de Unicaja, reacia a la fusión.


El jueves presentó su dimisión José Viñals como subgobernador del Banco de España. Y el viernes el gobernador Fernández Ordoñez llamó de urgencia a Medel para que, interrumpiendo la reunión del Consejo de Unicaja que estaba teniendo lugar en Málaga, se presentara en Madrid, más concretamente en la sede del banco en la calle Alcalá, cosa que hacía en torno a las 7 de la tarde. Ante las presiones de MAFO, la posición de Medel fue relativamente cómoda: el Consejo de Unicaja no podía adoptar ninguna decisión definitiva en torno a la absorción de CCM hasta que no tuviera en sus manos el informe final de Auditoria de la entidad castellano manchega.

Fuertes presiones a Ernst & Young


El gobernador, y con él el propio Gobierno Zapatero, estaban entre la espada y la pared. La posición “obstruccionista” de Ernst & Young le ha supuesto enormes presiones al auditor Francisco J. Fuentes García, socio responsable directo de CCM, que ha recibido broncas monumentales no sólo de parte de Moltó, sino también por los responsables de supervisión del Banco de España. A tal punto ha llegado el conflicto que Ignacio Viota, director general de Auditoría de Ernst & Young, tuvo que intervenir en favor de Fuentes, conminándole, además, a mantenerse firme absteniéndose de emitir opinión sobre las cuentas anuales de 2008.

Consciente de que en esta auditoría estaba poniendo en riesgo todo su prestigio, Ernst & Young se jugaba mucho en el envite. O se contaba la verdad en la formulación de las cuentas de CCM, o no daba opinión limpia. Un paso en falso en un asunto tan notorio como este le podría suponer, cuando menos, la pérdida de su negocio en el sector financiero o, lo que es igual, más de la mitad de su cifra anual de ventas. Ello añadido a que, en caso de salir adelante la fusión con Unicaja, la firma no iba a auditar a la entidad resultante, cosa que hubiera hecho PwC.

La sombra del ‘going concern’

Ha sido, pues, la negativa de Ernst & Young a comprometer su firma en las cuentas de CCM lo que ha llevado la operación de fusión a un callejón sin salida, obligando al Banco de España a intervenir. Las fuentes consultadas señalan que hasta el final existió la posibilidad de que el Banco elevara la presión sobre Ersnt & Young hasta tal punto que el auditor se viera finalmente obligado a emitir opinión, pero con una salvedad, lo que en el argot se conoce como un “going concern”, es decir, la imposibilidad de la Caja para continuar desarrollando su actividad. Algo que era precisamente lo que se estuvo intentando evitar a toda costa hasta el último momento.

Ciertamente, el Banco de España podría haber hecho otra cosa: obligar a la gerencia de CCM a decir la verdad, reconociendo su verdadera situación patrimonial. Pero, como ayer corroboró Pedro Solbes al afirmar sin que le temblara la voz que no hay agujero patrimonial en CCM, en este punto MAFO prefirió transigir con una explicación más tolerante de las cuentas para ganar tiempo con vistas a la fusión de Unicaja. Pero al final, el problema, como saben bien los auditores, no es solo el agujero: es que el margen de intermediación de CCM es cero, es decir, la Caja no es viable como negocio.

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